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La conciencia darwinista bajo la doctrina del shock (el terrorismo como excusa)

“Sólo una crisis real o percibida como tal produce un cambio económico”  manifestó el economista Friedman, responsable intelectual de la mayoría de los movimientos desestabilizadores de gobiernos en el mundo. Y la del 11S de 2001 fue la excusa
que utilizó EEUU para seguir extendiendo su dominio manteniendo a las poblaciones en un estado de shock permanente con la llamada guerra contra el terror porque, según él, “si nos sacude una crisis de suficiente gravedad los dirigentes se hallan liberados para hacer lo que sea necesario en nombre de la reacción a una emergencia nacional, o lo que se considere como tal “(Naomi Klein “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre”).

Como consecuencia, hoy en día los estados español y francés siguen utilizando la amenaza del terrorismo para restringir derechos ciudadanos a la población tanto autóctona como migrante. Esto en Euskal Herria les sirve también para bloquear el
proceso de paz iniciado hace ya mas de 3 años tras el abandono de la lucha armada por parte de ETA, manteniendo la política de dispersión para el colectivo de presos vascos, endureciendo las penas incluso a los gravemente enfermos. Además, encarcelando a sus abogados defensores, a políticos, periodistas, a jóvenes insumisos con acusaciones realizadas bajo tortura o deteniendo a personal sanitario por mantener una relación profesional con los  presos enfermos, a la que tienen derecho, y todo con la inestimable complicidad de medios de comunicación adictos al régimen.

Esta política tomó cuerpo durante la revolución industrial de la Inglaterra victoriana del s.XIX cuando la “supervivencia del mas apto” de H. Spencer y la “teoría de la selección natural”   de Darwin dieron origen al llamado “darwinismo social”, término que marcó el comienzo del liberalismo económico y la eugenesia; un concepto biológico justificador del racismo y el determinismo biológico excluyentes. De esta manera los políticos del régimen se veían, por ejemplo, legitimados para “construir” nuevas imputaciones a los etarras que podrían ser excarcelados por la acumulación de condenas, cerrar periódicos, utilizar en el congreso de los diputados términos despectivos como “que se jodan” en relación a los parados o intentar generar un estado de shock responsabilizando a ETA de la masacre del 11M. En todos los casos para “hacer lo que sea necesario.”  

No se debe olvidar que las ideas darwinistas fueron las que llevaron a los estados coloniales a las grandes guerras que devastaron Europa en el s. XX. Pero no nos engañemos, porque tanto  la aprobación en 1948 del código de Nuremberg por
parte de la WMA (Asociación Médica Mundial….“considerando los actos inhumanos perpetrados por algunos médicos durante esos últimos años…”), como la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea de las Naciones Unidas, sólo
fueron un maquillaje para suavizar su imagen en el espejo de los horrores porque ellos continúan vulnerando dichas normas.

hoy en día los estados español y francés siguen utilizando la amenaza del terrorismo para restringir derechos ciudadanos a la población tanto autóctona como migrante. Esto en Euskal Herria les sirve también para bloquear el proceso de paz iniciado hace ya mas de 3 años tras el abandono de la lucha armada por parte de ETA.

Así, el premio nobel de física William Shockley  redactó una ley que permitió al Gobierno de los EEUU esterilizar a miles de mujeres y hombres aplicando criterios eugenésicos (bajo índice de inteligencia). En el ámbito sanitario el Dr. Ewen Cameron, siendo presidente de las Asociaciones Americana y Mundial de psiquiatría (AAP y WAP), director del Allan Memorial Institute de la Universidad de Mc Gill de Monreal e, incluso, habiendo sido miembro del tribunal médico de Nuremberg, llevó a cabo en los años 50 experimentos atroces  financiados por la CIA  que sentaron las bases del método de tortura psicológica a detenidos  hoy tristemente vigente. Médicos llevaron a cabo entre 1932 y 1972 el experimento Tuskegee, que causó  victimas mortales, todas afro-estadounidenses al mantenerles sin tratamiento por exigencias del protocolo, vulnerando el código de Nuremberg
con la complicidad también de la American Medical Association (AMA). El Dr. Heller se defendió afirmando que “la situación de esos hombres no justifica el debate ético, porque ellos eran sujetos, no pacientes; eran material clínico, no personas enfermas”.

Hoy en día médicos estadounidenses administran la inyección letal vulnerando las resoluciones de la WMA, incluso a personas con daño cerebral grave; y lo pueden hacer porque médicos forenses  elaboran informes que no se ajustan a criterios deontológicos.

También hay médicos forenses que no denuncian evidencias clínicas de torturas a detenidos o que elaboran informes clínicos de presos vascos enfermos. Priorizan criterios procedimentales, vulnerando las normas médicas deontológicas, lo que permite a los jueces prolongar la precariedad asistencial sometiendo a las personas presas a un sufrimiento que pretenden sea perpetuo y que conduce a una muerte lenta. Son conciencias darwinistas que actúan bajo la sombra de la doctrina del shock, para que los dirigentes puedan  “hacer lo que sea necesario” con el único argumento de la venganza y la crueldad.

Tanto la conciencia darwinista como la doctrina del shock son obstáculos para la paz que sólo podremos superar si somos capaces de activar en las personas la cultura del conocimiento, del espíritu crítico, de la empatía, del respeto mutuo y de la solidaridad. Requisitos necesarios para una  defensa no discriminante ni condicionante de los derechos humanos que, en el caso de los presos vascos y en términos jurídicos, supondría la aplicación de la ley penitenciaria garantista por parte del gobierno español, la que permitiría acercarlos a su entorno socio-familiar a los gravemente enfermos a excarcelarlos con asistencia sanitaria extra-penitenciaria. Se lo exigen sus propias leyes,  los tribunales europeos, la ONU y la mayoría social de Euskal Herria que sigue reclamando resolución, paz y convivencia.

Luis Galdos Alzelai. Es neurólogo y miembro de la plataforma Sare

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