Las 12 claves del conflicto del metal en Cádiz: incumplimientos históricos y salarios

Manifestantes con las manos alzadas ante la Policía.

La huelga indefinida del sector del metal en Cádiz sigue quemando jornadas a la espera de una solución. Mientras que sindicatos y empresarios negocian con la mediación de la Junta de Andalucía, se viven "escenas tristes", como describen los propios vecinos, en barrios obreros como el del Río San Pedro, en Puerto Real, con la presencia de vehículos blindados de la policía. El subdelegado del Gobierno, José Pacheco, defiende que la respuesta policial a los piquetes está siendo "equilibrada y ajustada" y justifica la presencia de tanquetas antidisturbios en la calle.

La huelga del metal en Cádiz: la punta del iceberg de un sector golpeado en una provincia asfixiada por el paro

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El final de esta situación pasa por el acuerdo en la mesa de negociaciones y hay que hablar de varias claves para entender por qué los trabajadores se han lanzado a las calles:

Quiénes están negociando: Están negociando la patronal del metal –que incluye a todas las pymes– y los sindicatos mayoritarios en el sector, CCOO y UGT, porque los trabajadores de las auxiliares no tienen representantes sindicales por la alta temporalidad. Los trabajadores de las auxiliares se han organizado en la CTM (Coordinadora de Trabajadores del Metal) que no tiene representación sindical ni está en la mesa pero que, aseguran, "mirarán con lupa el convenio".

La propuesta de los empresarios: Los empresarios del metal plantean un convenio por tres años con un 2% de incremento anual, tras las primeras cuatro reuniones que tuvieron lugar la semana pasada. La diferencia entre ese incremento y el IPC real se irá acumulando cada año para que, a partir del cuarto, se le dé a los trabajadores en forma de una paga única. Si el IPC es un 4%, ese 2% se guardaría el primer año para abonarlo una vez terminado el tercer año.

La propuesta de los sindicatos: Plantean una subida fija algo mayor, en torno al 2,5% (también rebajada tras las negociaciones). Piden que esa diferencia de la cantidad fija con el IPC real no sea solo una paga suelta, sino que vaya a tablas, es decir, que sea una subida que incremente las tablas salariales. Plantean un convenio más corto, por dos años.

A quién afecta el convenio: El convenio ya obsoleto afecta a las empresas auxiliares, no a las matrices (a las grandes). Los salarios de las matrices vienen de sus propios convenios y ahora se está planteando el incremento para los trabajadores de las pymes del metal.

La preocupación de los sindicatos: El convenio del metal no se está cumpliendo y se quiere cortar un índice muy elevado de eventualidad y dotar a los trabajadores de una seguridad que en estos momentos no tienen.

La respuesta de la patronal: El coste del incremento salarial lo consideran imposible de asumir después de una pandemia y afirman que aceptar las peticiones de los sindicatos significaría la desaparición de la industria gaditana.

El personal indefinido: Tampoco se cumple un punto del convenio que marca que los trabajadores eventuales pueden ser el 20% como máximo en las empresas y que el 80% deben ser fijos. Y en la actualidad es al revés. Un trabajador puede terminar su vida laboral con más de 100 contratos eventuales de obra y servicio.

Un salario a la baja: Los sindicatos denuncian que hay empresas que están pagando entre 300 y 400 euros por debajo del convenio. Las vacaciones se finiquitan cuando te despiden, los trabajadores de las auxiliares casi nunca llegan a cogerlas. El sueldo medio de un trabajador del metal de la empresa auxiliar está en torno a los 1.200 euros netos mensuales, que se pueden incrementar algo con las horas extras.

Las horas extras: Se dan en casi todas las empresas auxiliares. Tendrían que ser 80 anuales y realmente se echan unas 80 al mes, denuncian los trabajadores. No se pagan al precio que deberían, que son unos 18 euros para oficiales de primera o segunda, y las pagan entre 10 y 14 euros.

La seguridad, en entredicho: En el convenio de 2013 se anuló el plus incondicionado, por el que cobraban unos conceptos de peligrosidad. Eran unos 150 euros al mes y desapareció por la crisis. Ahora se ha rechazado negociarlo de nuevo. No se cobra un plus de peligrosidad, de altura o tóxico cuando es un sector en el que muchos trabajadores son soldadores o suben a alturas importantes.

Ley de encadenamiento de contratos: Cuando un trabajador encadena contratos por obra y servicio que sumen más de 24 meses trabajados en un periodo de 30 meses deberían hacerlo indefinido. En la actualidad, los trabajadores denuncian que son muchas las empresas del sector que suelen despedir en el mes 23 para que no se cumpla.

Las empresas matrices: Los trabajadores aseguran que empresas como Navantia o Airbus, que son las que subcontratan, pueden "presionar" a las auxiliares para que cumplan los convenios. "No deberían permitirlo". En declaraciones durante esta semana las empresas matrices aseguran que es una cuestión de las empresas auxiliares.

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Publicado el
23 de noviembre de 2021 - 20:40 h

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