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INTERNACIONAL

Crisis de salud mental entre los trabajadores que construyen la nueva central nuclear de Reino Unido

Representantes de un sindicato han informado que los trabajadores de la futura central nuclear Hinkley Point C se encuentran  sumidos en una crisis de salud mental

Se han registrado dos suicidios desde que se inició la construcción de la obra en 2016

Hay más suicidios en el sector de construcción que en cualquier otra industria, según informa la Oficina Nacional de Estadísticas

Se ha registrado una crisis de salud mental entre los empleados de la central nuclear Hinkley Point C en el Reino Unido.

Se ha registrado una crisis de salud mental entre los empleados de la central nuclear Hinkley Point C en el Reino Unido. EDF (Facebook)

La central nuclear de Hinkley Point, la obra más ambiciosa que se lleva a cabo en el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial, está enfrentando una crisis de salud mental: se han producido varios intentos de suicidio desde que inició la construcción del sitio en 2016, según ha descubierto una investigación de The Guardian. En la actualidad, este gran proyecto, cuya duración será superior a una década, emplea a más de 4.000 trabajadores y representa un pilar fundamental del plan energético del Reino Unido para los próximos años.

Según los representantes del sindicato, este año han aumentado los intentos de suicidio y la cifra de personas con estrés, ansiedad y depresión, así como el número de trabajadores que sufren de angustia mental. En el primer cuatrimestre de 2019 hubo diez intentos de suicidio, ha registrado el sindicato Unite. The Guardian también tiene entendido que al menos dos trabajadores conectados al proyecto se han quitado la vida desde que se inició la construcción en 2016.

"Nos quedamos completamente conmocionados cuando nos informaron sobre las cifras de suicidios y problemas de salud mental de los trabajadores", indica Malcolm Davies, representante del sindicato Unite en Hinkley Point C: "Hasta ahora nunca habíamos estado ante una crisis de salud mental de esta magnitud".

"Ahora con la salud mental de los trabajadores estamos enfrentando los mismos problemas que enfrentamos hace 50 años con la seguridad", afirma Davies, un veterano del sector de la construcción que defiende la importancia de los primeros auxilios para la salud mental en las obras.

"Vemos la misma cifra de personas afectadas [que en un contexto de inseguridad en las obras], solo que ahora no se lesionan sino que sufren estrés". Las principales causas de angustia parecen ser la soledad, la ruptura de una relación sentimental y el hecho de estar tan lejos de casa.

La empresa estatal Électricité de France (EDF) –que está a cargo de las obras de la primera central nuclear británica que se construye en dos décadas– cuestiona las cifras, si bien reconoce que se han producido dos suicidios, uno de ellos de un extrabajador. Los ejecutivos de EDF señalan que varios trabajadores han reconocido que tienen tendencias suicidas, pero puntualizan que se han adoptado muchas medidas para abordar el problema, entre ellas la designación de 200 "acompañantes de salud mental", salas "para tomarse tiempo para hablar" y la contratación de un médico de cabecera. También quieren contratar a un capellán.

"Estoy al tanto de que algunas personas han indicado que han tenido el deseo de suicidarse", señala Angie Young, la gerente de Salud y Bienestar de la obra. Sin embargo, indica que la cifra de diez intentos de suicidio es una "exageración": "Tenemos trabajadores que afirman que la vida no vale la pena, pero intervenimos y los ayudamos".

Durante mucho tiempo, el sector de la construcción ha prestado una atención insuficiente a los problemas de salud mental de sus trabajadores. En este sector, las tasas de suicidio de los hombres son más de tres veces superiores a la media nacional. En un entorno en el que predominan los hombres (más del 85% de los trabajadores de la construcción lo son) contribuyen factores como el bullying, la nostalgia, la inseguridad laboral, las presiones financieras y el aislamiento, que a veces se ven agravados por el alcohol, las drogas y las apuestas.

Es un sector que ha quedado fragmentado en muchos niveles de subcontratistas que trabajan con márgenes muy ajustados. Por este motivo, incluso si el contratista principal tiene la voluntad de proteger a los trabajadores y velar por su salud mental, esta intención no siempre se mantiene a lo largo de la cadena de suministro.

Los trabajadores de Hinkley viven en unas residencias situadas cerca de Bridgwater o en otras viviendas situadas en la misma localidad. En la obra hay muchas modalidades de turnos y los trabajadores llegan al sitio en autobuses de la empresa. Algunos trabajan hasta 11 días seguidos, con tres días libres, incluyendo un día extra de fin de semana para poder ir a casa.

