El mundo MAGA pierde los papeles con el show de Bad Bunny y los cómicos responden: “acaban de descubrir que Puerto Rico es América”
El trumpismo vuelve a estar en ebullición. ¿El escándalo Epstein? No, algo mucho más importante para el identitarismo blanco estadounidense... ¡La final del Súper Tazón! —o Super Bowl, como llaman allí a ese evento deportivo anual en el que aparecen los anuncios publicitarios más caros del año—.
Lo cierto es que la actuación del cantante puertorriqueño Bad Bunny en el descanso del espectáculo deportivo parece haber causado más dolor, gritos y lágrimas que cualquier otra desgracia reciente. ¿Los motivos? Cantar en español —“¡Qué vergüenza!”—; sacar banderas no estadounidenses —“¡Traición!”—; o atreverse a perrear —“¡Repugnante!”—.
Era la 60ª edición de este acontecimiento deportivo que los estadounidenses tratan sin demasiado éxito de exportar a otros países y, para ello, en esta ocasión optaron por ofrecer la actuación a un cantante puertorriqueño, es decir, estadounidense aunque sin derecho de voto —Puerto Rico no es un Estado dentro del país—, con la intención de expandir sus fronteras entre los hispanoamericanos, que ya siguen la competición en muchos países de Centroamérica, el Caribe o México.
No era la primera vez: ya habían actuado en el entretiempo artistas de origen latinoamericano como Shakira o Jennifer López, pero los problemas arrancaron cuando el 'conejito malo' anunció que cantaría únicamente en español.
Alguien podría pensar que esto no debería causar tanta polémica. Al fin y al cabo los Estados Unidos de América no tienen idioma oficial y hace tiempo que se han convertido en el segundo país del mundo con más personas hablantes de español, solo por detrás de México. Sin embargo, que se cante en la lengua de Cervantes —o, mejor dicho, que no se haga en inglés—, ha despertado los sentimientos identitarios más oscuros e irracionales del conservadurismo exaltado estadounidense mientras el del domingo se convertía en el espectáculo del descanso de la Super Bowl más visto de la historia de la competición.
Sí, para muchos estadounidenses, el inglés es parte de la columna vertebral del país, desde tiempos de Roosevelt, y ven espectáculos como este como una señal —más— de que el país “pierde su identidad”. Por eso no es extraño ver a personalidades conservadoras del mundo de la comunicación estadounidense como Megyn Kelly perdiendo los papeles en una entrevista con Piers Morgan. “Lo siento Piers, pero salir ahí y actuar todo el espectáculo en español es un dedo del medio al resto de América”, exclamaba Kelly —que, como habitualmente sucede en Estados Unidos olvida que la lengua más hablada en el continente americano, esto es, en América, es el español, con más de 400 millones de hablantes—.
“¡A quién demonios le importa que tengamos 40 millones de hablantes hispanos [en realidad son 64] en los Estados Unidos, tenemos 310 millones que no hablan ni una pizca de español!”, continuaba, tras lo que afirmó que la final de la Super Bowl “se supone que tiene que ser un evento unificador para el país” y no “para los latinos”, tras lo que aprovechó para cuestionar la elección de Bad Bunny para la actuación por no cantar en inglés y a quien acusó de ser un odiador de ICE y de América.
El británico Piers Morgan aprovechó para recordarle que EEUU no tiene una lengua oficial, ante lo que Kelly afirmó que están “intentando” hacerlo oficial y comenzó a gritar que “¡El fútbol es nuestro!”, o que la Super Bowl “debería ser” tarta de manzana, pastel de carne, tal vez algo de pollo frito y un cantante en inglés“. Casi más curioso fue cómo el presentador de Fox News Jesse Waters trató de quitar hierro a sus críticas a la actuación de Bad Bunny tras varios minutos atacándola: ”¿Y están diciendo que Latinoamérica es América también y que si no estás de acuerdo eres un odiador? No soy un odiador. Me comí unos nachos y unos tacos cuando vi el partido“. Cine.
También dejó momentos para el recuerdo la conspiranoica trumpista y pionera del mundo MAGA Laura Loomer, quien señaló que era “irónico” que Bad Bunny bailase sobre un poste eléctrico en el descanso del partido porque “Puerto Rico no es conocido precisamente por tener una electricidad fiable. Podría haber señalado la crisis del sistema eléctrico en PR y haber hecho algo de bien con esta plataforma, ¡pero escogió la degeneración!”. Efectivamente, como apuntaron numerosos usuarios de la red social X, esa era la intención del cantante: recordar cómo el gobierno federal estadounidense dejó a la isla sin asistencia durante seis meses pese a estos problemas con el sistema eléctrico.
