Santander precintada: metros y metros de plástico 'adornan' la ciudad tras el colapso mortal de la pasarela de El Bocal
Después de poner de moda el verbo técnico 'recepcionar', utilizado para la entrega oficial de una obra, el Ayuntamiento de Santander busca ahora incorporar 'balizar' al uso habitual de sus vecinos. El verbo, de uso común en el ámbito náutico, significa también señalizar y ha empezado a ser utilizado por el Consistorio para hablar de las numerosas zonas que ha precintado o vallado tras el hundimiento de la pasarela de madera de El Bocal, en el que fallecieron seis jóvenes y una séptima víctima fue herida de gravedad.
Varias asociaciones vecinales llevan años advirtiendo de la falta de mantenimiento de múltiples zonas e infraestructuras de la ciudad, han hablado de “abandono” y de “dejadez”, pero el colapso de la pasarela de madera en El Bocal, en la franja norte de Santander, el pasado 3 de marzo, ha puesto las funciones de seguridad y de mantenimiento que le corresponden del Ayuntamiento de Santander en el epicentro del debate público.
A lo largo de las tres semanas que han seguido a la tragedia mortal, numerosos puntos de la ciudad han sido precintados por la Policía Local: desde la céntrica Plaza de Pombo, pasando por Puertochico, la Duna de Zaera, los bajos del Rhin, la Segunda Playa de El Sardinero, el final del paseo del Chiqui o la playa de Mataleñas, hasta el punto cero, que fue la pasarela de madera que se hundió en El Bocal, y ahora un puente natural junto a ese misma estructura y otro espacio junto a la playa de la Virgen del mar. También han sido señalizados kioskos abandonados, alcantarillas en mal estado o escalones rotos. De momento.
En un solo comunicado, enviado este pasado miércoles por la tarde, el Ayuntamiento de Santander informaba meticulosamente de hasta tres nuevas zonas precintadas, además de la recepción de los avisos y sus antecedentes.
“El Ayuntamiento ha balizado el pequeño puente natural situado junto a la pasarela de El Bocal”, señalaba sobre un paso de tierra de un metro de anchura. A diferencia de la llamada vecinal que la Policía Local que depende del Consistorio santanderino no contestó el día antes del colapso de El Bocal, en el caso del puente natural, lo ha precintado, tras una denuncia vecinal.
Además, el Ayuntamiento que dirige Gema Igual (PP) ha dicho que trasladará la “incidencia” a la Demarcación de Costas, la administración dependiente del Gobierno central que, ha señalado, “es responsable de los terrenos donde está ubicado el puente”.
En el mismo comunicado, el Ayuntamiento informó también de que ha acotado “de forma provisional” la zona de la playa de Mataleñas más cercana al acantilado natural, tras los desprendimientos detectados en el talud“ y ha agregado que, en agosto de 2022, ”se detectaron desprendimientos en el talud de la playa, hecho que “se comunicó a Costas para que procediera a su estabilización”.
También ha destacado que ha señalizado el tramo final del paseo del Chiqui, “como respuesta a los antecedentes registrados en la zona, porque, ha señalado, ”en septiembre de 2025 se recibió un aviso en el centro de coordinación de la Policía Local“.
El cruce de acusaciones sobre la responsabilidad del mantenimiento la pasarela de El Bocal, que la jueza que instruye el caso ha considerado en un auto que era competencia de Costas, ha dejado latentes las tensiones políticas entre este organismo y el Consistorio. La mayoría de las zonas precintadas están en el litoral. Y también ha quedado manifiesto en el reciente comunicado que el Ayuntamiento quería reseñarlo.
Es tan notorio el precintado o vallado que muchos vecinos lo comentan estos días en redes sociales y expresiones como “vallado” o “cintas” han sido utilizadas este pasado jueves por los concejales de la oposición del Ayuntamiento de Santander, en el pleno ordinario de marzo, aunque el tema no era parte del orden del día. Eso sí, consultado el Ayuntamiento sobre el número de ubicaciónes balizadas o señalizadas, no ha dado respuesta.
El partido Cantabristas, en un comunicado de prensa, ha denunciado los carteles y precintos que el Ayuntamiento de Santander “está colocando por toda la ciudad en lugares peligrosos y en mal estado de mantenimiento con el único objetivo de eximirse de responsabilidades legales y salir indemnes en caso de que vuelva a ocurrir alguna desgracia”, ha cuestionado la agrupación política.
En este sentido, tanto PSOE, como PRC o Izquierda Unida, con representación institucional en el Ayuntamiento de Santander, recuerdan estos días que llevan toda la legislatura advirtiendo del deterioro constante y la falta de mantenimiento de infraestructuras básicas de la ciudad. Entre otras, señalan los meses que ha estado precintado también el Parque de Las Llamas, por ejemplo, con maderas y pasarelas rotas, o la Duna de Zahera, junto al Palacio de Festivales y vendido como un mirador a la bahía que sirvió de graderío durante la celebración del Mundial de Vela en Santander hace algo más de una década.
Este exceso de cinta con el logotipo de la Policía Local de Santander ha dado lugar a numerosos memes en las redes sociales, sin dejar de lado la tragedia que sucedió en El Bocal, pero recordando que no se ha hecho nada durante años a pesar de los múltiples avisos que se han producido desde diversos colectivos sociales y vecinales.
Uno de los ejemplos más palmarios se encuentra a pocos metros del propio Ayuntamiento, en un barrio como el Cabildo de Arriba, donde ya fallecieron varios vecinos tras un derrumbe y que luce lleno de edificios abandonados o semiderruídos y solares vacíos. Y tampoco hace falta ir muy lejos de los despachos del equipo de gobierno del PP en la ciudad, porque el propio Consistorio tuvo que ser apuntalado y está pendiente de una gran reforma dado el mal estado de su sótano, que amenaza ruina.
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