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"Los bancos deben empezar a dar crédito"

El presidente de Aernnova, Iñaki López Gandásegui, defiende la estabilidad gubernamental. "Será bueno que haya estabilidad en el Gobierno para que pueda tomar medidas y que éstas no se retrasen", asegura.

"Lo que tiene que ocurrir es que las personas que se animan a crear una empresa nueva tengan los medios para hacerlo, que los bancos realmente empiecen a dar crédito", señala.

"En los momentos de crisis es normal que se suban los impuestos para tener más capacidad de invertir en todas la medidas de recuperación", admite.

"El Gobierno no crea empleo, puede crearlo en las instituciones públicas, pero el empleo que se crea en las empresas privadas, lo crean los empresarios y la gente que tiene iniciativa para hacerlo", recalca.

"Europa es la que está marcando un poco el ritmo de las grandes medidas económicas y, tanto para lo bueno como para lo malo, somos europeos", afirma.

Iñaki López Gandásegui, en su despacho en Aernnova./ eldiarionorte.es

Iñaki López Gandásegui, en su despacho en Aernnova./ eldiarionorte.es

El clúster aeronáutico vasco ha hecho frente a la "depresión económica" con mayor acierto respecto a otros sectores que aun siguen resentidos en este año en el que se debate sobre la esperada recuperación. El máximo responsable de Aernnova, Iñaki López Gandásegui, achaca la tendencia “positiva” del sector a una “menor” intensidad de la crisis a nivel global, lo que ha permitido una "buena" evolución de la industria aeronáutica. Gandásegui considera que el Gobierno vasco ha mostrado “siempre” sensibilidad por el mundo industrial y lamenta que “muchas veces” no se valore el papel de los empresarios, que necesitan del apoyo de las entidades financieras. El presidente de Hegan, el clúster vasco de la aeronáutica, también aprecia la reforma fiscal aprobada por el Ejecutivo autonómico a finales del año pasado y espera que “la estabilidad política se mantenga para seguir tomando medidas que permitan que la economía se desarrolle con fuerza”.

En un principio se aseguró que la situación de crisis en Euskadi no era equiparable a la del resto de España, pero finalmente no ha sido así. ¿Qué le hizo caer más tarde?

En la economía vasca realmente hay diferencias. En el tema de la crisis, por ejemplo en el sector inmobiliario o en la construcción, el efecto es muy rápido en el empleo. En cambio, en la parte industrial esos efectos se ven con mucho más tiempo. Al final, en el País Vasco, lógicamente, no podemos estar libres de la crisis internacional y lo hemos notado, pero al cabo de 3 o 4 años, quizá cuando otros sectores lo han notado antes. Y lo que sí es cierto es que la intensidad de la crisis ha sido menor que en otras partes de España y eso es una cosa positiva que creo que se debe a que la industria, a pesar de los problemas que hay y que ha habido, ha sido capaz de absorber mejor la depresión económica que quizá otros sectores.

¿En qué punto se encuentra el tejido empresarial vasco? En su caso, el sector aeronáutico está capeando el temporal bastante bien. ¿Por qué?

En cuanto al tejido empresarial vasco, al final, estamos sufriendo la crisis económica y lo que ocurre es que quizá las empresas menos fuertes y que tienen menos capacidad de resistencia sufren más y se han producido cierres. Esperemos que las aperturas de nuevas empresas empiecen a ocurrir pronto.

El sector aeronáutico afortunadamente en Euskadi va bien, y va bien porque el sector a nivel mundial va bien y, en general, en este sector el mercado tiene influencia internacional. Al final nosotros vendemos a los grandes fabricantes de aviones y ellos a su vez venden prácticamente por todo el mundo. Quizá en el mercado aeronáutico no se pueda hablar de un mercado español o europeo, sino que prácticamente hay que hablar de un mercado mundial. Y afortunadamente, aunque ha habido una crisis muy fuerte en España y Europa, a nivel mundial esa crisis no ha sido tan fuerte o no ha habido una crisis global. La aeronáutica, sobre todo, ha seguido evolucionando bien y ese es el motivo de que nosotros también en Euskadi hayamos ido bien.

