La provincia de Cuenca afronta una vendimia con una merma estimada de un 25%

Vendimia en Cuenca

Las altas temperaturas de los meses de mayo y junio ya hacían presagiar para el sector vitivinícola de la provincia de Cuenca una merma importante en la vendimia de este año, pero la prolongación de esta ola de calor durante julio, acompañada de la ausencia de lluvias, no solo ha hecho que se cumplan esas malas previsiones, sino que, incluso, se teme superarlas y se habla desde un 15-20% menos de producción en La Mancha al 25% en La Manchuela.

Esa es, al menos, la impresión que tienen los viticultores conquenses, ahora que empieza a arrancar la vendimia en algunas bodegas, en especial de La Mancha, aunque, eso sí, no tiren la toalla y apunten que aún haya cierto margen de tiempo para que pueda llover en lo que queda de agosto y salvar en cierta medida la campaña.

Juan Fuente, responsable de la Sectorial del Vino de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha y gerente de la cooperativa Nuestra Señora de Manjavacas, de Motal del Cuervo, no duda en tildar de “complicada” la actual situación del viñedo, porque “cada día que pasa es peor”.

La cooperativa moteña iniciaba este miércoles la vendimia con la recolección de la uva Chardonnay, que proseguirá la próxima semana con las variedades Sauvignon Blanc, Moscatel y el resto de tempranas. Un inicio de cosecha en el que las previsiones no son nada halagüeñas, puesto que, según subraya Fuente, “hay muchas viñas defoliadas por la sequía y las altas temperaturas prolongadas, a lo que se han sumado los ataques de la araña roja, muy habitual con estas condiciones meteorológicas”.

Es por ello que habla de “una situación grave”, en especial, en los viñedos de secano, que, según recalca, están muy flojos. Y es que, tal y como dice, “hubo problemas en la floración al coincidir con la ola de calor y se quedaron bastante sueltas, y, ahora, todo apunta a que la vid no va a ser capaz de rellenar estos racimos”.

En los viñedos de regadío, por otro lado, Fuente indica que “hay un poco de todo, ya que hay viñas que están muy bien, incluso mejor que el año pasado, y otras que no tanto”.

Es por ello que todos los pronósticos apuntan a una campaña regular, en la que las altas temperaturas, la falta de lluvias y los daños por el conejo pueden traducirse en una merma de entre el 15 y el 20 por ciento. Menos producción, por lo tanto, y “una calidad regular”, porque “al final la acidez cae y los rendimientos van a ser bajos al haber mucho orujo”. Aun así, no todo está perdido, porque es de la opinión de que si llueve en este mes, la situación cambiará, y mucho.

De todos modos, el responsable de la Sectorial del Vino de Cooperativas Agroalimentarias confía en que el mercado compense esa menor producción y reaccione con unos precios al alza.

En términos similares, se pronuncia Carlos David Bonilla, presidente de la Denominación de Origen La Mancha y de las Bodegas Campos Reales, de El Provencio, quien apunta una caída de la producción en torno al 25 por ciento si no hace acto de presencia la lluvia en este mes.

Y es que, según afirma, la uva de este año tiene un tamaño pequeño, incluso la de regadío, debido a que la cuaja resultó mala, hasta el punto de que hubo mucho perjuicio en algunas variedades, y a eso se han unido las altas temperaturas prolongadas.

Al menos, tiene claro que la calidad esperada es bastante buena, como suele ocurrir cuando la campaña es inferior, porque los azúcares se concentran al ser el grano más pequeño.

En Bodegas Campos Reales, de la cooperativa Nuestra Señora del Rosario de El Provencio, la vendimia no va a dar comienzo hasta la próxima semana, cuando empezarán a recolectar la Chardonnay, que pesará entre un 20 y un 25% menos, y no será hasta la siguiente cuando inicien la recolección de la Sauvignon Blanc y la Moscatel, cuya merma se espera aún mayor.

A pesar de ello, Bonilla aclara que el volumen de vino de la DO La Mancha se mantendrá en la horquilla de los 120 y los 140 millones de litros, ya que es tal la superficie acogida a esta denominación que permite seleccionar lo mejor de la producción y garantizar ese volumen.

La Manchuela

En La Manchuela conquense, por su parte, la situación no es muy distinta y, de hecho, la cooperativa Unión Campesina Iniestense (UCI) va a iniciar la vendimia antes de lo previsto, en concreto, la próxima semana con la recolección de las variedades Chardonnay y Sauvignon Blanc. Una campaña que se presenta, según Juan Blasco, técnico de campo de la UCI de Iniesta, con un 25% menos de producción. Y es que en esta zona la uva tampoco ha engordado por las altas temperaturas y la falta de precipitaciones, a lo que se han sumado los daños por el pedrisco del pasado 5 de julio, que afectó a un millar de hectáreas, y los problemas de defoliación por la araña amarilla.

Aun así, Blasco tiene claro que la calidad va ser “espectacular” al no haberse registrado problemas fúngicos, lo que ha hecho que la uva esté muy sana y vaya a madurar sin problemas.

Además, es de la misma opinión que Bonilla y Fuente, y piensa que no está todo perdido y si llueve, la situación daría un vuelco total, entre otros motivos, porque “si llueven unos 20 l/m2, le ayudaría muchísimo a recuperarse, en especial a la Bobal, que ahora está en pleno envero, al igual que otras variedades tintas”.

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