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Demagogia hidráulica, realismo hídrico

Un estudio científico advierte de que el cambio climático ya palpable que estamos sufriendo puede provocar progresivamente mayor carencia hídrica y va a poner en peligro que continúen los trasvases. Se refiere forzosamente al Trasvase Tajo-Segura

No sirve repetir hasta la saciedad que el 84% de los regadíos están modernizados y que se reutiliza el 98% del agua. Hay que encontrar un sustitutivo de esos caudales que llegan desde los embalses de la cabecera del Tajo

Celebración del 40 aniversario del trasvase Tajo-Segura

Celebración del 40 aniversario del trasvase Tajo-Segura

Ha tenido que venir un estudio de José Miguel Martínez Paz y Francisco Pellicer recién publicado en la revista Hydrology and Earth System Sciences a recordarnos cuál es la realidad hídrica que afrontamos y cuán grande es el sinsentido en que estamos inmersos durante esta campaña electoral regional y local en lo que al asunto hidráulico se refiere. 

Nada sospechoso en cuanto a la autoría del trabajo: conjuntamente la UMU y la UCAM, a través de dos de sus investigadores, están detrás de él. Paz, de la primera, y Pellicer, de la segunda, advierten en las conclusiones de su trabajo de que el cambio climático ya palpable que estamos sufriendo puede provocar progresivamente mayor carencia hídrica y va a poner en peligro que continúen los trasvases.

Además, el trabajo de ambos académicos ha contado, dice la agencia Europa Press, con el apoyo de la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia, con lo cual muchos, si no todos, de los supuestos líderes de opinión y económicos de la región que siguen clamando por la "salvaguarda", la "imposible sustitución", la "preservación", la sacralización ad aeternum, en suma, del acueducto de marras deberían hacérselo mirar. Con lupa.

Pues el estudio se refiere a los trasvases en plural, aunque queda claro que, a buen entendedor, se refiere forzosamente al Trasvase Tajo-Segura. Con lo cual no descubre ninguna pólvora, sino que viene a corroborar científicamente lo que unos cuantos voceros y observadores en general con un mínimo de independencia vienen diciendo desde hace dos o tres lustros: la inviabilidad a medio plazo de las transferencias de agua desde los pantanos de Entrepeñas y Buendía es mucho más que dudosa.

Y en esto, en sostenerla y no enmendarla, son tan partícipes el PP como el PSOE. Recordemos, para quien tenga dudas, la reciente coincidencia de los López Miras y Puig en las celebraciones del cuadragésimo aniversario del trasvase de marras , arropados por los aguatenientes del SCRATS y las fuerzas vivas empresariales de CROEM, COEC, CECLOR, cámaras de comercio y un largo etcétera de prebostes que incluye a los dos sindicatos mayoritarios.

No serán, ya podemos decir, que no están advertidos. El mensaje no viene ahora de los traidores ecologistas, ni de los radicales podemitas, comunistas, animalistas o antisistema. En cualquier caso, este reciente estudio no es sino la puesta en negro sobre blanco de algo que es sabido desde hace tiempo. La negación de la realidad por parte de los defensores a ultranza del acueducto en cuestión no deja de ser otra cosa que una huida hacia adelante sin ninguna esperanza de encontrar una salida al final del largo túnel… del Talave.

Mientras estos de que hablamos se aferran al clavo ardiente de la continuidad por siempre jamás de la transferencia de agua que nos ocupa, no se sabe que estén empleando el mismo ahínco en la búsqueda de alternativas que serán necesarias porque el juguete se va a romper más bien antes que después.

En vez de eso, dedican sus esfuerzos a denostar, vilipendiar y, en algún caso, insultar con disculpas posteriores a prácticamente cuantos ministros y ministras han pasado por la cartera estatal del ramo. Recordemos el maltrato a Cristina Narbona, por ejemplo. O los sapos y culebras que han tenido que soportar directa o indirectamente Teresa Ribera y Hugo Morán. Por no hablar de la proscripción de personas y organizaciones ambientalistas que han expuesto desde hace lustros argumentos similares a los que ahora da el estudio de Martínez Paz y Pelllicer, de la UMU y de la UCAM, al que el único calificativo que se le puede aplicar razonablemente es el de "realismo hídrico".

¿Y dónde están las alternativas? Porque, en un país teóricamente desarrollado y avanzado como es este, se debería dar por hecho que ante un problema manifiesto tanto las autoridades políticas ––algunas ya están en ello–– como los líderes económicos y sociales deberían estar hace tiempo buscando y financiando alternativas al Trasvase Tajo-Segura.

No sirve repetir hasta la saciedad que el 84% de los regadíos están modernizados y que se reutiliza el 98% del agua. Hay que encontrar un sustitutivo de esos caudales que llegan desde los embalses de la cabecera del Tajo. El estudio plantea el peligro real de carestía para 2040 y la debacle posible para 2070. Pónganse las pilas y planteen algo nuevo y razonable, especialmente ahora que están en campaña electoral regional y local. Porque si vamos a hacer como con el resto de consecuencias del cambio climático, que parece que hasta que no nos salga rabo no nos lo vamos a tomar en serio… estamos listos. Vale.

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