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Nueve años después la mayor manifestación por el 4F reivindica que no es un caso puntual

Bajo el lema "No es una manzana podrida, es la cesta entera" las personas que luchan por la reapertura del caso 4F han aprovechado el revuelo mediático para denunciar el sistema policial, político y judicial

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Manifestación del 4-F. /ENRIC CATALÀ

Manifestación del 4-F este miércoles en Barcelona. /ENRIC CATALÀ

Nueve años después de los hechos del 4F, por los que cinco jóvenes fueron condenados por haber participado en enfrentamientos con la Guardia Urbana en el desalojo de una casa okupa en Barcelona, miles de personas han llenado el centro de Barcelona para denunciar las sombras que rodearon aquel proceso judicial. "Ha valido la pena la lucha de todos estos años, a pesar del silencio que hemos obtenido como respuesta", proclamaba Mariana Huidobro, madre de Rodrigo Lanza -principal condenado-, instantes antes de empezar la marcha. "Estoy muy orgullosa y agradecida a 'Ciutat Morta' por haber ayudado a romper el silencio", sentenciaba.

La protesta salió de la plaza Universitat y se dirigió hacia las puertas del Ayuntamiento de Barcelona, en la plaza Sant Jaume. Huidobro revindicó la protesta como "pacífica, como siempre han sido las manifestaciones del 4F, porque en esta historia la violencia la ha puesto la policía", dijo. Hasta ahora las manifestaciones por el 4F congregaban a pocos cientos de personas, pero ayer llenaron el centro de la ciudad.

La protesta avanzó tras una cabecera que rezaba "No es una manzana [podrida], es la cesta entera". Varios de los manifestantes llevaban consigo manzanas de cartón podridas en las que aparecían las caras de algunos de los responsables políticos del ayuntamiento en la época como los exalcaldes Joan Clos y Jordi Hereu. El objetivo de este lema era denunciar que el caso que denuncia 'Ciutat Morta', de injusticias fundamentadas en la complicidad entre el sistema policial, judicial y político, no es aislado, y que ha sucedido otras veces en Barcelona.

Así lo lamentaba también el abogado Jaume Asens, conocedor del 4F como miembro de la comisión de defensa del Colegio de Abogados y ahora letrado en los juicios de Can Vies. "Las consecuencias de 'Ciutat Morta' han tenido el efecto contrario al deseado en casos como el de Can Vies, donde se han dictado penas desproporcionadas en base únicamente a la versión policial", aseguraba Asens.

Manifestación del 4-F. /ENRIC CATALÀ

La madre del condenado Rodrigo Lanza, Mariana Huidobro, con una manzana detrás /ENRIC CATALÀ

La protesta prosiguió al grito de "Desmontaje 4F". Pero a medida que avanzaba por la calle Pelai y bajaba por la Via Laietana lo que había empezado como una manifestación de denuncia, cargada de rabia, fue mutando hacia un homenaje a Patricia Heras, una de las jóvenes condenadas que acabó suicidándose en mayo de 2011, mientras cumplía condena en régimen abierto en la cárcel de Wad-Ras.

Al paso por el Palau del Cinema, en la misma Via Laietana, varios activistas lo volvieron a rebautizar como Cine Patricia Heras. Bajo ese nombre se ocuparon varios centenares de personas el Palau del Cinema en junio de 2013 para estrenar el ahora célebre documental 'Ciutat Morta', auténtico motor de reactivación de este caso olvidado para la mayoría de medios de comunicación.

La manifestación-homenaje se selló al llegar a plaza Sant Jaume, cuando la camioneta que abría la marcha -ya con toda la plaza a rebosar- puso a todo volumen 'Girls Just Wanna Have Fun', canción de Cindy Lauper, de quien Patricia Heras copió el peinado a cuadros que serviría a la policía para identificarla. La plaza bailó el tema y concluyó la protesta no con un minuto de silencio, sino con un minuto de gritos a pleno pulmón.

Manifestación del 4-F. /ENRIC CATALÀ

Los manifestantes volvieron a bautizar el cinel Patricia Heras como en el estreno de 'Ciutat Morta'. /ENRIC CATALÀ

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