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Magia y mentiras en la escuela

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Párrafo del currículo de Religión publicado en el Boletín Oficial del Estado.

Párrafo del currículo de Religión publicado en el Boletín Oficial del Estado.

En serio, en pleno siglo XXI me resulta imposible (sí, imposible) entender que existan los horóscopos en las revistas; o las religiones; o que se consuma homeopatía o reiki, por ejemplo. O, al menos, en países de los que llamamos desarrollados. Evidentemente, tanto la homeopatía, como el reiki o los horóscopos son timos que se aprovechan de la falta de conocimiento científico de una parte importante de la población. La religión también. La diferencia, la sutil diferencia, es que esta última, la religión, en nuestro país se financia con ingentes cantidades de dinero público; más de 13 millones de euros mensuales (aparte de otras prebendas) y, lo que es aún peor, se cuela en nuestros centros educativos poniendo en entredicho el carácter crítico y científico que deberían tener los mismos para formar a ciudadanos libres y competitivos en el mundo.

Las creencias en seres misteriosos y mágicos están muy bien para vivirlas en familia o en la parroquia. Tengo muy buenos amigos que pasan horas jugando a Dragones y Mazmorras y se ve que se divierten mucho, pero nunca osarían pedir que se dedicara un par de horas a la semana en el colegio de sus hijos al estudio de las reglas de este juego. Si alguien quiere educar a sus hijos en algún tipo de religión o secta que lo haga en las horas extraescolares, como hacen otros con las clases de esgrima. No entiendo por qué, por ejemplo, la Junta de Andalucía proporciona gratis el libro de religión a los escolares que la cursan en Primaria y a mi hijo no le regalan los patines para el hockey. En fin. Al final, una se resigna a que en este país, gobierne quien gobierne, sea de izquierdas o de derechas, la Iglesia Católica estará metida en nuestras escuelas. Nadie se atreve a acabar con el Concordato. ¿Qué le debemos a esta gente que nadie les tose? Todo esto en pleno siglo XXI...

Pues bien, en pleno siglo XXI, en una era en la que la Ciencia y la Tecnología mejoran cada día nuestra vida y dominan todo lo que hacemos, en febrero de un año de este siglo XXI, se publica en el BOE de nuestra querida España  el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria, de la Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y cuando me lo cuentan en Twitter, no me lo creo. Debe de ser un fake, pienso.

Debe de ser un fake porque no puede ser que uno de los estándares de aprendizaje evaluables para un alumno de primero de Bachillerato sea (copio textualmente): " Reconoce con asombro y se esfuerza por comprender el origen divino del cosmos y distingue que no proviene del caos o el azar". No, no he bebido nada y no, no estoy de broma. Bendita la gracia que me hace que un estudiante de primero de Bachillerato alcance ese estándar de aprendizaje. Pero, vamos a ver, esto ha pasado por muchas manos antes de ser publicado en el BOE, ¿no? Por muchas manos del Ministerio de Educación, joder. Sólo contemplo dos posibilidades. La primera es que nadie se haya leído con detalle lo estándares que les han mandado los de la Santa Sede y en ese caso es muy, muy preocupante que los encargados del Ministerio de Educación aprueben un currículo sin repasar hasta la última coma. La segunda es que sí se lo hayan leído y sean cómplices de semejante barbaridad. Esto es aún más preocupante, muchísimo más preocupante. ¿Los mayores responsables de la Educación en este país no han oído hablar de Cosmología? ¿No saben que, a día de hoy, la Ciencia apunta a que el Universo procede de una fluctuación azarosa del vacío sin necesidad de la actuación de un ser con poderes mágicos? ¿Es esta gente la que tiene que diseñar el currículo de Ciencia para nuestros hijos? A estos les da igual todo, pasan de todo. No tienen vergüenza.

Que conste que lo anterior es sólo una de las perlas contenidas en el maravilloso currículo. Si tienen tiempo y estómago, les dejo el enlace al texto completo del BOE aquí.

Solo una más, hay muchas. En la página 15.746, cuando están con el currículo de 2º de Primaria (sí, han leído bien , segundo de primaria) uno de los criterios de evaluación de la dichosa asignatura pretende evaluar si su hijo (de 7 u 8 años) es capaz de reconocer la incapacidad de la persona para alcanzar por sí mismo la felicidad. ¿Se puede ser más malvado y manipulador que esto?

Lo peor es que no se ve en el horizonte a ningún partido que eche a la religión de nuestras escuelas ni a la homeopatía de nuestras farmacias. No tenemos a nadie que nos lance a una órbita laica.

 

 

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