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Euskadi aspira a cuadruplicar el número de coches eléctricos de cara a 2020 y a electrificar el transporte público

De 1.143 vehículos enchufables en la actualidad el nuevo plan del Gobierno vasco se marca como objetivo pasar a 4.800 y que representen el 4% de las ventas

Se invertirán 494 millones, el 85% en infraestructuras de autobús, BEI, tranvía o ferrocarril

Las importaciones de automóviles en China subieron un 16,8 % en 2017

Varios coches eléctricos, en un punto de recarga EFE

Se es "ambicioso" pero también "realista". Si a principios de la década el Gobierno vasco -entonces del PSE-EE- pronosticó que en 2020 el 10% de las ventas de vehículos fuesen de coches eléctricos y calculó que circularían unos 40.000 por Euskadi, el nuevo plan de movilidad aprobado este lunes, que comparte el objetivo de transitar de la gasolina o diésel a la electricidad, se queda en pasar de aquí a dos años de unos 1.143 vehículos enchufables a 4.800 y que representen el 4% de las ventas. A estas cifras, eso sí, se sumarían las de automóviles híbridos.

En la última reunión del Consejo de Gobierno antes de parón estival, la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, ha dado cuenta de la aprobación del Plan Integral de Movilidad Eléctrica (PIME) de Euskadi. Movilizará 494 millones, de los cuales 385 saldrán de los presupuestos autonómicos, 61 millones de otras instituciones y 47 de la inversión privada generada.

Más allá de lograr la electrificación del parque móvil, el gran objetivo -a tenor de que consume el 85% del presupuesto- es la inversión en transporte público limpio. Los retos son "apoyar" -que no obligar- la introducción de autobuses eléctricos al menos en el 50% de las nuevas unidades adquiridas y crear líneas de BEI (Bus Eléctrico Inteligente) en Vitoria -con recorrido periférico-, en Donostia -en la actual línea 28, Amara-Anoeta-Hospitales- y en Leioa -del metro a la Universidad, obviando el proyecto tranviario que iba a estar operativo en 2014-. También se incide en seguir apostando por el tranvía (ampliaciones en Vitoria y Bilbao) y "fomentar el trasvase modal de mercancías por carretera al ferrocarril". Incluso se plantea electrificar la "movilidad vertical urbana".

En general, la previsión es que en 2020 haya un 20% más de pasajeros en esos medios de transporte colectivo eléctricos, si bien las grandes obras como la 'Y vasca' no estarán listas hasta mínimo 2023. Si se cumplen estas previsiones y las de cuadruplicar el número de coches enchufables, se logrará una reducción del consumo energético de 73,1 kteps/año y de las emisiones de gases de efecto invernadero en 209,8 kilotoneladas de CO2 por año.

La Administración quiere dar ejemplo

Según la consejera Tapia, se va "incentivar la adquisición y uso de vehículos eléctricos entre particulares", pero también se potenciará su incorporación a las flotas públicas (50% en licitaciones de aquí a 2020). La Ertzaintza, por ejemplo, sigue apostando por motores diésel. El papel de autónomos y empresarios es también crucial y se incentivarán planes de movilidad corporativos, así como flotas de "e-taxis". Vitoria ya ha anunciado ayudas económicas en esta línea.

Todo ello sólo es posible si existen 'electrolineras'. El Gobierno se felicita por ser Euskadi la comunidad autónoma "con más puntos de recarga públicos" (73 en 42 ubicaciones), pero se quiere ampliar esa infraestructura a 315 (35 de ellos de "alta potencia"). Habrá una línea de ayudas a empresas vascas en el desarrollo de una oferta "diferencial" en este tipo de servicios y otros ligados a la movilidad eléctrica como los componentes para los nuevos coches. Además, se incorporará esta tecnología a los planes de formación tanto en Formación Profesional como en el ámbito universitario.

El recuerdo del fiasco de Hiriko

Un grupo de empresarios, cercanos al PNV, convencieron hace no tantos años a estamentos institucionales de que Euskadi podía revolucionar la movilidad eléctrica a nivel mundial. El proyecto Hiriko, regado con subvenciones públicas pero sin el respaldo de capital privado como otros planes de electrificación de las grandes automovilísticas europeas, pretendía llenar de pequeños utilitarios plegables Berlín o Astaná y la tecnología revolucionaria de sus ruedas robóticas y volantes totalmente innovadores la iba a importar hasta el Ejército de Estados Unidos. "Esto no era hacer un Seat Ibiza, era una cosa innovadora", se llegó a decir comparando el coche que nunca circuló con el vehículo más vendido en España. En 2020 se preveía la fabricación de 25.000 unidades, cinco veces más que toda la flota prevista para ese momento en el plan actual del Gobierno vasco y 25 veces el número actual de coches eléctricos. ¿El resultado? El proyecto fracasó y se tragó más de 18 millones. Sus promotores recibieron una condena parcial tras un juicio mercantil y se exponen ahora a un juicio penal acusados por la Fiscalía de desviar parte del dinero de Hiriko a otros fines.

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