En este año en el que se debate sobre un posible repunte en la recuperación económica, ¿cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan las empresas vascas?

En general los problemas son muy variados. Ha sido muy comentado el problema de la financiación porque, lógicamente, las empresas necesitamos que las entidades financieras apoyen nuestras actividades. Ha habido un endurecimiento porque también la crisis del sistema bancario ha tenido unos efectos, pero parece que ya, en este momento, empieza a mejorar poco a poco la concesión de créditos y, si es así, creo que eso lo notaremos muy en positivo.

Recientemente Euskadi ha visto armonizada su fiscalidad con la reforma aprobada a finales del año pasado. ¿Qué opina sobre el nuevo pacto? ¿Era necesario?

Pienso que es bueno que no haya diferencias fiscales. No debería haber diferencias sustanciales por el hecho de que una empresa esté en Álava, Bizkaia o Gipuzkoa. Por lo tanto, a mí la armonización en general me parece correcta, me parece buena. Si pagamos impuestos, sería bueno que pagásemos todos lo mismo. No sería lógico que en Álava se pague más o en Guipúzcoa menos y viceversa. Obviamente, nadie está a salvo del tema fiscal, lógicamente es una obligación de todos, de las personas y de las empresas. Tenemos que pagar los impuestos que correspondan y a salvo nunca estaremos. Lógicamente, en los momentos de crisis es normal que se suban los impuestos para tener más capacidad de invertir en todas la medidas de recuperación y ojalá, con la recuperación de la economía, puedan reducirse los impuestos que será bueno para las personas, para las empresas y para todos.

En este sentido, ¿cómo valora el nuevo impuesto de sociedades? ¿Quién gana con él?

No soy un experto en la reforma fiscal pero sí creo que las autoridades fiscales tanto en el Estado español como aquí en el País Vasco, que corresponde a las haciendas forales, dentro de sus prioridades, está claro que el objetivo es común para tomar medidas que mejoren la economía, que mejoren la situación de las empresas. Otra cosa es que luego hay opinión sobre si esta medida o esta otra medida es mejor o peor, pero yo creo que las autoridades y todos queremos que se tomen medidas positivas para que la economía se desarrolle con fuerza.

Que se haya reducido el impuesto de las pequeñas empresas es bueno si de alguna forma eso permite que se puedan desarrollar con más facilidad y, al final, son generadoras de un volumen enorme de empleo. Hablamos mucho de las grandes empresas, pero también es cierto que un porcentaje elevado del empleo se crea en las pequeñas empresas.

Muchas veces es una pena que, quizá por falta de acuerdos políticos, las medidas que afectan a la sociedad o a la economía se tomen tarde

¿Existe actualmente estabilidad política como para hacer frente a los nuevos retos? 

Hoy en día yo diría que el panorama es normal y, por lo tanto, creo que eso es bueno que se mantenga y que el Gobierno vasco tenga suficiente estabilidad para poder tomar medidas y que esas medidas no se retrasen por diferencias políticas. Hoy en día, en principio, no veo que haya problemas graves para que el Gobierno tome esas medidas, creo que se están tomando y espero que se mantengan en el futuro.

¿Qué opina sobre la posibilidad de que el nuevo PSE no pacte los presupuestos de 2015 con Urkullu?

Ese es un escenario en el que tampoco me corresponde a mí entrar. Será bueno que haya estabilidad en el Gobierno para que pueda tomar medidas y que estas no se retrasen. Muchas veces es una pena que, quizá por falta de acuerdos políticos, las medidas que afectan a la sociedad o a la economía se tomen tarde, porque al final eso no es bueno.

¿Se ha sabido realmente aprovechar el fin de ETA para atraer inversión exterior directa a las empresas vascas? ¿Cómo ha actuado el sector aeronáutico y concretamente Aernnova?

