Kim Jong-Azcón, dos años al mando
Jorge Azcón ha cumplido dos años al frente del Gobierno de Aragón y, lejos de aprovechar la ocasión para ofrecer un balance serio, con datos, aciertos, errores y compromisos, optó por lo que ya es marca de la casa: el culto a su propia figura, combinado con su único mensaje: la antialegría. Convocó a la prensa,no para rendir cuentas, sino para regalarse un acto de autobombo cuidadosamente diseñado. Primero emitió un vídeo de casi cuatro minutos y después pronunció un discurso plano, autocomplaciente y vacío. Si se hubiera limitado a decir que es el más alto, el más guapo y el más preparado, el resultado habría sido el mismo. Todo giró en torno a él. No a su gobierno ni a Aragón. Solo a él.
El vídeo, que les recomiendo que vean, resume a la perfección lo que está siendo su legislatura: una coreografía constante de planos estudiados, frases grandilocuentes y estética de anuncio institucional con alma de spot electoral. El presidente de Aragón, al más puro estilo de Kim Jong-un, el dictador norcoreano, aparece en más de 50 planos diferentes. Lo vemos con agricultores, con niños, contemplando un incendio con el ceño fruncido, paseando, abrazando la innovación de las empresas tecnológicas, rodeado de ciencia, talento y energía limpia. Solo le faltó aparecer andando sobre las aguas del Ebro o descendiendo del Aneto rodeado de sus consejeros como si fueran los apóstoles.
El mensaje de esta autopromoción es inequívoco: Jorge Azcón. Él impulsa, él protege, él guía. El Gobierno queda reducido a una figura decorativa. Sus consejeros, sentados a su lado durante el acto, apenas pestañeaban. Si se les ve en el vídeo, es de refilón. Ni una mención. Son parte del mobiliario institucional, útiles para llenar butacas, pero no para compartir foco.
Lo más elogioso del vídeo es la capacidad de la persona que lo hizo para lograr reunir tantas imágenes suyas en el territorio. Porque si algo ha caracterizado estos dos años de Azcón no ha sido precisamente su hiperactividad en comarcas o municipios. Más bien al contrario. Seguramente, al editor del vídeo le habría resultado más sencillo armar la pieza con imágenes suyas en festivales, bodas o escapadas playeras, siempre, por supuesto, lejos de Aragón. Pero con esfuerzo, han logrado componer un mosaico épico, como una versión autonómica de los vídeos de Kim Jong-un, aunque con más niños y menos misiles.
Porque no nos engañemos: este vídeo no está hecho para los aragoneses. Está hecho para Madrid. Es una tarjeta de visita en forma de épica institucional. No pretende rendir cuentas, sino proyectar una imagen. Azcón ya no comparece como presidente autonómico, sino como alguien que vive en un casting continuo. Y este vídeo es su showreel. Aragón, en este contexto, no es más que un decorado para su campaña personal. Seguro que Azcón, ufano, se lo ha enviado a Feijóo a su WhatsApp.
Y así llegamos al discurso, que fue casi anecdótico. Un repaso superficial, sin autocrítica, sin concreciones. Repleto de frases huecas, un batiburrillo que podría valer igual para una campaña de turismo, un congreso de innovación o un anuncio de colonia. Pero, de gestión, ni rastro. Como dijo la ultraderecha poco después, un “tostón”.
Y es que, en el fondo, este gobierno está exclusivamente construido sobre la imagen de Azcón, que aspira a algo más que ser presidente de Aragón. Lo que se impulsa no es la mejora de la educación o de la sanidad ni una estrategia de futuro. Lo que se impulsa es el ego presidencial. Todo gira en torno a su presencia. A su agenda. A su narrativa. Azcón no gobierna, protagoniza. No lidera un equipo, acapara planos. Y no construye un futuro de comunidad, sino uno personal.
Dos años después de llegar al Pignatelli, lo que tenemos es una legislatura centrada en él mismo. Aragón ha sido utilizado como trampolín y escaparate. Las grandes cifras —como los supuestos 50.000 millones en inversiones— son simplemente titulares y decorados de fondo, y fruto en muchos casos del anterior ejecutivo socialista. Aquí lo que realmente importa, una y otra vez, es que a Azcón se le vea. Y si puede ser criticando a Cataluña, Pilar Alegría y Pedro Sánchez, pues mejor que mejor.
Así que sí, como se dice en el vídeo, Más Aragón. Más eslóganes, más planos de Azcón, más frases con música de fondo. Pero en términos de gestión, de transparencia, de participación o de política real la sensación general es que hay poco más que rascar. Lo que hay es más Azcón. Y si hay una palabra que define estos dos años, no es inversión, ni progreso. Es ego. El ego de un presidente que ningunea a sus compañeros de gobierno, que solo sirven como figurantes para mayor gloria del líder, que mientras no gobierna Aragón, mira como llegar a Madrid, su único gran objetivo.
* Jesús Morales es portavoz de la Ejecutiva del PSOE de Aragón
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