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ARAGÓN

Aragón se atasca: crea empleo precario y no supera un desempleo de plena crisis

Casi una década después de haber alcanzado los mayores niveles de empleo, el paro duplica al que se daba en aquellas fechas y el número de empleos sigue un 11 % por debajo

Las políticas austericidas fuerzan a la Administración a recortar empleo estable para crearlo precario mientras el avance del empleo privado se centra en sectores estacionales como los servicios y la agricultura

Más de un tercio de la reducción del desempleo de los últimos tres años se debe a un espectacular aumento de las jubilaciones

La cifra de desempleados sigue en los mismos niveles de mediados de 2009.

La cifra de desempleados sigue en los mismos niveles de mediados de 2009. EFE

La crisis, y los remedios con los que la han enfrentado los sucesivos gobiernos, han tenido efectos devastadores en el mercado laboral aragonés, donde, casi una década después de haber alcanzado los mayores niveles de empleo, entre 2007 y 2008, el paro duplica al que se daba en aquellas fechas, el número de empleos sigue un 11 % por debajo y la calidad de estos es manifiestamente peor.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan cómo, tras un pico de 148.100 parados en el primer trimestre de 2014, la cifra de desempleados sigue en 87.800: los mismos niveles de mediados de 2009, que duplican con creces los 40.700 de principios del año de la Expo, cuya traca final marcó, con casi 23.000 puestos de trabajo perdidos en solo tres meses, el inicio de un devastador proceso de destrucción de empleo.

El sistema productivo de la comunidad ha tardado seis años en bajar de la cota de 90.000 parados que alcanzó al cierre de 2009. Más de la mitad de ellos -49.400- están buscando su primer empleo o hace más de un año que perdieron el último.

50.000 empleos por recuperar

Esa reducción de más de 60.000 parados en tres años coincide prácticamente con la creación de empleo () de ese mismo periodo, en el que la cifra de ocupados pasó de los 500.900 del primer trimestre de 2014 a los 560.800 del cierre del pasado año.

Sin embargo, no hay que perder de vista varios datos que matizan esa aparente mejora. Por una parte, falta por recuperar más de 50.000 empleos para alcanzar el nivel de récord de 632.400 alcanzado en el tercer trimestre de 2008.

Por otra, no hay que olvidar que en cuatro años la población activa  de la comunidad se ha reducido en 27.000 personas, tres cuartas partes de ellos -21.800- por jubilación.

Más servicios y agricultura, menos industria y ladrillo

Y, además, los datos sobre ocupación ponen sobre la mesa el deterioro de las relaciones laborales.

La creación de empleo se ha centrado en el sector servicios, uno de los más precarizados, que ha ganado 34.400 puestos de trabajo en los últimos tres años y que, con 338.400, aglutina casi dos tercios -60,3 %- de la ocupación en la comunidad.

El avance es mucho menor en otros tradicionalmente de mayor estabilidad y calidad como la industria, que gana 12.800 mientras la construcción apenas crece -2.000- y la agricultura mantiene una evolución de dientes de sierra con un llamativo incremento de 10.300 puestos en solo un año.

De hecho, los servicios y la agricultura, caracterizados por los trabajos de temporada, son los únicos sectores cuyo volumen de ocupación ha crecido en relación con 2008: al cierre de 2016 el primero de ellos había ganado 5.100 empleos en relación con la primavera de 2008 –aunque sumaba 5.700 que en plena Expo- y el segundo avanzaba en 7.200, mientras la industria perdía 34.000 y la construcción, 45.100.

La Administración precariza más que el empresario

A esos datos se les suman otros que permiten aproximarse a la precarización que se ha dado en el mercado laboral aragonés en los últimos años.

Así, los trabajadores con contratos de jornada completa se han reducido en casi 80.000, al pasar de los 554.800 de principios de 2008 a los 475.400 de finales de 2016, mientras las jornadas parciales crecían de 72.100 a 85.500 en ese mismo periodo. Los primeros, no obstante, están registrando una mejora desde principios de 2014, aunque la recuperación de 57.900 en esos tres años resulta insuficiente para enjugar la pérdida de 137.300 de los seis años anteriores.

Llama la atención, por último, el diferente comportamiento que están teniendo, en cuanto a la creación de empleo y a su calidad, el sector privado y el público desde que el mercado laboral comenzó a recuperarse cuantitativamente a principios de 2014: el primero ha creado 35.600 puestos indefinidos y 12.100 eventuales, mientras el segundo, atenazado por las políticas austericidas de contención del déficit, destruía 4.900 fijos y creaba solo 3.400 eventuales.

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