Celebremos la regularización y no dejemos al PP-Vox asfixiar a las ONG
A veces pasa que conseguimos avances. Que la gente corriente, de la calle, los logra. Algo tan grande como regularizar la situación de más de 500.000 personas. Las llegadas a España antes del 31 de diciembre pasado y que acrediten cinco meses de vida aquí. Y, ¿no nos pasa que cuando sucede, mientras los reaccionarios vaticinan mil y un falsos desastres, nosotros, no lo celebramos lo bastante, quizá por verlo lógico o dejándonos llevar por la tumultuosa actualidad? ¡Hay que celebrar, aplaudir, brindar, abrazarnos! ¡Por el exitazo en sí, en medio de este contexto global de ataque fascista a los derechos democráticos! ¡Y porque es un faro, una guía hacia la ruta de avances!
Las noticias y análisis de este tema no son, obviamente, las de lectura más fácil. De un lado, hay aspectos técnicos y burocráticos que, por lo farragosos, echan para atrás y de hecho obligarán a las y los inmigrantes a asesorarse para tramitar sus solicitudes entre abril y junio.
Además, se trata del final de un camino muy largo, con idas y venidas, desde que, en 2022, empezaron a recogerse firmas para impulsar la Iniciativa Legislativa Popular que, al final, llegó al Congreso avalada por 700.000 personas. Camino que arranca aún antes, pues durante el confinamiento del covid-19, en abril de 2020, 120 organizaciones mandaron al Gobierno una carta pro regularización urgente, avalada por 1.200 firmas, y aquel verano, todavía con mascarillas, ya se celebraron manifestaciones en demanda de reconocer los derechos y garantizar la dignidad a tantos vecinos y vecinas inmigrantes, muchas y muchos de los cuales nos sacaban las castañas del fuego como trabajadores esenciales.
Gracias a Ana Rosado, Mireia Canals, Marta Aguilar, Lidia Bitar y Toché García, que trabajaban en la APDHA cuando recabaron mi firma para la regularización de inmigrantes
Seis años de reivindicación y trabajo incansable, de unidad, mano a mano, de ciudadanas y ciudadanos, activados, activistas, tanto inmigrantes, sudamericanos, africanos, orientales... como locales, que, de forma individual o a través de colectivos, asociaciones, ONG, entidades laicas y religiosas, de lo más diversas, encontraron el común denominador alrededor del cual unirse y hacer presión: REGULARIZACIÓN YA. Y desde ahí, con ese martillo pilón, se pusieron a percutir, nos implicaron a muchos más recabando nuestras firmas, guiaron a través de las etapas necesarias, hasta llevar la ILP al Congreso, cuya toma en consideración, se aprobó en 2024, de forma unánime, con la excepción de los racistas-fascistas de Vox.
Lo refirió, con rigor y emoción, Lamine Sarr, portavoz del Sindicato de Manteros de Barcelona, en el sobrecogedor concierto por los derechos humanos en Palestina, que él conectó, muy pertinentemente, con todos los territorios expoliados por el ultracapitalismo occidental, citando expresamente Congo y Sudán (lo podéis ver aquí a partir del minuto 03:21:47).
Política del pueblo que mejora la vida
La regularización podría haberse aprobado entonces, ¡hace dos años! Ojalá que en el Parlamento, con esos 310 votos frente a los 33 de Vox, o bien por el Gobierno. Se habría evitado mucha explotación, abusos, vejaciones y sufrimientos a los que han estado expuestos todas y todos quienes, entre nosotros, ya trabajaban (porque sin ganarse el pan estarían muertos), que estaban deseando cotizar, que gracias a la regularización, al fin van a aportarnos un beneficio fiscal de hasta 4.000 euros por inmigrante. Impuestos ya pagaban, porque cada vez que han comprado, el IVA, como a todos, se les ha cobrado.
Pero la medida también podría seguir en el cajón o no aprobarse, como ahora defienden no ya solo Vox sino ese ala radicalizada del PP liderada por Ayuso y seguida dócilmente por Feijóo, por temor a perder votos frente a la demagogia neofascista.
La organización colectiva ha conseguido que llegue el día en que más de medio millón de personas se levanten regularizadas, sin miedo, con derechos laborales... Reaccionemos frente a las administraciones donde PP y Vox están asfixiando económicamente a ONG para debilitarlas y que no promuevan avances
¿Por qué se ha aprobado ahora? Sin duda por el rol económico fundamental que las y los inmigrantes están jugando en que España esté creciendo el triple que la UE, según reflejan los datos económicos que saben gestores públicos y empresarios, del más modesto al más pujante. Pero, desde luego, por el impulso bien organizado y tenaz, mantenido sin descanso, de las personas y colectivos promotores de la regularización estos seis años.
Aplauso apasionado y gratitud eterna para todas, todos y todes. Algunas de las cuales, trabajadoras de diversas asociaciones, han tenido que dejar sus empleos o sido despedidos, me consta, por la asfixia económica que están aplicando a las entidades sociales administraciones gobernadas por el PP con el apoyo de Vox, como el ayuntamiento de Sevilla , la Generalitat Valenciana o el gobierno de Aragón.
Gracias a quienes concibieron, concebisteis la iniciativa, la pusisteis en pie y la habéis mantenido viva, inasequibles al desaliento. Recabando apoyos políticos, claro que sí, como representantes de la voluntad popular en el Congreso. Es de justicia agradecer también, pues, que, en aquel en 2020, antes de la espectacular recogida de firmas de la ILP, una serie de partidos aceptaran ser cauce de la petición de regularización registrándola en el Parlamento como Proposición No de Ley (PNL): Unidas Podemos, ERC, EH Bildu, Compromís, Más País-EQUO y la CUP...
Faro y ejemplo para más progreso
Esto es política útil. Mejora de la vida de la gente, y de la sociedad, por la que merece la pena movilizarse en las calles. Y también, llegada la jornada electoral, ir decidida a votar avances. Puedo daros testimonio directo de una amiga marroquí, a quien conocí como eficacísima y adorable gobernanta de un hotel de calidad allí, que vivía ahora muy apurada con subempleos en Alicante, y respira aliviada, llena de esperanza, ante la posibilidad de que ya puedan contratarla empresas donde aportar su talento y experiencia.
¿No reclamamos siempre política útil que mejore la vida de la gente? ¿No le exigimos a las izquierdas que acuerden, superando diferencias? Pues que el gobierno de PSOE-Sumar y Podemos impulsen juntos esta regularización reconforta y marca el camino
Y por si este logro concreto, multiplicado por el total de casos, fuera poco, la regularización conseguida tiene el mérito añadido de alzarse como faro y, en línea con la resistencia cívica en los EEUU frente a la violencia de Trump, alumbrar la senda de cómo y por dónde construir un mejor presente y futuro. ¡Bravo, gracias y adelante! ¡Así se hace!
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