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PP y Ciudadanos corrigen sus campañas y piden hablar menos de Catalunya y más de "la gente"

"Plantearemos nuestras propuestas mirando hacia adelante, sin mirar al retrovisor, ni el izquierdo ni el derecho", asegura Casado en un acto con Feijóo

El sector crítico del PP cree que su líder debe tener un menor protagonismo en la campaña, frenando la hiperactividad que le ha caracterizado desde las primarias

"Estamos hartos de hablar de Torra, de Puigdemont y de Bildu. Mientras no dejemos de hablar de ellos no habrá tren en Extremadura", apunta Albert Rivera

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Casado reclama que las víctimas merecen saber "toda la verdad" sobre el 11M

Albert Rivera y Pablo Casado, en una imagen de archivo. EFE

Los resultados de las generales no han permitido a las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox) cumplir sus planes de reeditar la vía andaluza –un acuerdo a tres– para expulsar a Pedro Sánchez de la Moncloa, lo que ha forzado a los partidos de Pablo Casado y Albert Rivera a replantearse sus estrategias para encarar la nueva campaña electoral de las autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo que comienza este jueves. Ambas fuerzas se encuentran además inmersas en una batalla campal por el electorado de derechas y en un cruce de reproches y acusaciones por la debacle en las urnas.

Dirigentes del PP, cuyo partido registró el 28A el peor resultado de su historia –logró 66 diputados, menos de la mitad de los 134 de 2016–, y de Ciudadanos, que pese a obtener 25 escaños más que hace tres años –obtuvo 57, frente a los 32 de las anteriores generales– no ha logrado su objetivo de arrebatar a los populares la hegemonía del centro derecha, consideran ahora que se equivocaron centrando la campaña en la crisis catalana y abogan por plantear una estrategia más pegada a los problemas de los ciudadanos, como los asuntos económicos o sociales.

La dirección de los populares remarca, sin embargo, que no se arrepiente de las decisiones adoptadas contra el procés cuando estaban en el Gobierno, ni de amenazar con la aplicación permanente del artículo 155 de la Constitución en el caso de que pudieran haber llegado al Ejecutivo.

Un día después de la debacle, que fue especialmente dura en Catalunya –el PP logró solo un escaño, el de la cabeza de lista por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, frente a los seis de 2016– el número dos del partido, Teodoro García Egea, se atribuía la decisión de la Junta Electoral Central de impedir al expresident catalán, Carles Puigdemont, y a los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí presentarse a las europeas, una medida que ha sido recurrida y que este sábado un juzgado de Madrid remitió al Tribunal Supremo.

Las "necesidades" de la ciudadanía

El mismo secretario general del PP recalcaba en cambio este sábado que la fórmula que empleará el partido para mejorar sus resultados en futuras citas electorales será la de presentar a los ciudadanos un proyecto "más centrado en sus necesidades".

"Plantearemos nuestras propuestas mirando hacia adelante, sin mirar al retrovisor, ni el izquierdo ni el derecho; lo importante no es el partido, no es mirarnos el ombligo, ni qué hacer internamente, lo fundamental es como ser útiles a la sociedad y ayudarles en sus expectativas y oportunidades de futuro", añadía Casado desde Galicia, donde participaba en un acto con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo.

El también líder de los populares gallegos es uno de los barones que han reclamado al presidente del PP que ponga freno al giro a la derecha que realizó en el partido desde su triunfo en las primarias y que tuvo como una de sus banderas precisamente el endurecimiento del discurso sobre Catalunya. En un nuevo volantazo, la nueva estrategia de Casado pasa ahora por un apresurado viraje al centro y la moderación, solicitado expresamente por Feijóo y otros líderes autonómicos tras la derrota del 28A en el Comité Ejecutivo Nacional que se celebró el martes en la sede nacional de la calle Génova de Madrid.

"Solo hay un partido de centro-derecha que es el Partido Popular", explicaba Casado ese mismo día en rueda de prensa, tratando de remarcar que la radicalidad de Vox y la tibieza de Ciudadanos situaban a su formación política en un lugar estretégico en el centro del tablero político tras el 28A. El líder del PP trataba de poner fin así al giro a la derecha que emprendió en julio, cuando abrazó a los sectores aznaristas, más conservadores, y dejó de lado a los dirigentes populares más moderados afines a su predecesor, Mariano Rajoy.

