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Volver a clase: una propuesta de desescalada educativa

El Ayuntamiento de Barakaldo facilitará conexión gratuita a Internet al alumnado que carece de ella

Manuel José Anguita Puerta

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La pregunta que de manera insistente hace el alumnado cuando nos comunicamos con ellos por videoconferencia es: “Profe, ¿Cuándo vamos a volver a clase?”. De momento no podemos darle una respuesta.

Imagino hoy un aula de la ESO llena o pasillos atestados de alumnos y, como director de un centro educativo, casi siento pánico y me doy cuenta de lo lejos que estamos aún de esa situación.

Para todos está siendo duro el confinamiento y necesitamos volver pronto a la normalidad. Pero algunos tenemos la suerte de vivir en pisos cómodos con dispositivos electrónicos que nos conectan con el resto del mundo. Yo, como profesor, además  tengo la certeza de que mi puesto de trabajo no corre peligro.

Pero hay otras realidades. Me consta que una parte de mi alumnado no tiene en su casa ordenador ni un espacio donde estudiar; comparte pisos pequeños con familias numerosas y no sabe si su madre o su padre va a seguir trabajando la próxima semana.

Siempre he entendido el centro educativo como un servicio público y más aún en tiempos difíciles. No somos un lugar donde solo se imparte clase, además somos un comedor (en el caso de los colegios), una biblioteca o una secretaría, etc. También veo como la orientadora ejerce muchas veces como psicóloga de guardia o el jefe de estudios actúa como trabajador social vocacional.

No hay sistema educativo más desigual que el modelo a distancia que nos hemos visto obligados a construir en solo unos días; donde una parte del alumnado, el más vulnerable, simplemente ha desaparecido, y  el profesorado, desde su casa, no tiene herramienta para poder ayudarle.

Por todo ello, la apertura de los centros educativos no debe esperar a que podamos dar clases a todo nuestro alumnado, pues esa situación tal vez no se de hasta septiembre o incluso más tarde. Ahora que las cifras parecen que nos empiezan a dar un respiro  y se comienza a hablar de cómo va a ser la vuelta al exterior, me he permitido imaginar cómo debería ser la desescalada educativa.

Por supuesto que por encima de todo debe estar la salud y siempre se deberán respetar de manera escrupulosa las medidas de seguridad y los plazos recomendados por los especialistas en la materia.

Estas son cuatro fases que propongo:

  • Fase 1: una vez finalizado el estado de alarma, el centro educativo vuelve a abrir sus puertas solo con miembros del equipo directivo y del personal de administración, en servicios mínimos. Se prepara el centro para las fases siguientes con una desinfección a fondo y recibiendo de la administración suministros de mascarillas, gel hidroalcohólico, guantes, termómetros infrarrojos, etc.
  • Fase 2: el profesorado empieza a acudir al instituto, pero solo un día a la semana, mientras que los cuatro días restantes continúa con el trabajo a distancia. El objetivo de esta fase es la atención prioritaria del alumnado más vulnerable mediante tutorías presenciales. El centro puede poner a disposición del alumnado sin un lugar de trabajo en casa, la biblioteca u otro espacio donde puedan permanecer, siempre guardando medidas de seguridad y distanciamiento correspondientes.
  • Fase 3: se pasaría del modelo de educación a distancia a otro de educación semipresencial. Para ello, se reiniciarían las clases, pero con grupos muy reducidos. Por ejemplo, un grupo de 30 alumnos se subdivide en 5 grupos de 6. Cada alumno iría al instituto solo un día a la semana para el seguimiento del trabajo hecho en casa.

En el caso de mi instituto donde tenemos unos 600 alumnos en horario de mañana, si acuden al centro de forma rotatoria un día a la semana, habría un máximo de 120 alumnos distribuidos en unas 20 aulas. El profesorado podría trabajar dos días a la semana de forma presencial en el IES y los tres días restantes teletrabajaría en su casa.

  • Fase 4: Se recuperan las clases presenciales tal y como las conocíamos antes del coronavirus, es decir con aulas y pasillos llenos de alumnos. El paso de la fase 3 a la 4 se debería hacer de un modo escalonado, solo cuando no haya ningún riesgo sanitario.

Mientras llega el momento de aplicar las diferentes fases, encerrados en nuestras casas tenemos tiempo para la reflexión. Esta crisis ha puesto de manifiesto que hay que cuidar más que nunca todo lo Público, empezando por la Sanidad y siguiendo por la Educación; porque si al profesorado que se le exige que trabaje la competencia digital, debería disponer de aulas mejor dotadas; porque se ha puesto de manifiesto que las ratios de 30 alumnos por aula no son sostenibles, ya no solo por motivos educativos, sino también epidemiológicos y porque tal vez deberíamos hablar más de educación y no solo de evaluación, titulación y promoción.

Al final volveremos a clases, eso se lo garantizo a mis alumnos, pero en centros educativos donde nada volverá a ser lo mismo. Porque todo está cambiando y confío, que ese cambio sea para mejorar.

Manuel José Anguita Puerta, director del IES Punta del Verde (Sevilla), @mjanguita

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Publicado el
10 de abril de 2020 - 22:06 h

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