La investigación de The Guardian concluye que la mayoría de los trabajadores toleran el nivel de estrés de la obra. Los problemas empiezan cuando salen del trabajo. "Se dan las típicas situaciones en las que las relaciones se rompen, con hombres que lloran porque sus esposas ya no los quieren en casa, cosas así", indica un trabajador: "El problema es que estamos hablando de unos trabajadores que están lejos de sus familias y amigos y, por ello, les resulta más difícil lidiar con esta situación porque no pueden quedar con un amigo para tomar una cerveza y charlar".

Unos operarios trabajan en la construcción del Centro Botín en Santander. | JESÚS HERMOSA

La tasa de suicidios para hombres en el sector de construcción es más de tres veces que la media nacional en el Reino Unido. Jesús Hermosa

En Bridgwater se ha documentado un aumento en el consumo de alcohol, las apuestas y la prostitución que coincide con este proyecto de grandes proporciones. Una fuente de una casa de apuestas de la localidad explicó a The Guardian que algunos trabajadores pierden hasta 3.000 libras esterlinas (3.239 euros) a la semana y otros se "autoexcluyen" de este establecimiento para terminar con un hábito que les causa un grave perjuicio económico.

Tal es la preocupación entre los directivos de EDF que, junto con Unite, han redoblado sus esfuerzos para lidiar con esta crisis, y han contratado al ex boxeador Frank Bruno para hablar con los trabajadores sobre su estado de salud mental. Bruno, que sufrió un trastorno mental que lo sacudió profundamente, dio tres charlas y en cada una de ellas asistieron más de 200 trabajadores.

"Tras la sesión, los trabajadores hablaron abiertamente de esta situación. Estas charlas sirvieron para que se sintieran más animados porque pensaron que si alguien como Frank Bruno puede tener problemas mentales, cualquiera puede estar en la misma situación", indica Jonathan Davies, otro representante del sindicato.

EDF también ha puesto en marcha un programa de salud mental en la obra, con carteles que instan a los trabajadores con problemas mentales a que hablen de ello. Ahora, uno de cada 20 trabajadores está capacitado como socorrista de primeros auxilios en salud mental, o "acompañante", como se les conoce.

"Todos los meses vemos a unas doce personas, la mayoría tiene problemas en su relación con su pareja, con el juego o la incapacidad de lidiar con el hecho de estar lejos de la familia durante tanto tiempo", explica Malcolm Davies, que ha sido el encargado de dialogar con la empresa para que se priorice la atención a la salud mental de los trabajadores.

"El sector de la construcción es muy machista. Es el sector que presenta más casos de trastornos psicológicos. Los trabajadores pueden estar muy afectados por algo y no te lo dirán", afirma Davies, y admite que: "Los hombres hacen un trabajo muy físico, cargan con objetos pesados todos los días y si reconoces que ya no lo puedes soportar o te ven llorando, se burlan de ti".

Davies quiere que Hinkley sea una referencia en el sector de la construcción del Reino Unido en lo referente a nuevos protocolos de salud mental para los trabajadores. "No se puede culpar a EDF/NNB [Nuclear New Build, una subsidiaria de EDF]. Se lo están tomando muy en serio. Hace cincuenta años los trabajadores del sector de la construcción tenían problemas físicos y ahora tienen problemas psicológicos", puntualiza.

La secretaria general adjunta de Unite, Gail Cartmail, indica que "la pérdida de vidas y la cifra de intentos de suicidio es muy preocupante. Cada una de estas muertes e intentos de suicidio es una tragedia terrible".

"Los trabajadores suelen trabajar muchas horas y no tienen una dieta saludable. La temporalidad del empleo y el constante cambio de contratistas es un factor en la tasa de suicidio, al igual que la cultura machista del sector, que significa que los trabajadores no quieren o no pueden hablar de sus sentimientos", explica Cartmail.

Sin embargo, añadió que Unite ha participado en una amplia gama de iniciativas para abordar los problemas de salud mental de los trabajadores: "Unite cuenta con ocho socorristas de salud mental que se pueden identificar en todo momento en la obra y que se reúnen mensualmente con EDF para proponerles nuevas acciones. EDF también dispone de un centro médico en la obra con personal capacitado en temas de salud mental".

Traducido por Emma Reverter

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