ENTREVISTA Director de cine

Juanma Bajo Ulloa: "Hoy se cultiva un espectador pasivo, infantil y puramente consumista"

Juanma Bajo Ulloa durante el rodaje de 'Baby'

Con 14 años rodó su primer cortometraje, con 17 fundó su propia productora cinematográfica, Gasteizko Zinema, y con 23 recibió el primero de los siete Goyas que han obtenido sus películas. Tuvo que hipotecar su casa para rodar su primer largometraje 'Alas de mariposa' en 1991 y con las ganancias obtenidas rodó la segunda 'La madre muerta'. Ahora, con 'Baby', una película sin diálogos y con un reparto compuesto solo por mujeres, ha vuelto a ser nominado a mejor director en los premios de la Academia. En un año especialmente complicado para la industria del cine por culpa de la pandemia, Juanma Bajo Ulloa (Vitoria, 1967) confía en que "si triunfa la voluntad de utilizar el arte interesadamente, el cine no perdurará. Si triunfa el deseo de amar este extraordinario vehículo de la cultura, pervivirá. Actualmente agoniza".

'Baby' trata sobre una joven drogadicta que da a luz en medio de una de sus crisis. Al no verse capaz de ocuparse del bebé, termina vendiéndolo y se arrepiente. Trata de recuperarlo descubriendo una sobrecogedora realidad escondida en lo profundo del bosque. "Baby' no es pues para mí arriesgada, si no mi aportación a una cultura cinematográfica más diversa", señala este director a elDiario.es/Euskadi tras criticar que "hoy se cultiva un espectador pasivo, infantil y puramente consumista". Sobre el éxito de las plataformas digitales como forma de consumir películas y series, Bajo Ulloa denuncia que "las plataformas pueden ofrecer algunas obras interesantes, pero son empresas, usan el cine. Y el espectador se convierte en un simple “consumidor” que mira el televisor, al tiempo que chatea y se corta las uñas de los pies. Y cuanto más adicto y adoctrinado, mejor".

¿Se esperaba la nominación a mejor director por 'Baby'?

No esperábamos nada en especial porque 'Baby' se ha estrenado tarde, ya casi fuera de plazo de las votaciones, y además no es el tipo de película políticamente correcta para los Goya. Por eso nos ha resultado aún más de gratificante este reconocimiento y el de Mejor Música. Los agradecemos sinceramente.

¿Cómo tomó la decisión de realizar la película sin diálogos? ¿Lo consideró una apuesta arriesgada?

Muchas veces los autores usamos los diálogos por temor a que el espectador no comprenda. Ya no se confía en su capacidad de interpretar. Hoy se cultiva un espectador pasivo, infantil y puramente consumista. 'Baby' no es pues para mí arriesgada, si no mi aportación a una cultura cinematográfica más diversa. 

¿Considera que el cine está perdiendo su esencia con la llegada de las plataformas digitales y las nuevas formas de consumirlo?

Para mí el cine es la comunión entre unos creadores que tienen algo valioso que transmitir y un público que desea apreciarlo. Por eso se requiere de la respetuosa atención e intimidad de la sala de cine. Las plataformas pueden ofrecer algunas obras interesantes, pero son empresas, usan el cine. Y el espectador se convierte en un simple “consumidor” que mira el televisor, al tiempo que chatea y se corta las uñas de los pies. Y cuanto más adicto y adoctrinado, mejor. 

La libertad creativa se paga especialmente cara

¿'Baby' estará en plataformas digitales? 

Creo que no están muy interesadas en obras no convencionales y que exigen de verdadera atención. Pero sería bueno contar con una vida lo más larga posible en salas y, finalmente, terminar en alguna plataforma lo más considerada posible con creador y espectador.  

En alguna ocasión ha llegado a decir que ha recibido amenazas de muerte e incluso que "hay una comisión de señores que no le subvencionaban porque les caía mal". ¿De dónde viene y a qué se debe ese conflicto?

La gente ignora los entresijos tras las luces y el glamour. El cine mueve dinero y fama, dos de los factores más codiciados y que provocan más conflictos. Y además resulta una herramienta de adoctrinamiento del individuo muy valiosa para el poder, por eso trata de controlar a los creadores. La libertad creativa se paga especialmente cara. 

La naturaleza, la infancia, la maternidad son algunos de los temas que se repiten a lo largo de su carrera. ¿Se debe a que son temáticas que van dentro de usted o hay una intencionalidad?

Los tres temas que mencionas remiten en realidad a uno: la vida y la muerte. La naturaleza no es otra cosa que el organismo al que pertenecemos y del que nos hemos desconectado hasta enfermar universalmente. La maternidad es el milagroso potencial de crear vida. Y la infancia es nuestra patria. 

Comenzó en el mundo del cine siendo muy joven y hasta tuvo que hipotecar su casa. ¿Cómo recuerda esos inicios?

Era duro pero emocionante tratar de hacer cine desde una ciudad sin tradición como Vitoria, buscando nuevo talento local y confiando en ellos y en mi mismo ciegamente. Con una ingenuidad y osadía que me llevaban a asumir riesgos suicidas. Lo recuerdo con cariño, pero fue realmente doloroso introducirse en solitario en ese mundo tan agresivo. 

¿Qué es lo más complicado de hacer cine 'no comercial'?

“Airbag” o “Rey Gitano” eran comerciales, pero no eran “convencionales”. Creo se trata más bien de eso. No me interesa el cine convencional porque no me aporta nada y porque aprecio mi tiempo, lo más valioso que tenemos. Lo más complicado de hacer este tipo de cine es, como decía antes, que el sistema lo rechaza, pues no colabora en aborregar al ciudadano. Al contrario, le ilustra, y eso le resulta peligroso. 

¿Qué aconsejaría a los jóvenes que están empezando a hacer cine?

Creo que es importante mirarse al espejo y ser capaz de reconocer si uno quiere hacer algo para amarlo o para usarlo. No se trata de juzgar las razones, si no de asumirlas sin engaños propios y ajenos. 

¿Está trabajando en alguna producción ahora?

Estamos comenzando con un proyecto de thriller llamado “El Mal”. Habla sobre la necesidad del ser humano de ser reconocido, y su incapacidad para asumir su parte oscura.

¿Cómo ve el futuro de la industria del cine a raíz de la pandemia?

En toda crisis surge lo peor y lo mejor de una sociedad, y esta lucha se evidencia y se extrema. Si triunfa la voluntad de utilizar el arte interesadamente, el cine no perdurará. Si triunfa el deseo de amar este extraordinario vehículo de la cultura, pervivirá. Actualmente agoniza.  

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Publicado el
24 de enero de 2021 - 21:39 h

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