Vox calla ante los pederastas, parricidas y la marroquí dos años secuestrada
¿Habéis oído la condena de Abascal a Andrés de Inglaterra, por depravado y antipatriota? ¿No? ¡Ni yo! Qué raro, teniendo en cuenta que, hace tres años, el líder de Vox fue el gran valedor en España de la peli Las voces de la libertad, un taquillazo de supuesta denuncia de la pederastia internacional, producido por su amigo Eduardo Verástegui. Pero de raro nada, claro. Porque la película era, en verdad, una herramienta de propaganda al servicio del Pizzagate y QAnon. Esos inventos ultraderechistas para sacar de la Casa Blanca a los demócratas con falsas acusaciones de que dirigían, desde el sótano de una pizzería en Washington, una red global de pederastas progres.
La realidad les ha arruinado la conspiranoia. Porque, por lo que sea, resulta que los pedófilos eran ricos, famosos y amiguetes de la pandilla fachosa de Trump. Y, para reunirse y perpetrar sus fechorías preferían, mejor que los sótanos de ninguna pizzería, la isla privada, ¡dónde va a parar!, del magnate Jeffrey Epstein y su novia Ghislaine Maxwell. Cosas de la vida, ellos que tan sonrientes posaban en fotos de festorros con Donald y Melania, hoy están, él, muerto, tras aparecer colgado en prisión, sin que nadie haya pagado por matarlo ni por no evitar la muerte de quien tanto podía confesar y, ella, pendiente, en la cárcel, de que su colega Trump, hoy presidente de EEUU, le dé inmunidad a cambio de que ella lo exculpe.
¿Cómo van a criticar Santiago Abascal y su troupe de Vox al detenido expríncipe Andrés, tan amigo de Epstein quien, a su vez, era íntimo, no solo de Trump, sino de Steve Bannon que le pedía a Epstein ayuda para financiar a la extrema derecha europea y así cargarse, desde dentro, Europa?
Valor, valores y patriotismo de boquilla
La incómoda verdad de la podredumbre ultraderechista brota como un géiser incontenible. Y eso pese a los contactos, al poder y dinero que, seguro, se están moviendo para intentar taparla. ¿Sabía y es cómplice Vox de las violaciones de jóvenes por esa red de afines a sus ideas y financiadores? ¿Acaba de descubrirlo y le falta valor para criticar y alejarse de sus poderosos mentores?
¿El patriotismo de Vox es de la misma calaña al del ex príncipe Andrés que, como ha revelado su detención, le pasaba a Epstein “información confidencial” sobre acuerdos, contratos e intereses comerciales y diplomáticos del Estado, para sus beneficios personales? En qué quedamos: ¿patriotas o vendepatrias?
El trumpismo que llegó a la Casa Blanca con embustes sobre la existencia de una red de pederastas progres con sede en el sotáno de una pizzería de Washington aparece, en multitud de pruebas, vinculado a los abusos sexuales a menores en la isla del magnate Epstein. Sin que Vox se plantée condenarlo y desvincularse.
Vox no sólo no demuestra con hechos el valor y amor patriota que pregona, sino que tampoco defiende la familia. Qué hipocresía darse golpes de pecho por su “defensa”, mientras se asumen, sin escándalo, abusos sexuales perpetrados, por esposos y padres, sobre menores que son hijas de otros progenitores.
Pero, ¿qué cabe esperar de las mujeres y hombres de Vox, que no condenan crímenes machistas como los degollamientos de una mujer y su hija de 12 años en Xilxes (Castelló) por su marido y padre maltratador, ni tampoco el asesinato a machetazos de un niño de 10 años y las heridas graves a su madre por el padre y expareja de ambos en Arona (Tenerife)?
Toda una vergüenza cuando los datos revelan que éste es un problema nacional de primera línea: desde que, en 2003 se empezó el recuento de asesinadas por machismo ya son 1.352 y desde que, en 2013, se inició el de niñas y niños víctimas de violencia vicaria, hay 67.
Vox solo propone islamofobia
Las y los fascistas de Vox no dedican tiempo ni esfuerzo a evitar estas tragedias. Al contrario, en cada ayuntamiento o autonomía donde el PP les necesita, imponen sus recortes a la protección a las familias víctimas de violencia machista.
Su objetivo es llegar al poder para recortar los derechos de la mayoría social, aumentar la jornada laboral a 12 horas semanales, como hace Milei en Argentina y Abascal dice que le copiará, y darse, ellos y sus amigotes de élites depravadas, a una impune vidorra, machirula y salvaje.
El neofascismo de hoy, como el fascismo de los años 30, aspira a llegar al poder para blindar la impunidad y el enriquecimiento de élites salvajes. Y hoy culpa a los musulmanes, como ayer a los judíos, de problemas sociales y económicos, en realidad causados por su egoísmo y voracidad ultracapitalista.
Y, para conseguirlo, tuneando el manual de antisemitismo nazi de los años 30, que ya llevó a Hitler al poder, ponen todas sus esperanzas en sembrar islamofobia contra las y los musulmanes. Ahí sí los veis, los vemos, a diario, a pico y pala, arrastrando al PP en propuestas legislativas contra burkas que, en España, cuesta más encontrar que una aguja en un pajar. Impulsando, tras fracasar su propuesta en el Congreso, toda una cruzada contra la comida halal, propia de los musulmanes, en los comedores escolares.
Tanto que dicen querer proteger a las musulmanas de la opresión del velo, no condenan el brutal secuestro de casi dos años perpetrado por un murciano contra la marroquí Salma y, como se ha denunciado en la manifestación feminista en apoyo a ella, medios ultraderechistas “hablan de venganza de la víctima” y de “denuncia falsa”.
Abascal y ese Vox cada vez más anónimo, que al echar a Ortega-Smith pierde a su penúltima cara conocida, no cambiarán. Son lo que son: una amenaza creciente para el bienestar, la convivencia pacífica, el desarrollo con reparto justo y los derechos en España. Por eso es clave que las y los demócratas de este país, las y los socialistas y las gentes de las izquierdas plurales articulemos juntos una alternativa ilusionante y de avance. Ojalá, tras el pertinente diálogo-aldabonazo, esta semana, de Emilio Delgado y Rufián, el “Paso al frente” que hoy presentan Sumar, IU, Comuns y Más Madrid sea un gran paso, en el buen camino, atinado, decidido, capaz de concitar a más y de ser útil a la sociedad.
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