Ada Colau descarta echar a los socialistas del gobierno de Barcelona a pesar del plantón de Collboni

Jaume Collboni, durante la rueda de prensa en la que ha anunciado que dejará el gobierno municipal de Barcelona para centrarse en las elecciones del 28 de mayo

Sandra Vicente


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Ada Colau no llevará hasta las últimas consecuencias la crisis de gobierno que se ha disparado esta mañana, al conocerse que el líder socialista, Jaume Collboni, deja su cargo como edil y primer teniente de alcaldía. La alcaldesa descarta echar al resto de ediles del PSC del ejecutivo, con los que ha gobernado en coalición desde hace cuatro años. La notificación, que ha cogido por sorpresa a los comuns, ha puesto patas arriba el gobierno municipa y no ha sido hasta el mediodía que el sexto teniente de alcalde, Jordi Martí, ha salido a la palestra para acabar con el suspense y “mandar un mensaje de calma”.

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El edil ha asegurado que “el paso atrás tendrá pocas repercusiones en el gobierno cotidiano, porque todas las áreas tendrán responsables”. Preguntado sobre si los comuns se plantean acabar con el pacto, ha respondido: “continuaremos gobernando hasta el último día. El gobierno continúa en cabeza de sus responsabilidades, comprometido con la ciudad y poniéndola muy por delante de cualquier cálculo electoral”.

Por su parte, Collboni ha asegurado que da el paso ahora que “las grandes decisiones del mandato ya han sido tomadas”, por lo que considera que dejar la cúpula ejecutiva coja no afectará al final de la legislatura. “Los acuerdos de gobernabilidad no son nominales, así que doy por sentado que se mantienen los acuerdos”, ha dicho Collboni en relación al pacto de gobierno. Pero desde BComú han dejado claro que el socialista ha hecho estas declaraciones sin tener claro si su gesto podía dinamitar la continuidad del gobierno.

La noticia ha saltado a los medios a las ocho de la mañana y pocos minutos antes Collboni ha enviado un Whatsapp a Colau contándole su renuncia. “He querido hablar con ella por teléfono y, al no tener respuesta, le he enviado un mensaje”, ha dicho Collboni. Esta decisión ha sido tildada por Martí como “irresponsable y sorprendente, por el fondo, pero también por las formas, que en este caso empeoran una mala decisión”, ha dicho, en referencia a que Whatsapp haya sido la vía escogida para comunicar la decisión.

Collboni dejará definitivamente el cargo el día 1 de febrero, así que los comuns cuentan todavía con una semana para mover las fichas necesarias para suplir la baja del líder socialista. Desde el PSC han asegurado que ninguno de sus ediles seguirá los pasos de Collboni, así que ahora queda por ver quién ocupará el cargo que queda vacío.

La propuesta de los socialistas es Laia Bonet, actualmente tercera tenienta de alcalde y responsable del área de Agenda 2030 y de movilidad. Previsiblemente, ella ocupará el cargo de la primera tenencia de alcaldía. Sobre quién ocupará el área de economía todavía planean dudas, pero suena el nombre de Montserrat Ballarín, responsable de las cuestiones de hacienda. “Es una edil fantástica, una de las que más sabe de haciendas locales y continuará al frente de sus obligaciones”, ha asegurado Martí, preguntado sobre el asunto.

La alcaldesa es la única con potestad para designar estos cargos, así que hasta que no se celebre una reunión entre Colau y Laia Bonet, el nombre no quedará confirmado. En lo referente a la silla que queda vacía para el PSC, la ocupará el siguiente nombre en la lista de los socialistas, Núria Carmona, quien ya fue concejal del PSC en 2014 y que lleva vinculada al consistorio como técnica desde el año 2000.

Con la mirada puesta en mayo

Collboni toma esta decisión para poder afrontar los meses pre-electorales sin las contradicciones que le supondrían criticar a la alcaldesa a la vez que sigue gobernando con ella. “Voy a por todas a por Barcelona. Me marcho del Ayuntamiento, pero trabajaré para volver como alcalde”, ha asegurado el socialista.

Esta decisión se toma después de que se hayan dado diversos desencuentros entre los partidos de gobierno. A pesar de que tanto PSC como BComú restan importancia a estos encontronazos, se trata de episodios que han ido en aumento durante los últimos meses a medida que se acerca la contienda electoral.

Los más destacados se centran, por ejemplo, en las superillas, proyecto estrella del mandato de Colau, al que Collboni ya ha manifestado abiertamente que quiere poner fin. De hecho, capitaneó una moción en el consistorio que acabó decretando que no se pueden proyectar más superillas hasta que no se cuente con un informe independiente que muestre sus resultados. Esto, más allá de lo que diga el informe, supone que, fácticamente, Colau acabará el mandato sin poder poner otra superilla en el mapa.

Otro tema sobre el que salen ampollas es el de la ampliación del Aeropuerto de Barcelona, una obra que Collboni apoya, mientras que cuenta con la oposición directa de los comuns. Este debate, que había quedado enterrado, vuelve a levantar polvareda ahora que la ampliación es una de las condiciones que ha impuesto el PSC para aprobar los presupuestos de ERC en la Generalitat.

Así, Collboni emprende un camino en solitario hacia una campaña electoral en la que, previsiblemente, reabrirá estos cajones para poder criticar la gestión y decisiones de Colau. Una campaña para la que, dice, necesita “total libertad”, mientras el partido del que es líder y con el que se presenta a las elecciones sigue conformando un pacto de gobierno y teniendo responsabilidades ejecutivas.

“Collboni aprobó los presupuestos y eso significa, a priori, que se compromete con los retos de la ciudad”, le ha espetado Jordi Martí, quien ha apuntado que “es difícil imaginar que alguien abandone sus responsabilidades con la ciudad, pretendiendo gobernarla. Es una contradicción que resta credibilidad y que sólo puedo atribuir a los nervios por las últimas encuestas”.

Con esto, el de los comuns se refiere a la última encuesta electoral, publicada por el diari Ara, que daba la victoria a Collboni, con un 20% de los votos y 9 ediles. Los datos mostraban un cuádruple empate técnico al que se suman Colau, Maragall y Xavier Trias, con ocho ediles cada uno. Estas cifras devolvieron las esperanzas a los socialistas, que se estaban quedando atrás en las previsiones

Así, con la puerta abierta de nuevo a la alcaldía, Collboni se enfrenta a una campaña electoral con números de acceder al mandato y capitanear él el pacto de gobierno. De esta manera, presenta un cambio de estrategia y pretende dejar atrás la imagen de quien pacta con la alcaldesa para substituirla por la de quien la confronta y quiere arrebatarle el báculo, igual que ya están haciendo Xavier Trias y Ernest Maragall, que están basando su narrativa en la “necesidad del cambio”, palabras que, de hecho, ya ha pronunciado esta mañana Jaume Collboni.  

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