El fin de ETA es muy positivo para las personas, las entidades que lo han estado sufriendo, que han estado sufriendo la violencia. Es una obviedad que el fin de de la violencia es bueno para la sociedad vasca y para la economía. Nunca se sabe calcular cuál es el efecto cuantitativo, pero está clarísimo que el que desaparezca la violencia es algo bueno y puede ocurrir que inversores que a lo mejor ahora están dispuestos, quizá antes no estaban dispuestos a venir. Nunca se sabe calcular con exactitud, pero lo que sí se puede decir claramente es que la situación actual sin violencia es mucho mejor para la economía vasca.

En nuestro caso no ha habido una diferencia por ese motivo, afortunadamente las cosas van bien y creo que eso es un tema que hoy en día casi está terminado y no puedo vincular que haya ocurrido una cosa o la otra a ese hecho. 

La crisis económica está teniendo un efecto devastador en el mercado laboral debido al paro y al deterioro de las condiciones de trabajo tanto en el sector público como privado, ¿el posible repunte de la economía del que tanto se habla acarreará una mejoría en este sentido?

Debe hacerlo. Está claro que en la crisis la peor pérdida ha sido el empleo. Independientemente de que además han podido sufrir también un poco los niveles salariales, pero el peor efecto ha sido que hay mucha gente que no tiene empleo. Entonces creo que la recuperación económica, que espero que venga pronto y con fuerza, lo primero que va a hacer es crear empleo. Ojalá fuera empleo de muchísima calidad, pero sobre todo que haya empleo para que la gente no esté en el paro y poco a poco se irá recuperando lo que hemos perdido en la crisis.

¿Qué opinión le merece la reforma laboral y las recetas que plantea el FMI sobre profundizar en el mal llamado austericidio, con ingredientes como la rebaja de salarios o el incremento de jornadas?

No soy un experto en macroeconomía pero sí creo que también muchas veces cuando se produce una situación de grave crisis económica hay que tomar medidas que muchas veces pueden ser desagradables. En nuestro caso, las cosas van bien y no nos hemos visto afectados gravemente por temas concretos en nuestra compañía, pero como ciudadanos lógicamente también estamos sometidos a las decisiones globales que se tomen.

Es imposible conocer qué hubiera ocurrido si se hubiera hecho otra cosa. Sí parece que hay unas ciertas diferencias de criterio entre lo que puede ser, por ejemplo, la política de Estados Unidos a lo que está siendo la política en Europa. En Europa tenemos un sistema de toma de decisiones complejo porque son muchos países y se tienen que poner de acuerdo a la hora de llegar a un pacto. Y Europa es la que está marcando un poco el ritmo de las grandes medidas económicas, entonces para lo bueno y para lo malo, somos europeos.

Cada vez más trabajadores están en riesgo de pobreza pese a tener un sueldo, ¿es una irresponsabilidad política o empresarial? 

En este caso puedo hablar por lo que nos toca a nosotros. En Aernnova procuramos que nuestros trabajadores tengan unas condiciones dignas y está claro que cuando eso no ocurre es malo para la situación. Yo no echaría la culpa a los políticos o a los empresarios, muchas veces son las propias circunstancias de la propia economía las que hacen que eso ocurra y, como antes he dicho, lógicamente la crisis lo que produce es que falte empleo y la recuperación del empleo pasa muchas veces por tener que aceptar inicialmente empleos de baja calidad para luego ir subiendo y conseguir empleos de mejor calidad.

¿Qué modelo de relación laboral defiende usted, concretándolo en el caso de Aernnova?

No tenemos un modelo que podamos definir. Yo creo que Aernnova lleva muchos años de actividad no solamente en el País Vasco, también en otras regiones de España y en el extranjero. Me atrevería a decir que en general la gestión laboral es correcta, es la normal. No tenemos situaciones de conflicto laboral y desde ese punto de vista creo que precisamente el objetivo es ser competitivos para que la empresa pueda sobrevivir. Lo más importante en este momento es que consigamos mantener los puestos de trabajo.

