Los bienes incautados por el franquismo a los “contrarios a la causa nacional” que acabaron en el Museo de Santa Cruz en Toledo

Interior del Museo de Santa Cruz en 1936. Fondo del Estudio Fotográfico Alfonso. Archivo General de la Administración. Ministerio de Cultura. Foto recopilada por Eduardo Sánchez Butragueño / Toledo Olvidado

Convento, hospital y casi, casi prisión. El edificio que alberga hoy el toledano Museo de Santa Cruz cuenta una larguísima y convulsa historia entre sus paredes. Y su cercanía al Alcázar de Toledo lo convirtió también en frente de guerra durante los inicios de la Guerra Civil, que destrozó parte de sus instalaciones y también su colección. Y para recuperar este centro cultural en la ciudad, el franquismo realizó incautaciones de bienes para poder volver a poner en marcha el icónico centro toledano que reside en el antiguo Hospital de Santa Cruz.

Entre los bienes incautados se encuentra un grabado firmado por Marc Chagall. “Uno de los pocos que hay en España”, explica el experto Francisco García Martín que acaba de presentar su libro 'Un siglo del Museo Provincial de Toledo (1841-1942)' en el que recorre la agitada historia del centro y, entre otros, su reconstrucción tras la Guerra Civil. Este Chagall, una pieza que ahora mismo está desaparecida, pertenecía a José Khan, un judío afincado en Toledo que había sido traductor y cónsul republicano en Salónica (Grecia). De origen alemán, se afincó en la ciudad durante diez años y falleció en Argentina.

No fue el único judío al que afectaron las incautaciones del franquismo para llevar obras al museo. Francisco García relata cómo existen actas de incautación de Thomas Malonyay, profesor de instituto, pintor y también activista y protector del Tesoro Artístico. En la colección requisada se incluyen esculturas del siglo XV y del siglo XVI. Francisco García trabaja actualmente en la recopilación completa de todos los bienes incautados que yacen en el museo, pero lamenta que por “la falta de personal” del museo todavía no ha podido acceder a la documentación.

“Este museo, instalado en el Hospital de Santa Cruz, sufrió mucho durante el dominio marxista”, relataba el Servicio de Defensa del Patrimonio Histórico Español el 12 de junio de 1939. Lamentaban igualmente la desaparición de obras, y cuadros “mutilados” o “rayados a punta de cuchillo”, por ejemplo con las iniciales de la CNT. “Hay varios trozos de tela pintados, que no se puede saber lo que representaban”, lamentaban desde el Gobierno franquista.

Este museo sufrió mucho durante el dominio marxista

Tras acabar la batalla del Alcázar, se creó en Toledo un “germen de administración militar”, que incluyó una Comisión Gestora Municipal de Toledo y también una Junta Provincial administradora de Bienes de Ausentes. Fue por estas disposiciones militares que se permitió la incautación de inmuebles y objetos de personas “desafectas” al régimen. Es este el caso inequívoco de Malonyay y de Khan. De hecho, la Comisión habla de objetos “procedentes del domicilio del rojo Tomás Malonyay que se hayan embargados en virtud de sumario seguido contra dicho individuo”, según consta en documentos de la comisión provincial de incautación de bienes de Toledo en 1938.

“Considerado como contrario a la causa nacional”

La administración franquista hacía referencia también, relata García en su trabajo, a la falta de personal que había llevado a un “estado de desorganización” a los servicios del museo. Debido a esta situación, se hace cargo del mismo el Guarda Jurado de los Monumentos Nacionales, Segundo Rodríguez y López. El autor explica cómo en un cuestionario pedido en 1938 por el Jefe Nacional de los Servicios de Archivos, Bibliotecas y Propiedad intelectual sobre colecciones privadas existentes en la provincia, se llega a la de Tomás Malonyay.

“... Poseía una pequeña colección, parte de ello ha ingresado ya en el Museo Arqueológico, (cueros labrados y pintados, un tríptico y un retrato copia de uno de Goya [...] Me informan de que aún deben quedar cosas en incautación”, explica la dirección en funciones del museo. Algunos de estos bienes llegan a salir también de Toledo en dirección a Ceuta, por reclamo de un General Jefe Superior de las Fuerzas Militares. En marzo de 1939, Nicolás Lucena escribe al Comisario de Recuperación artística “un cuadro al óleo con los retratos de mi abuelo y dos niños, uno de ellos mi madre, que en 1936 fue entregado a ésa para su restauración a un pintor húngaro residente en Toledo, cuyo nombre no recuerdo, se encuentra entre las obras recuperadas por esa Comisaría”.

El Gobierno Civil en Toledo se refería de esta manera también a Malonyay: “era de ideas muy extremistas y siempre hablaba mal de los nazis alemanes, particularmente de Hitler”. Además, lo señalaban como “principal consejero” del traslado de obras de los conventos de la ciudad al Ayuntamiento “durante el dominio rojo en esta capital”. “Habiéndose encontrado algunas obras de arte en su casa, en particular cerámica y mosaicos, estando considerado como contrario a la Causa Nacional”, rematan, según cita Francisco García en su artículo 'Un toledano de adopción: Tomás Malonyay'.

¿Cómo desaparece el cuadro de Chagall hasta ahora? García reflexiona: “Pues tú imagínate, Luis Villanueva, que era el encargado de la Junta de Defensa Artística de Franco veía estos cuadros medio surrealistas o abstractos...”, explica. De todos modos, también resalta que fue este mismo personaje el que se negó a usar el museo como prisión, aunque fueron presos republicanos los que trabajaron en la reconstrucción y reacondicionamiento del mismo. “Ya era un monumento nacional en esos momentos y por eso se negó a este uso”, explica Francisco García.

El autor también destaca la figura de Francisco Borja San Román, director del museo durante la época franquista que murió pidiendo más recursos para el museo. “Actualmente estamos igual, el museo está paralizado por la falta de recursos”, reflexiona Francisco García. Además, lamenta que le “falta espacio” al estar “estrangulado” por la presencia de la colección Roberto Polo (CORPO) en otra ala del edificio. “Es uno de los mejores fondos museísticos de España, pero está estrangulado. ¿Cómo se concibe una generación de toledanos que no han podido visitar el arte contemporáneo de Toledo? Nos tenemos que ir a Madrid a ver a Amalia Avia. Dejar a CORPO la obra de Alberto Sánchez, que sea gestionada por una entidad público-privada... ¡Hombre!”, lamenta el experto toledano, al referirse a la obra del escultor toledano que tendrá también su espacio en el antiguo Convento de Santa Fe, sede de la Colección Polo.

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