La COVID-19 obliga a replantear la Atención Primaria: "Las salas de espera ya no podrán estar abarrotadas"

Zona de triaje a la entrada del centro

La pandemia, a marchas forzadas, le ha dado la vuelta a la Atención Primaria como a un calcetín. La imagen de las salas de espera abarrotadas hasta hace dos meses han pasado a la historia y han sido sustituidas por la de los sanitarios de los centros de salud, teléfono en mano, pasando consulta pegados al móvil. El paisaje ya no es el mismo. En el centro de salud Profesor Jesús Marín López, en la localidad murciana de Molina de Segura, lo han puesto todo patas arriba para adaptarse a las nuevas necesidades y seguir atendiendo a sus vecinos. Tras los peores momentos de la crisis, ahora se preparan para la desescalada.

Las dos plantas superiores se han destinado a las zonas limpias, donde solo accede el personal sanitario; y la planta de abajo ha quedado habilitada para las consultas urgentes, el triaje y la zona de respiratorio, donde desde hace unos días se realizan además los test rápidos. Este ha sido uno de los tres centros de salud de la Región escogidos para el pilotaje de estas pruebas. A pediatría se accede por una puerta de emergencia. Todos los circuitos son independientes, para evitar la contaminación entre zonas.

"El día de después (de la crisis) está lleno de incertidumbres", dice a eldiario.es Región de Murcia Juan Francisco Menárguez Puche, coordinador del Equipo de Atención Primaria de este centro. Lo que sí que está claro, asume, "es que el trabajo va a subir muchísimo y también que va a cambiar nuestra manera de proceder". El virus, insiste, ha llegado para quedarse y también el recurso de Respiratorio tendrá que mantenerse: "Todos esos procesos respiratorios que antes se solucionaban yendo únicamente a la farmacia, ahora sí consultarán". También tendrán que continuar haciendo los test rápidos. "Que no son la panacea, pero ayudan".

Rosario Verdú Nicolás es la mano derecha del doctor Menárguez y la coordinadora de Enfermería: "Las citas tendrán que planificarse más, no podrá haber un cúmulo de pacientes en las salas de espera, que de hecho se quieren quitar". Todavía no están perfilados todos los detalles de la desescalada, muchos son todavía una incógnita, pero está claro que no quieren en la sala más de 2 o 3 personas al mismo tiempo.

Rosario Verdú se muestra preocupada porque antes de la COVID ya había mucha carga de trabajo en Atención Primaria: "En los últimos quince años se han ido reduciendo los recursos" en detrimento de los hospitales, "sin haber supuesto una mejoría sustancial en la salud", señala Juan Francisco Menárguez. Necesitan más personal. ¿Cómo se va a hacer el proceso? "Creo que debe ser lento, sensato y razonable".

Ambos profesionales, ya veteranos y curtidos con muchas horas de consulta, piden dejar la política de lado en esta crisis y coinciden en que en Murcia -con algunos errores, como en todos sitios- se han hecho las cosas bien. "Los indicadores están ahí, y no somos de otra raza, tenemos menos contagios y menos bloqueos de urgencias", dice el doctor, quien señala al aislamiento precoz y al trabajo de la Atención Primaria como dos claves del éxito.

Sin embargo, pide no bajar la guardia cuando se termine el estado de alarma. "La situación en Murcia parece idílica pero tiene un riesgo alto porque la tasa de inmunidad rebaño aquí va a tardar mucho".

Molina de Segura ha sido el segundo municipio de la Región, después de Murcia, con más casos de coronavirus. Según los últimos datos, en la Comunidad hay 724 contagiados, de los que 95 siguen ingresados en los hospitales y 22 en la UCI. Y ya se ha cuadruplicado la diferencia a favor de los curados frente a los infectados

Rosario Dólera es la coordinadora de Administración del centro. "Nuestra tarea ha sido garantizar que los teléfonos estuviesen siempre activos, incluso en los momentos de descanso". Cifra el incremento de la atención telefónica en un 90%. Una de las trabas con las que se han encontrado es que muchos usuarios no tenían el teléfono actualizado, lo que ha supuesto una carga de trabajo adicional.

Según sus cálculos, se ha pasado de atender en una semana ordinaria antes del coronavirus una media de 630 pacientes de lunes a viernes (16 consultas de general y cinco de pediatría, con unas 30 visitas), a 54 durante la pandemia (en la que se han visto de forma presencial los casos urgentes, de mayores y pediatría). "Se les ha seguido atendiendo, pero de forma telefónica".

En Enfermería también se cambiaron los protocolos. A partir del 16 de marzo dejaron de trabajar por cupos y empezaron a hacerlo por tareas. Las principales han sido las curas y el sintrom para pacientes con patologías cardíacas. "Tenían que atenderse sí o sí, y hemos visto de forma diaria a unos 60 pacientes". Además de los domicilios, "unos 30 al día", previa entrevista telefónica para determinar la gravedad del caso y también con qué medios había que acudir a la visita.

"Rosario y yo estamos de acuerdo en que hay que exigir medidas de seguridad, pero si las circunstancias no lo permiten hay que seguir dando respuesta a las necesidades de la gente", dice el doctor Menárguez. "No nos hemos bloqueado a pesar de que la situación ha sido de altísimo riesgo". Su misión también era transmitir tranquilidad al equipo, formado por 60 personas. "No fue fácil porque la inseguridad generó mucha angustia". En la plantilla "solo tuvimos tres contagios, al principio del todo, cuando todavía no se sabía casi nada de la COVID-19". Lo achaca a la buena organización, pero un poco también a la "suerte".

En sus protocolos, todo gira en torno a la seguridad del paciente y el profesional, repite incansable el coordinador del Equipo de Atención Primaria de este centro. "Se han llegado a hacer mil llamadas en un día". La atención telefónica ha sido muy "potente" y el papel de la Primaria "clave", porque ha conseguido que se atienda en los hospitales solo a los pacientes más graves. "Lo que ha servido para controlar el movimiento del virus".

En opinión del doctor, todo esto también ha servido para que seamos conscientes de hasta qué punto es necesaria siempre la atención presencial, de que se sobreutilizaban las urgencias y de lo fundamental de la toma de responsabilidad de las personas en su propia salud.

"No quiero que quede la idea de que queremos hacer menos atención presencial -puntualiza- pero sí atender los casos realmente imprescindibles en cada momento". En su ámbito, dice, la visión de la Salud es mucho más humanizada, personalizada e integral.

En las semanas y meses venideros, uno de los focos será la salud mental ante la situación de crisis, miedo, incertidumbre, personas que han perdido su empleo... Por eso, el abordaje psicológico será imprescindible. "Y del duelo, por aquellos que han perdido a seres queridos". El doctor Menárguez recuerda con tristeza la primera muerte súbita por coronavirus en Molina. "Fue un paciente mío, imagínate el drama de los hijos, que no pudieron despedirse de su padre".

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