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"Los hombres seguimos viendo la violencia de género como algo ajeno, que no va con nosotros"

"Muchos hombres tienden a pensar que es cosa de un borracho o un loco y no algo estructural", sostiene el sociólogo Hilario Sáez

Para que los hombres se replanteen sus actitudes ha emergido el término 'nuevas masculinidades', que cuestiona la forma tradicional de ser hombre

"Al no poder expresar sus emociones en público, el hombre lo hace a través de la ira y la rabia", comenta Paco Abril, coordinador de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Cataluña

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La violencia machista mata a 48 mujeres y 5 niños en 2013 y deja 42 huérfanos

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789 hombres han asesinado a sus parejas o exparejas en los últimos doce años en España. Hombres que han ejercido violencia de género hasta acabar con la vida de 789 mujeres por el hecho de serlo. El último, este miércoles en Castelldefels, donde ha sido detenido por apuñalar mortalmente a su expareja a plena luz del día. Sin embargo, a pesar de los datos y los años, "aún seguimos viendo la violencia de género como algo ajeno, que no va con nosotros", sostiene Paco Abril, coordinador de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Cataluña (Ahige).

"Todos los años organizamos una manifestación de hombres contra la violencia machista en varias ciudades de España, pero muy pocos vienen", prosigue. Para evitarlo, son varias las asociaciones y los hombres que han comenzado a construir la igualdad de género desde la perspectiva masculina con el objetivo de que "nos demos cuenta de que somos responsables", apunta Hilario Sáez, sociólogo que imparte cursos sobre las llamadas 'nuevas masculinidades'. "Muchos hombres tienden a pensar que es cosa de un borracho o un loco y no algo estructural", añade.

En esta línea se expresa también Mariano Nieto, coportavoz de la asociación Stop Machismo: "es difícil asumir que uno tiene responsabilidad cuando no participa en este tipo de actos, pero debemos hacerlo porque la violencia de género no terminará hasta que no nos demos cuenta de que la socialización masculina incorpora la cultura de la violencia". Nieto compara la violencia machista con una pirámide, en la que el asesinato y las agresiones se sitúan en la cúspide y, en la base, "la ideología patriarcal y un montón de usos, costumbres y estereotipos de género que hacen que los hombres nos sintamos con el derecho de poder agredir a las mujeres".

El mapa de los privilegios

Con el objetivo de que los hombres se replanteen estas actitudes ha emergido con fuerza el término 'nuevas masculinidades', que define esas formas diferentes de construir la masculinidad alejadas del modelo tradicional. "Se trata de cuestionarnos de qué manera hemos sido socializados para que seamos competitivos, fuertes, independientes, violentos y no expresemos nuestras emociones", analiza Abril. Para él, este último rasgo es uno de los "más graves" porque está directamente relacionado con la violencia: "al no poder expresar sus emociones en público, el hombre lo hace a través de la ira y la rabia".

Sin embargo, Hilario Sáez alerta de que el término académico 'nuevas masculinidades' también incluye los discursos y las posiciones neomachistas y posmachistas, que provocan que los hombres "sigan ejerciendo la hegemonía y utilicen argumentos como las denuncias falsas sobre violencia de género". A los segundos los define como aquellos hombres que "no se hacen cargo de la desigualdad de género alegando que es algo de antes y que ellos no son responsables porque no son machistas".

Los expertos insisten en que es fundamental que los hombres comiencen a ser conscientes de sus privilegios por el hecho de serlo. "Hay un mapa de privilegios reconocible, que se dan en el ámbito personal, social, laboral, sexual y en el día a día, pero pocos hombres los ven: para poder ejercerlos, es una condición no identificarlos", resume Sáez. Esta reflexión se traduce, por ejemplo, en comenzar a repartir los cuidados, pues, según los datos del INE recogidos en un informe de UGT, el 95% de las personas que en 2013 estaban inactivas para dedicarse al cuidado de menores o dependientes eran mujeres y las trabajadoras redujeron sus jornadas laborales para el cuidado de hijos en una proporción diez veces superior a la de los hombres. 

Los expertos hacen también referencia a otras violencias como la mayor o menor autoridad social, el cuestionamiento de las mujeres en puestos de responsabilidad, el acoso en el trabajo, las actitudes de dominio o el hostigamiento callejero. Actitudes muchas veces naturalizadas que, en opinión de Paco Abril, pueden dejar de estarlo a través de la educación, de forma que "en las escuelas se pongan en cuestión los estereotipos de género porque si no los niños y niñas llegarán a la adolescencia y ellos se sentirán superiores a las chicas". De hecho, la delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández,  alertaba el pasado julio del crecimiento de los comportamientos machistas entre la población joven y la tolerancia de las nuevas generaciones hacia la violencia de género.

En este sentido, Abril critica la retirada de la asignatura "Educación para la Ciudadanía" por parte del PP, "en la que se hablaba de igualdad". Algo que también hizo el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW en inglés) que hace unas semanas emitió sus valoraciones sobre el examen realizado a España en esta materia. La ONU recomienda al Gobierno recuperar la materia porque no hacerlo "supone un retroceso de los esfuerzos por eliminar los estereotipos discriminatorios de género".

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