Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

La próxima semana hablaremos del gobierno

Valladolid 7/11/2026. Alberto Núñez Feijóo en Valladolid. EP/Claudia Alba

Javier Aroca

Sevilla —
8 de noviembre de 2026 21:36 h

0

El aspirante a la presidencia de un futuro gobierno Alberto Núñez Feijóo ha prometido el fin del gobierno de las orgías. Sin duda, un elevado discurso. La derecha extrema y la extrema derecha se desgañitan estos días en mensajes poco originales de agitación bajuna que no sé por qué se llaman previos cuando llevamos de previos desde que empezó esta legislatura.

Orgías, muerte, muertos, chulos, saunas, putas y puteros, sucios, violencia, caos, hijo de puta, coros rocieros… como diría mi mamá, ¡vaya versación! No es, sin embargo, una mera falta de educación y añadido fracaso escolar privado, aunque sí es un síntoma de falta de proyecto o proyecto oculto, como recomiendan periodistas afines sin éxito, es la doctrina de la extrema derecha probada hasta ahora con éxito en EEUU y exportada a una decadente Europa. El jefe de la misión ha sido, y de momento es, Steve Bannon.

Me da que las extremas derechas en España manejan ya un producto caducado. Dio sus éxitos entonces en EEUU y así lo reflejaba, se lamentaba, un extraordinario periodista anglosajón, Mark Thompson, ejerciente en la BBC como en The New York Times, cada vez que tuvo ocasión. Y empezó pronto, antes que Donald Trump, siendo su principal propagadora Sarah Palin e incluso Margaret Thatcher, pero parece que lo hemos olvidado.

En EEUU esa manera de hacer política entre los políticos y ciertos periodistas y medios de comunicación haciendo mancuerna —precisa expresión hispanoamericana— está quizá en decadencia. Al menos eso dicen los resultados recientes de las elecciones de medio mandato de EEUU y también las elecciones en Brasil y me malicio que también, a día de hoy, las de Israel teniendo en cuanta el encargo presidencial al candidato de la oposición frente a Netanyahu para formar gobierno.

Incluso con tanta mentira, bulos e insultos mancornados, la internacional de las derechas se desmorona. El pueblo movilizado parece abandonar masivamente el sofá de la tortura mediática y política, de las redes sociales que padecen, combate el algoritmo manipulador, y puede que vaya a las urnas de manera responsable y masiva ante el peligro de una involución que cada día se ve más real y posible.

Pero veremos en España, siempre llegamos tarde a casi todo y los efectos nocivos de ultramar tardan más en decaer. Además, el campo en el que cae la semilla ultraderechista también está receptivo por décadas de recogimiento en sus verdaderas ideas, regresivas y reprimidas. Creo por otra parte que la mala educación es clasista y entreverada, se interpretaron mal las palabras de Borja Sémper, lo que quiso decir es que en esta derecha extrema española solo saben hacer política insultando.

El último ejemplo de la extremidad popular es la prédica de Feijóo y el que dicen su ideólogo de agitaciones esquineras, Miguel Tellado. Después de años de contención y rubor maquillado ahora quieren, como primera medida brillante de su legislatura, acabar con la Ley de la Memoria Histórica, una confesión velada de su nostalgia de un tiempo victorioso en su gloriosa cruzada nacional. 

Ya sé que es frecuente la opinión comprensiva de que se trata de competir con la extrema derecha, pero para qué, ¿por ser más de extrema derecha y más nostálgicos del franquismo? En realidad, más que una competencia en clave de elecciones democráticas, parecen competidores en las elecciones (farsa y falsas) por el tercio familiar de su añorada democracia orgánica. 

La próxima semana hablaremos del gobierno. 

Etiquetas
stats