Cómo comprar las entradas para las eliminatorias del COAC de 2026 y cuáles son las condiciones
Cada invierno, Cádiz vive un ritual que no aparece en el programa oficial del Carnaval, pero que forma parte inseparable de él: la compra de entradas para el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC). Antes incluso de que suene el primer pito de caña en el Gran Teatro Falla, la ciudad ya está en movimiento.
Para el COAC 2026, el sistema de venta de localidades para las eliminatorias —preliminares, cuartos de final y semifinales— mantiene un modelo ya conocido, que prioriza la venta presencial y apuesta por las entradas nominativas. Un método diseñado para frenar la reventa y proteger el acceso del público local, pero que también convierte la compra en una experiencia exigente.
El punto de partida sigue siendo la taquilla. El Ayuntamiento de Cádiz y el Gran Teatro Falla concentran la venta inicial de entradas para cada fase del COAC. Las fechas se anuncian con antelación, pero la norma es invariable: primero se vende de forma presencial y solo si quedan localidades disponibles una vez atendida toda la cola, las entradas pasan a la venta online. En la práctica, esto significa que muchas entradas nunca llegan a internet, especialmente las de aquellas sesiones con mayor atractivo o en fases avanzadas del concurso.
Un concurso ligado a la ciudad
Este sistema responde a una reivindicación histórica del público gaditano, que durante años vio cómo las entradas volaban a través de plataformas digitales o acababan en manos de revendedores. La prioridad a la venta física busca equilibrar el acceso y mantener el concurso ligado a la ciudad que lo acoge. A cambio, exige tiempo, paciencia y, en muchos casos, una buena dosis de resistencia al frío.
La venta online existe, pero funciona como un plan B. Cuando hay entradas sobrantes, éstas se ponen a disposición del público a través de la plataforma oficial Bacantix. No es un canal alternativo ni paralelo, sino una extensión del mismo sistema, con idénticas normas y limitaciones. Comprar por internet no garantiza mejores opciones ni mayor disponibilidad: simplemente permite acceder a lo que no se ha agotado en taquilla.
Uno de los elementos clave del modelo actual es la nominatividad de las entradas. Cada localidad incluye el nombre y el DNI del asistente, y estos datos se comprueban al acceder al teatro. No hay cambios de nombre, no hay devoluciones y no hay margen para improvisar. Si no puedes ir, la entrada se pierde. El objetivo es claro: acabar con la reventa y con los precios inflados que durante años acompañaron al concurso. El efecto secundario también lo es: menos flexibilidad y butacas vacías en algunas sesiones.
Límites de compra
A esta medida se suman los límites de compra. Por norma general, cada persona puede adquirir un máximo de dos entradas, y una de ellas debe ser obligatoriamente para quien realiza la compra. En preliminares se permite adquirir localidades para varias sesiones distintas, hasta un número máximo fijado por la organización, mientras que en cuartos y semifinales las restricciones se endurecen. El propósito es repartir el acceso entre el mayor número posible de aficionados y evitar compras masivas.
El sistema contempla además ventas específicas para determinados colectivos. Personas mayores de 65 años, personas con movilidad reducida o con un grado reconocido de discapacidad cuentan con horarios y cupos propios en taquilla, siempre que acrediten su situación. Es una forma de garantizar la accesibilidad a un concurso que, por duración y características, no siempre resulta fácil para todos los públicos.
En cuanto a los precios, el COAC mantiene una horquilla que varía según la fase y la ubicación en el teatro. Las preliminares son las sesiones más asequibles, con entradas que parten de alrededor de 15 euros en las gradas superiores y alcanzan los 30 en butaca. En cuartos de final, los precios suben y se mueven entre los 20 y los 40 euros. Las semifinales son la fase más cara, con localidades que pueden llegar a los 60 euros en las zonas mejor situadas.
No son precios populares en sentido estricto, pero sí contenidos si se tiene en cuenta la duración de las sesiones, que pueden extenderse durante más de seis horas, y el carácter único del espectáculo. Aun así, el debate sobre el acceso económico al COAC sigue abierto, especialmente en un contexto de creciente interés turístico y mediático por el Carnaval de Cádiz.
El modelo de venta de entradas no es solo una cuestión logística: define en buena medida qué tipo de concurso quiere ser el COAC. La apuesta por la presencialidad, las entradas nominativas y los límites estrictos busca proteger una tradición profundamente arraigada en la ciudad, pero también genera fricciones en una fiesta cada vez más global. Para quienes quieren asistir a las eliminatorias del COAC 2026, la clave es informarse bien, estar atentos a las fechas oficiales y asumir que conseguir una entrada es parte del propio ritual carnavalesco.
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