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Todo listo para el IV centenario de Valdés Leal, el pintor que nos enseñó a asumir la muerte

La consejera Patricia del Pozo observa el techo de la capilla del Hospital de la Caridad.

No deja de parecer irónico que, tras un año de pandemia que ha segado cientos de miles de vidas en todo el mundo, llegue el momento de celebrar el cuarto centenario del nacimiento de Valdés Leal, considerado por muchos el pintor de la muerte. O tal vez se trate de una efeméride de lo más oportuna, habida cuenta de que también sobrevivió a una peste y nos enseñó, como acaso ningún otro artista, a comprender la fugacidad de la vida, ese sueño que se desvanece –como reza una de las leyendas más célebres de sus cuadros– in ictu oculi: en un abrir y cerrar de ojos.     

Complejidad y privacidad de la Colección Valdés en el Bellas Artes de Bilbao

Complejidad y privacidad de la Colección Valdés en el Bellas Artes de Bilbao

La consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, presentaba este miércoles en el emblemático Hospital de la Caridad, tan vinculado a la figura de Valdés Leal, el proyecto de una “ambiciosa” exposición dedicada al artista sevillano para el próximo mes de diciembre, que será acogida por el Museo de Bellas Artes de la capital hispalense y, agregó, “se convertirá en un importante revulsivo cultural y turístico para la ciudad y para toda Andalucía”.

Nacido en 1622 en Sevilla, la infancia de Juan de Valdés Leal es objeto de numerosas especulaciones, una de las cuales apunta a que pudo ser formado en el taller de Francisco de Herrera El Viejo. Como mínimo, recibió de él una poderosa influencia en sus inicios. Algo más documentada está su marcha a Córdoba, donde se casó con la también pintora Isabel Martínez de Morales y empezó a abordar sus primeros encargos.    

Después de la peste

Tras la peste de 1649, Valdés Leal regresó a Sevilla y emprende La muerte de Santa Clara para el convento de las clarisas de Carmona. Marchó de nuevo a Córdoba, donde su talento seguirá haciéndose patente con obras como Elías y los profetas de Baal y Elías y el Ángel, para el retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Y otra vez la familia se trasladaría a Sevilla, esta vez gracias al encargo de una serie de pinturas para el monasterio de San Jerónimo, a las que siguieron otros empeños como los de la iglesia de San Benito de Calatrava o Los desposorios de la Virgen de la capilla de San José de la Catedral de Sevilla, entre otros. También se implicó en la academia de la Casa Lonja de Sevilla, donde empezó ejerciendo como tesorero y acabó presidiéndola algunos años.

Junto a los asuntos religiosos, Valdés Leal destacó como autor de vanitas, esa disciplina consistente en invitar a reflexionar sobre la fugacidad de la vida y la capacidad de la muerte para igualarnos a todos, como una llamada a llevar una vida virtuosa antes de rendir cuentas en el Juicio Final. Velas apagadas, relojes y clepsidras, flores marchitas y calaveras son alegorías que colaboran en este propósito, contrapuestos a símbolos del poder y el placer terrenales.      

Obras maestras

Después de participar en las fiestas de canonización de Fernando III El Santo, Valdés Leal recibiría el encargo que sería su pasaporte a la inmortalidad, valga la paradoja: la decoración de la iglesia de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla. Para ello, el hermano mayor de la Caridad, Miguel de Mañara, recurrió a los dos genios que tenía más a mano, pero que eran como el día y la noche: Bartolomé Esteban Murillo y Valdés Leal. El primero, el pintor de la luz y de los rostros angelicales, el segundo macabro, tétrico, escatológico y con fama de tener muy mal humor.

A Murillo le correspondieron seis lienzos con las obras de misericordia, mientras que Valdés Leal realizó las dos pinturas que debían figurar en el sotocoro, al ingreso de la iglesia: In ictu oculi y Finis gloriae mundi. De hecho, la exposición del Bellas Artes contará, entre los importantes préstamos procedentes de la Hermandad de la Santa Caridad, con la vanitas Finis gloriae mundi (1672), así como con uno de los dos lienzos de las Postrimerías, y el cuadro Don Miguel de Mañara leyendo la Regla de la Caridad (1681). Junto a los cuadros citados, el Bellas Artes de Sevilla también mostrará la escultura de la Virgen del Rosario (1680) y los libros de Protocolo (1675) y de Inventarios (1674).

Del Pozo, que estuvo acompañada por el hermano mayor de la Caridad, Eduardo Ybarra, así como por la secretaria general de Innovación y Museos, Mar Sánchez Estrella, la directora general de Museos, Pía Halcón, y la directora del Bellas Artes, Valme Muñoz, afirmó que “cualquier aproximación a Valdés Leal necesita obligatoriamente detenerse en los trabajos que Valdés Leal realizó por encargo de Miguel de Mañana para el Hospital de la Caridad, un espacio fundamental en la celebración de los 400 años del nacimiento del pintor”.

La exposición Juan de Valdés Leal (1622-1690) se celebrará del 2 de diciembre de 2021 al 27 de marzo de 2022 y tiene, entre sus principales objetivos, la revisión de la figura del artista barroco y la puesta al día de las más recientes aportaciones científicas en torno a su vida y su producción, así como la profundización y la reflexión acerca de los rasgos más distintivos de su obra que, en la actualidad, se encuentra dispersa por museos y colecciones de España y el extranjero.

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Publicado el
12 de mayo de 2021 - 20:59 h

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