Hay partido: un paso al frente para recuperar la iniciativa política
Ante el regreso del sempiterno debate sobre la unidad, demasiado a menudo convertido en fin en sí mismo en la conversación pública, vuelve a ser pertinente formular la pregunta que va antes de todos los cómos y todos los quiénes: ¿unidad para qué?
¿Cuál es la idea sobre la que deberían agruparse las fuerzas de izquierda en los territorios de España? ¿Cuál puede ser el revulsivo que active a todo ese electorado de izquierda que a día de hoy no encuentra motivos para salir a votar por otra candidatura más?
¿Qué alternativa podemos dar a las mujeres progresistas que hoy se sienten huérfanas del PSOE y qué alternativa podemos dar a todas las personas que viven de alquiler y no ven que el buen comportamiento de la macroeconomía llegue a su bolsillo?
Aunque los tiempos de las tertulias y las redes aconsejen otra cosa, hacerse todas esas preguntas es un paso fundamental antes de poder dar respuestas. Si la pregunta es cómo unir a todas las fuerzas a la izquierda del PSOE, la respuesta sólo puede ser un liderazgo mediático o una sopa de siglas.
Si la pregunta es cómo alcanzar la fórmula más eficaz para maximizar los votos de un espacio “a la izquierda del PSOE”, la respuesta siempre será “la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE”. Esta forma de pensar asume que los límites de los espacios políticos están definidos de antemano y los votos ya están contados, de manera que sólo necesitamos encontrar la forma más eficiente de agruparlos en la misma papeleta.
Pero lo que necesitamos son más votos para una mayoría política nueva. Más votos para conseguir una mejor relación de fuerzas en el Congreso que nos permita ir más allá de donde estamos hoy en términos de política de vivienda, ambición climática y redistribución de la riqueza.
La pregunta, entonces, no es cómo situarnos a la izquierda del PSOE, sino cómo construir una alternativa política e ideológica al bloque reaccionario liderado por Ayuso y Abascal. Cómo retomar la iniciativa política contra una extrema derecha en auge a partir de demandas concretas como la congelación de los contratos de alquiler, la renta universal por crianza o la prohibición de la especulación y el acaparamiento de viviendas.
Es decir, combatir la extrema derecha proponiendo soluciones a la crisis de poder adquisitivo de las personas trabajadoras y señalando a los verdaderos culpables del malestar donde ellos sólo señalan a las personas migrantes o a las feministas. Y agrupando al mayor número de personas en torno a tareas concretas más allá de sus diferencias, como ya hacen los sindicatos de inquilinas, las asociaciones de familias de los colegios madrileños o las trabajadoras de los cuidados en sus recientes conflictos sindicales.
Frente a una idea de comunidad nativista y excluyente sobre la que Vox se hace cada vez más fuerte en todo el país, nosotros vamos a oponer una comunidad abierta y cohesionada en torno al derecho a la vivienda, el derecho al barrio y el derecho a los servicios públicos para todas las personas independientemente de cuánto dinero tienen, cuál es su origen nacional y cuál su identidad sexual.
Damos esta batalla en un contexto global marcado por la aceleración del cambio climático, la persecución a las personas migrantes y los ataques a las democracias europeas por parte de los tecnoligarcas respaldados por Donald Trump. Y la vamos a dar sin renunciar a ninguna de las banderas que nos han traído hasta dónde estamos y sin dejar de parecernos al país real en toda su diversidad.
Con el viento en contra, desde Más Madrid hicimos una apuesta de largo plazo sobre la convicción de que es posible derrotar a la derecha más fuerte de España y transformar la Comunidad de Madrid en un sentido progresista. Es una apuesta que combina el trabajo municipalista en el territorio con liderazgos fuertes como el de Mónica García. Y, aunque algunos parezcan olvidarlo, los números vienen respaldando esta apuesta cada vez que se abren las urnas.
Candidaturas para qué, entonces, unidad para qué: para ganar una posición de fuerza que nos permita intervenir el mercado de la vivienda y proteger a la gente que vive de alquiler, para sacar nuestra sanidad de las garras de los buitres, y para construir una alternativa orgullosamente feminista de la mano de todos los hombres que están dispuestos a asumir la tarea. Y, por supuesto, para defender los logros del gobierno progresista de coalición y ampliarlos con el respaldo de más diputadas y diputados de los que tenemos ahora.
Estos días hay un gran revuelo en torno al futuro de la izquierda, a su proyecto, a su forma de organizarse y a sus liderazgos. Es una buena noticia porque quiere decir que algo se mueve y que hay un interés ciudadano dispuesto a recoger el guante.
Yo, con humildad, seguiré defendiendo una forma de hacer política desde el respeto a lo que ya funciona, la autonomía de las organizaciones con arraigo territorial y la fraternidad entre los pueblos de España. Tenemos que perfeccionar esa fórmula, abrirla a la participación de todas y todos y construir algo más grande a partir de lo que ya existe.
Las próximas elecciones no están perdidas. Ni las generales, ni las madrileñas.
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