Dos parroquias de Vitoria abren sus puertas para que pernocten decenas de malienses que llevaban meses en la calle
Dos parroquias de Vitoria, la de San Joaquín y Santa Ana del barrio de Salburua y la de Nuestra Señora de las Nieves de Aranbizkarra, han abierto sus puertas en las últimas semanas para que puedan pernoctar, asearse y tener un techo en ellas tres decenas de los malienses que llevan meses a la intemperie en las calles cercanas a la comisaría de la Policía Nacional en Betoño ante el tapón burocrático que les impide obtener citas para regularizar su situación. La gran mayoría son musulmanes. La Diócesis de Vitoria señala que está siendo una “experiencia gratificante” para ambas partes.
Desde agosto de 2025 hay un volumen importante de personas procedentes de Malí, en su mayoría varones jóvenes, que llegan a Vitoria para buscar asilo, como antes ocurrió en Donostia. Sin embargo, la burocracia se ha convertido para ellos en un tapón y se han visto forzados a pernoctar en la calle, aunque la entidad Zehar-Errefuxiatuekin sostiene que el 98% tendrían derecho a protección en España. Aunque hay rotación y llegadas y salidas constantes, se ha estabilizado un grupo amplio conviviendo en soportales de Salburua próximos a la Policía Nacional. Tenían dificultades incluso para poder ducharse. La comida que recibían procedía, en buena medida, de la solidaridad vecinal. En invierno, con noches muy frías, la situación motivó denuncias de falta de respuesta institucional.
Desde la Iglesia confirman que han abierto las puertas de dos de los templos más próximos a la Policía Nacional, el de San Joaquín y Santa Ana, de la calle de Viena, y el de Nuestra Señora de las Nieves, de la calle de Valladolid. En la primera hay unas dos docenas de plazas y en la segunda otra docena, según las fuentes consultadas. Les ofrecen cama, ducha, aseo y servicios básicos, como enchufe o microondas, dicen desde el Obispado. Explican que incluso siendo una institución católica ofrecieron facilidades en tiempo de Ramadán, que finalizó el 19 de marzo. Aunque ya ha pasado el invierno y en los últimos días las temperaturas han sido altas, se prevén mínimas de incluso 4 grados en Vitoria en las próximas semanas.
Una voluntaria que lleva meses colaborando con los refugiados confirma la apertura de las dos iglesias, aunque insiste en que “hay un montón” aún en la calle y que son necesarios más pasos. “Vamos a seguir pico y pala, como siempre”, afirma. Destaca de este colectivo que “pese a sus situaciones de vulnerabilidad increíbles”, tanto en origen como por el proceso migratorio, “siempre ofrecen una sonrisa”. Su gran batalla actual es superar las nuevas dificultades que han encontrado para acceder a citas con la Policía Nacional. Esta voluntaria denuncia la existencia de “mafias” que acaparan los pocos turnos que se ofrecen y los revenden por cantidades muy elevadas, “de hasta 300 euros”.
En la zona, en paralelo, se ultiman las obras en la antigua Clínica Arana para que, a partir del verano, sea centro para refugiados. Tendrá finalmente 200 plazas y no 350, como se anunció. El recurso ha recibido numerosas críticas de PNV, PP o Vox, así como de movimientos vecinales. En algunos ámbitos se ha asociado con delincuencia e inseguridad y se han formulado comentarios xenófobos.
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