En estos momentos, según ha denunciado ELA, Aernnova tiene en proceso un ERE abierto hasta finales de año para 600 trabajadores en Álava… 

Cuando se habla de ERE hay que hablar de más cosas. En este momento, concretamente en una planta que tenemos en Álava hemos hecho un ERE temporal para que precisamente no pongamos en riesgo los puestos de trabajo, que se garantizan. Ese ERE, obviamente, sería mejor no tenerlo, pero me parece que es un ERE relativamente suave aunque a las personas que les afecta nunca les gusta, pero me atrevería a decir que es un ERE menor con lo que supondría tener que hacer un ERE extintivo. Afortunadamente, no estamos en ningún caso en EREs extintivos y, en general, creo que la situación global laboral es normal y me atrevo a decir que positiva.

El año pasado Euskadi perdió más de 900 empresas. Sin embargo, el nuevo plan industrial del Gobierno vasco no presentó innovaciones destacadas y se han mantenido programas implantados como los de atracción de inversiones extranjeras, la estrategia de especialización industrial o la política de clústeres. ¿Es suficiente con ello? 

Muchas veces creo que cargamos excesiva responsabilidad en el Gobierno para que se creen empresas. Yo creo que el Gobierno tiene la obligación de aprobar medidas que faciliten que luego aparezcan las empresas, pero el Gobierno no crea las empresas. Personalmente creo que, en general, en el País Vasco no solo con el gobierno actual, sino también con los gobiernos anteriores, siempre ha habido una sensibilidad en el Ejecutivo vasco por el mundo de las empresas, por el mundo industrial. Nuestra economía es importante y se están tomando unas medidas que podrían ser mejorables, pero creo que son unas medidas normales y lógicas para potenciar la economía vasca.

Lo que hay que esperar es que la banca también financie la aparición de iniciativas de emprendedores. Tiene que ser todo el conjunto de la economía la que tiene que coincidir para que empiecen a crearse nuevas empresas y empiece a reactivarse la economía y, desde ese punto de vista, también creo que muchas veces no se valora el papel de los empresarios que al final son los que realmente crean empresas y, con ellas, empleo. Por lo tanto he de decir que el Gobierno no crea empleo, puede crearlo en las instituciones públicas, pero el empleo que se crea en las empresas privadas, lo crean los empresarios y la gente que tiene iniciativa para hacerlo.

¿Carecemos de una política global y efectiva de promoción de la dimensión empresarial? ¿Cuál debe ser la apuesta del sector?

Es uno de los puntos débiles que tenemos. Es muy difícil que aparezcan medidas nuevas o que, de repente, se transformen. Creo que las medidas de política industrial son muy conocidas. Todo el apoyo que se está haciendo a la innovación es muy bueno. Yo creo que el País Vasco en general siempre ha sido muy sensible al I+D, a la innovación. Luego se puede enfocar de una forma o de otra, alguno puede opinar que hacerlo de una forma es mejor que de otra, pero no podemos negar que en general el Gobierno vasco, repito no ahora solo sino durante muchos años, siempre ha tenido una sensibilidad sobre I+D, sobre el apoyo a las empresas industriales.

Esperemos que las medidas que se están tomando tengan efecto. También es cierto que cuando los recursos son más escasos, los presupuestos son más limitados y no se puede hacer todo lo que sería deseable, pero no creo que sea por falta de sensibilidad del Gobierno. No veo elementos de crítica o errores graves por parte del Gobierno que podamos considerar que van en la línea de que no se recupere la economía. Yo creo que se están tomando decisiones en distintos ámbitos de temas de I+D, de apoyo a los emprendedores o a las pymes, que en general son adecuadas. Otra cosa es que los presupuestos sean limitados y, al final, lo que tiene que ocurrir es que las personas que se animan a crear una empresa nueva tengan los medios para hacerlo. El apoyo del Gobierno es uno, pero yo resaltaría tanto como eso la capacidad financiera, que los bancos realmente empiecen a dar crédito a las personas y a las empresas para que la economía se pueda desarrollar.

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