“No se ha visto nunca”: las vacas se comen hasta las hojas de los árboles por la falta de pastos en el julio más caluroso de Cantabria
Julio ha sido el más cálido y seco en Cantabria desde 1961. La falta prolongada de lluvias y el calor extremo experimentado en este verano, con altas temperaturas inhabituales en el norte, ha sumido al campo cántabro en una situación límite.
En los puertos de montaña de la zona pasiega de Luena, como La Matanela, los pastos “están abrasados, no hay hierba”, dice María López, una joven ganadera. “Parece un desierto: pisas y triscan las hierbas”, explica. Otros años, aunque no ha habido suficiente verde, nunca ha estado tan seco. Pero este verano, ante la ausencia de pasto “algunas vacas se comen hasta las hojas de los árboles, que no se ha visto nunca”.
Durante los meses de verano en Cantabria el ganado sube, por lo común, a los puertos para pastar en las praderas de alta montaña. El síntoma más evidente de que algo no va bien este año es que habrá que adelantar la bajada de los animales de los pastizales. Un retorno que normalmente se realiza en octubre o noviembre. Pero este año se acelera por la falta de alimento y en algunos casos de agua –no todos los ganaderos tienen manantiales cerca de donde se encuentra el ganado– y probablemente se haga a finales de agosto o principios de septiembre.
El motivo es que no hay pasto suficiente. Se está agotando. Lo que habitualmente era un verano verde en la comunidad se ha transformado en un paisaje seco, en algunos casos los prados se encuentran quemados.
La ausencia persistente de lluvias también ha reducido mucho el agua de los manantiales en los puertos de montaña. La gravedad es “mayúscula” -señalan los ganaderos-, ya que algunos tramos de ríos, como es el caso del Pas tienen zonas sin prácticamente caudal dejando una estampa desoladora para estas fechas.
Esto complica dar de beber al ganado. En algunas zonas hay que trasladar los rebaños hasta los manantiales y en otras, a falta de fuentes de agua natural, se tira de ingenio. Algunos ganaderos incluso han tenido que recurrir a subir las antiguas ollas de leche llenas de agua o tratar de llenarlas con mangueras desde el punto más cercano.
La situación es tan crítica que el ganadero Manuel Herrero, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), advierte de que por mucho que llueva en las próximas semanas “el daño en el suelo es demasiado grave como para recuperarse” y va a dejar al campo “seriamente perjudicado” para lo que resta de campaña.
ASAJA ha alertado estos días de “una sequía catastrófica” en Cantabria.
Consumo anticipado del forraje del invierno
Ante la falta de alimentos generada por la sequía los ganaderos se están viendo obligados a dar a sus animales de manera anticipada el ensilado y forraje que se guarda para el invierno, cuando las extremas temperaturas impiden a los rumiantes pastar en el exterior.
Para intentar frenar la situación y de alguna forma el desabastecimiento alimentario -que se presenta como una verdadera amenaza para los meses de invierno- los profesionales del sector se están viendo obligados a acudir a grandes almacenes para comprar pienso. Más adelante tendrán que adquirir forraje procedente de los extensos campos de Castilla. Con el inconveniente añadido de que los devastadores incendios han quemado gran parte de la superficie de Castilla y León y han destruido grandes extensiones de cultivo y almacenaje, por lo que se prevé un encarecimiento en el precio de las pacas de paja y las bolas de silo para alimentar al ganado.
Estas circunstancias pronostican un futuro complicado: “muchos de ellos van a tener que quitar parte de sus cabezas de ganado”, vaticina Herrero.
La falta de agua también genera otro efecto en paralelo: ha frenado de golpe el desarrollo agrícola en Cantabria. Los cultivos presentan un tamaño y peso muy inferior al habitual en este periodo, provocando que tanto la cantidad como la calidad comercial de los productos caigan de forma drástica.
Además de afectar a las producciones, desde ASAJA se señala que la sequía que sufre Cantabria también puede afectar a la salud: problemas oculares a causa del polvo y sequedad o incluso cuadros respiratorios, catarros y neumonías.
El PRC reclama ayudas
La voz de alarma sobre la sequía en Cantabria la ha dado la diputada del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), Paula Fernández, que ha pedido al Gobierno autonómico que convoque ayudas extraordinarias. También adelantar a octubre el primer pago de la Política Agraria Común (PAC) para ayudar al sector primario a hacer frente a las consecuencias de la sequía y la subida generalizada de los costes de producción provocada por la guerra en Oriente Medio.
La regionalista ha realizado esta petición después de mantener contactos con diversos representantes del sector, que, según ha indicado, coinciden en considerar “crítica” la situación que vive el campo, como consecuencia de “la peor sequía de la historia reciente de Cantabria”.
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