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Pequeña guía de resistencia feminista para pasar las Navidades

Si no entendías qué era eso de la división sexual del trabajo de la que habla el feminismo, solo tienes que mirar a tu alrededor en la comida de Navidad

Hablemos de lo que nos interesa a nosotras: ¿Denuncias infundadas que destrozan la vida de hombres inocentes? La primera vez que probé el Satisfyer no me convenció, pero después tuve dos orgasmos seguidos y se me pasó. ¿Lo has probado? 

Si te hacen alguna pregunta que te incomoda o que, sencillamente, no te apetece responder, no lo hagas. Aunque nos hayan acostumbrado a lo contrario, las mujeres no somos seres hechos para ser escrutados ni para agradar constantemente

Fotograma de la película Celebración, de Thomas Vinterberg

Fotograma de la película Celebración, de Thomas Vinterberg

Las Navidades son ese momento en que se combinan el cava burbujeante y el turrón de chocolate con las preguntas incómodas, los comentarios que detestas, y el machismo camuflado de buenas intenciones. Si no entendías qué era eso de la división sexual del trabajo de la que habla el feminismo, solo tienes que mirar a tu alrededor en la comida de Navidad. Después de estos dos años de explosión feminista tu familia y amigos ya están preparados para pasar al nivel 'pro'. Y si no, da igual, ya es hora de cambiar de pantalla.

Resistencia pacífica ante las copas de vino. Convierte el final de la cena de Nochebuena o de la comida de Navidad en la escena de un western. No es quién dispara primero es quién se levanta primero. Aguanta, aguanta, las cabezas de las gambas no tienen prisa por salir del plato y el final del patriarcado bien merece una sentada pacífica frente a las copas de vino y los hombres de tu familia. No lo hagas sola, busca aliadas para la acción conjunta. Quizá tengas que agitar un poco: susurra al oído de tu abuela que nunca tendrá pensión propia o recuerda a tus tías todas las veces que tuvieron que hacerle la cama a sus hermanos.

Succionador de clítoris vs denuncias falsas. Cambiemos la agenda. Sí, tenemos decenas de datos, teorías y razones para desmontar sus fake news y sus ideas sobre la violencia sexual, las denuncias falsas o los hombres denostados. Probemos a cambiar de estrategia, cambiemos el marco, hablemos de lo que a nosotras nos interesa. ¿Denuncias infundadas que destrozan la vida de hombres inocentes?, ¿Plácido domingo es un gran tenor? La primera vez que probé el Satisfyer no me convenció, pero después tuve dos orgasmos seguidos y se me pasó. ¿Lo has probado? Dicen que para la zona del glande va muy bien.

Dí no (y no te sientas mal por ello). Este es el momento del año en que quizá más te sientas presionada para dar explicaciones sobre tu vida sentimental o sexual o sobre tus decisiones personales. Si te hacen alguna pregunta que te incomoda o que, sencillamente, no te apetece responder, no lo hagas. Aunque nos hayan acostumbrado a lo contrario, las mujeres no somos seres hechos para ser escrutados ni para agradar constantemente con nuestro comportamiento, sino personas que compartimos nuestra intimidad con quien nos apetece cuando nos apetece. No hay motivo para sentirse mal por ello.

No todo es poner y quitar la mesa. Pongamos que tu familia y amigos ya pasaron la primera pantalla y hombres y mujeres se levantan para quitar y poner la mesa, para cocinar y para fregar. ¿Quién pensó los platos de la cena?, ¿quién planificó qué había que comprar y dónde?, ¿quién ha organizado la comida de Navidad del grupo?, ¿quién se tomó tiempo para buscar un lugar, para cuadrar las fechas?, ¿quién está pendiente de que los demás se encuentren bien, a gusto, quién pregunta si alguien necesita algo?, ¿quién piensa qué se puede regalar a los demás? La carga mental también es un trabajo y también hay que repartirlo.

La extraña miopía que ve culos pero no barrigas. Puede que estos días asistas a un fenómeno curioso, un trastorno de la vista que hace que algunas personas sean capaces de fijarse en las dimensiones exactas de las caderas y los culos femeninos y de comentar el impacto que tendrá en ellas la ingesta de un trozo más de turrón, pero que, sin embargo, no ven con claridad las barrigas que comienzan a redondearse, o que ya despuntan, en los cuerpos de los hombres. Acércate bien a ellos para que no se pierdan como masticas ese bombón o ese trozo de mazapán que tanto te gusta.

Estar triste también vale. Y alegre, y nostálgica, y tener ganas de llorar, y después de reírte, y echar de menos, y perrear, y pensar en alguien con quien te gustaría estar. Validar las emociones y permitirse sentirlas puede ser un bonito gesto feminista con una misma y con los demás.

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