Criticó además que el espectáculo arrancase con una escena llena de “trabajadores extranjeros ilegales” —tampoco pidamos que todos conozcan la historia colonial estadounidense de Puerto Rico— lo que, en su opinión, muestra que los EEUU son “un país conquistado”. También cuestionó que no se hablase inglés en el espectáculo y aseguró que el inglés es el “lenguaje nacional”.
No faltaron las críticas del ex boxeador y youtuber Jake Paul que proponía apagar “a propósito” la televisión durante el espectáculo para “mostrar a las grandes corporaciones que no pueden hacer lo que quieran sin consecuencias” porque no podía apoyar “a un falso ciudadano estadounidense actuando que públicamente odia América”.
Más allá de que no funcionó —recordemos que ha sido el espectáculo del descanso de la Super Bowl más visto en sus 60 años de historia— ha provocado las risas y las críticas de los usuarios de redes sociales que, entre otras cosas, le han recordado que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses o, como en el caso de la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, le han afeado que él se trasladó a Puerto Rico para pagar menos impuestos: “Te hace parecer pequeño”.
La mofa no se ha hecho esperar demasiado. Ante tanta munición a todas horas y repartida por todas partes, los programas nocturnos de humor han tenido material de sobra para elaborar sus guiones. Jon Stewart, en The Daily Show, llegó a afirmar que la derecha “tiene muchas pelotas quejándose de que Bad Bunny no hiciera suficiente para unificar este país cuando todos habéis descubierto apenas hace unos días que Puerto Rico es parte de él”. Stewart, que dijo que la actuación fue “alegre, contagiosa y...”, mostró un vídeo del director creativo de Turning Point USA (la organización creada por Charlie Kirk) Benny Johnson diciendo que había sido “el peor espectáculo de la historia”.
“Para una porción significativa de estadounidenses, todo lo que ocurre debe ser uniformemente filtrado a través de una particular visión del mundo magacéntrica, y juzgada sobre cómo de bien se conforma con esa visión tradicional, que no incluye saber dónde está la biblioteca [palabra que dijo en español]” y tras lo que mostró varios momentos televisivos en los que se cuestionaba que no se usase el inglés en la actuación.
Después recordó que, frente a ello, “la buena gente de TP USA se tomó la molestia de programar un espectáculo de descanso alternativo 'All-American' que celebró este bonito país en el inglés del rey que todos compartimos” y se mofó de algunas de sus actuaciones: “Seguro que no os perdisteis a Bad Bunny solo para ver a un viejo en pantalones vaqueros cortos bañados en ácido haciendo playback muy mal en una actuación pregrabada de 'ba-wi-di-ba”.
También compartió un fragmento de otro de los cantantes de este espectáculo alternativo que tuvo en torno a cinco millones de espectadores en el que se cantaba: “No es fácil ser país en este país estos días. Solo quiero pescar mis peces, conducir mi camión, beberme mi cerveza”. “Suena relativamente fácil”, dijo el humorista, que siguió compartiendo momentos de esta actuación en los que el cantante decía: “Solo quiero cortar mi hierba, dar de comer a mi perro, llevar mis botas”. “¡Parecen objetivos alcanzables!”, exclamó Jon Stewart.
Otra de las estrellas de la noche televisiva estadounidense, Jimmy Kimmel, también se refirió a este espectáculo recordando que “incluso Donald Trump no vio el espectáculo del descanso de Kid Rock. Vio a Bad Bunny. Quería asegurarse de que le odiaba tanto como pensaba que lo haría, y lo hizo” y añadió: “Esto es lo que hacen. Se quejan sobre lo malo que es todo, y después lo hacen peor. Y no solo lo hacen peor, lo hacen en pantalones vaqueros cortos”.
“El magaverso estaba tan furioso con Bad Bunny. Realmente es increíble cómo personas diferentes pueden ver la misma cosa. La mitad de nosotros vimos una historia conmovedora sobre inmigrantes con el sueño de venir a América: trabajar duro, casarse, crecer, formar familias, cantar, bailar, jugar a las damas. Para la otra mitad, fue como la película '28 días después'. Fue un terrible ataque contra la humanidad liderado por Jessica Alba”, resumía el presentador.
Pese a todo, si algo quedó claro después del espectáculo, es que si a alguien ha gustado es precisamente a los latinoamericanos residentes en EEUU. Como mejor ejemplo, las palabras emocionadas del periodista deportivo estadounidense y de origen mexicano de la ESPN John Sutcliffe: “Se vale tener una lágrima en el ojo y sentirte orgulloso que Benito le cantó en español a la fiesta más importante de los americanos”.
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