Por primera vez desde el nacimiento de Vox, Casado se refería a la formación presidida por Santiago Abascal como de "ultraderecha". "Hay otro partido de extrema derecha, que es Vox, y otro partido socialdemócrata, disfrazado de liberal desde hace un año y medio pero que fundacionalmente es socialdemócrata y así lo ha demostrado", explicaba durante su comparecencia.

"Hartos" del "monotema"

Dirigentes autonómicos explican a eldiario.es que ese nuevo giro al centro que pretende poner en marcha Casado deberá pasar por "hablar menos de Catalunya" y más de "las cuestiones que afectan a cada comunidad autónoma y cada ayuntamiento" con el foco puesto en los comicios del 26M. El sector crítico apuesta, además, por que el líder del PP tenga un menor protagonismo en la campaña, frenando la hiperactividad que le ha caracterizado tras su triunfo en las primarias y que no ha tenido resultado en las urnas.

En Ciudadanos también están decididos a centrar la próxima campaña del 26M en temas "que afecten directamente a la gente", dejando a un lado Catalunya y el "monotema" del procés. "Estamos hartos de hablar de Torra, de Puigdemont y de Bildu. Mientras no dejemos de hablar de ellos no habrá tren en Extremadura", señaló esta misma semana el propio Albert Rivera en una entrevista en Telecinco.

El equipo electoral del líder de Ciudadanos tiene claro que el mensaje en unas autonómicas y municipales tiene que ser distinto al de las generales y debe de estar dirigido a hablar de los problemas "reales" de cada territorio. Uno de sus objetivos es volcarse en la "España rural", en esa "España vaciada" y visitar aquellos municipios que han sido abandonados. En los dos debates electorales,"fue uno de los asuntos olvidados", lamentan en Ciudadanos. Rivera cree necesario alcanzar un pacto contra la despoblación, y así lo dijo en campaña en Zaragoza.

Hace tiempo que Ciudadanos lleva preocupándose de muchos de esos municipios. De hecho, en las elecciones del 28A logró muy buenos resultados en las provincias más despobladas. El partido consiguió diputados en Huesca y Teruel, en detrimento del PP, dos de las provincias que más se queja de abandono. Pero también en Guadalajara, Segovia, Ávila, Palencia o Zamora en donde no tenía representación.

El fracaso del "constitucionalismo"

En la decisión de no hablar tanto de Catalunya también pesa el hecho de que el partido de Rivera se haya estancado allí –el 28A obtuvo cinco escaños, los mismos que en 2016– pese a ser la primera fuerza en el Parlament y no haya conseguido ni un solo diputado en Euskadi.

El líder de Ciudadanos achaca ese fracaso del "constitucionalismo" al auge imparable del independentismo que ha alimentado el "bipartidismo" del PP y el PSOE, que durante años han estado "entregados a complacer a los nacionalistas". De ahí que una de sus propuestas sea reformar la ley electoral para situar el umbral a nivel nacional en el 3%, lo que dificultaría su entrada en el Congreso.

En la campaña del 28A, pese a saber que allí no tenían nada qué hacer, Rivera e Inés Arrimadas, número uno por Barcelona, desafiaron a los nacionalistas con los actos en Errenteria (Gipuzkoa), Vic (Barcelona) y Torroella de Montgrí (Girona) donde la máxima dirigente de Ciudadanos en Catalunya fue abucheada e insultada

En Euskadi ahora no hay elecciones autonómicas pero sí forales y municipales. Y las perspectivas de Ciudadanos no son nada halagüeñas, ni siquiera en Álava en donde mantienen un único juntero. El 28A Ciudadanos rechazó ir en coalición con el PP, como si aceptó hacerlo en Navarra con UPN.

En Catalunya tampoco se celebran autonómicas pero sí municipales. En Barcelona, la plataforma de Manuel Valls –que avala Rivera– luchará por conseguir derrotar a Ada Colau, cuya continuidad como alcaldesa peligra. Los sondeos augran, sin embargo, que el exprimer ministro francés tiene muy complicado lograr la Alcaldía ante el auge de ERC y el PSC, único partido con el que, según las encuestas, el exprimer ministro francés podría pactar.

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