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El “coitocentrismo” audiovisual o cómo la “sexualidad estándar masculina” se impone al placer femenino

La experta en cine Pilar Aguilar nos explica cómo hay un modelo repetido donde la mujer siempre es sometida  y no busca su placer

“Por lo general, en películas y series se da por supuesto que cada vez que el hombre quiere, ella también, y que lo quiere de la misma forma”

Opina que estos relatos debilitan “la resistencia más o menos intuitiva” que puedan tener las mujeres “a que el hombre le pida algo y ella se niegue”

Fotograma de 'Elle', de Paul Verhoeven

Fotograma de 'Elle', de Paul Verhoeven

Más allá de la cosificación y de la imagen de mujer fatal, el género femenino viene sufriendo durante toda la historia del cine y la televisión un estereotipo en cuanto a su sexualidad que poco o nada tiene que ver en ocasiones con la realidad. Se trata de un esquema repetido durante décadas, aquel en el que la mujer solo disfruta del sexo “cuando el hombre quiere y como el hombre quiere” hasta tal punto que esos relatos audiovisuales han calado en múltiples generaciones que ahora pensamos que el sexo debe ser así y no de otra forma. La felación y la penetración anal, por ejemplo, se han convertido en prácticas habituales en series y películas y no tanto otras como el ‘cunnilingus’. ¿Ha condicionado nuestra manera de acercarnos al sexo? ¿Hemos renunciando a explorar nuestro propio placer en base a imágenes impuestas y repetidas?

De esta y otras cuestiones, al hilo de la campaña 'Sin un Sí es No' del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, hemos hablado con la filóloga y experta en cine y televisión Pilar Aguilar, quien ha investigado durante años el papel de la mujer en el relato audiovisual, extrayendo una serie de conclusiones innovadoras que ayudan a replantearnos por qué ahora hacen falta campañas contra la violación en cita y de dónde proceden parte de roles atribuidos al género femenino.

“Si tú muestras, como ocurre en la ficción, con carácter general, que el deseo sexual siempre es tal cual lo quiere el varón, nunca se expresa el deseo de la mujer. Se da por supuesto que cada vez que él quiere, ella también y que quiere además como él quiere”, nos explica. En su mayor parte, series y películas con escenas sexuales nos muestran el coito, la felación y la penetración anal “sin mayores variantes”, o lo que es lo mismo, todo “coitocentrista, sin hedonismo, sin abandono, sin exploración y sin implicación emocional”. Pilar Aguilar deja claro que no se refiere a que tenga que haber amor, sino a que el deseo no sea siempre “puramente genital”.

Precisa por tanto que si de entrada el punto de partida siempre es ese, el mensaje que nos llega es que la sexualidad “es eso y eso es lo normal” porque “es lo que siempre  pasa y lo que tiene que gustarte”. Pone como ejemplo una escena cinematográfica común: un chico penetra a una chica, de pie y casi vestida, y a los dos minutos ella tiene un orgasmo. “El deseo de una chica que personalmente sienta, perciba o note que sus emociones la llevan por otro camino, no estará reforzado por imágenes o relatos que le digan que tiene derecho a querer otra cosa. Eso te coarta a nivel primario porque es una sexualidad estándar masculina”.

Pilar Aguilar

Pilar Aguilar

Es decir, hablamos de un modelo mil veces narrado, “muy compulsivo, muy genital” en el que “se supone que las mujeres disfrutamos al máximo”. Muy rara vez se considera en la ficción audiovisual la existencia del clítoris o “que no queramos que nos penetren de cualquier manera”. “No por una cuestión romántica ni poética, sino porque yo creo que la sexualidad es algo más que eso y el hedonismo también. El relato casi nunca te muestra que otra cosa sea posible, normal y deseable, sino que te meten ese esquema: una especie terrorismo visual”.  

La filóloga, educadora e investigadora está convencida de que si ese mensaje se repite, si "continuamente te dicen que es así como tiene que ser”, al final “tienes que ser muy valiente para negarte, incluso para formular que tu disgusto es legítimo”. Habla de todo un archivo de relatos, imágenes, modelos, desde que existe el cine y la televisión, que “cohíben” a las mujeres, y que “más allá de que te violen brutalmente, está el hecho de que tú ni siquiera te permites tener, formular y reivindicar otro tipo de deseo y de acto sexual”.

Pero lo mismo sucede con el reflejo ficcional de la violación. También hay numerosos ejemplos de películas donde algunas mujeres violadas y maltratadas, “terminan encantadas”. Aparece en filmes modernos como ‘Elle’ o de forma más sutil en otros como ‘Belle de Jour’. “Es como si a las mujeres siempre nos diera por lo mismo y además siempre en un escenario que además no controlamos, cuando eso no es así”. “La ficción señala que nuestro deseo profundo es un masoquismo en el que no controlamos nada. Eso es muy peligroso y no es equivalente al género. No digo que no exista, pero es mosqueante que siempre se refleje de la misa manera.  Ahí se pervierte el mensaje de que realmente un ‘no’ es ‘no’”.

Pilar Aguilar recuerda que el lenguaje audiovisual es muy potente, tal y como refleja por ejemplo la publicidad, con la diferencia de que en este último caso somos consciente de que nos están vendiendo algo, mientras que en la ficción “tenemos menos espíritu crítico, estamos más desprotegidos emocionalmente”. “Cuando ves un modelo una y otra vez como normal, terminas picando”. 

Contra un "condicionamiento potentísimo"

¿Cuál es la consecuencia en relación con cuestiones como la violación en cita? Ese estereotipo, ese mensaje, termina por “debilitar la resistencia más o menos intuitiva que puedan tener las mujeres a que el hombre le pida algo y a ella no le apetezca”.  Hablamos entonces de un “condicionamiento potentísimo” de que “eso nos tiene que apetecer siempre”. “Si nos gusta, no hay problema, no pasa nada, pero es que hay muchas mujeres que lo hacen por una presión que les impide formular que su deseo es otro. Esa es la base de todo lo demás, el primer paso para el abuso”.

De hecho, aunque esta experta es optimista en cuanto a que existe una mayor percepción de la igualdad y que esto se está reflejando también en el cine y la televisión, no lo ve tan claro en el caso de la sexualidad. Pone como ejemplo series como la británica ‘Fleabag’, dirigida por una mujer y donde la protagonista busca pareja sin inhibiciones y refleja cómo no disfruta con sus relaciones, pero sin aportar ninguna mirada crítica sino “complaciente”. “El esquema vuelve a repetirse”. En el caso contrario sitúa películas como ’50 primaveras’ ('Aurore'), una cinta francesa donde pueden verse escenas de ‘cunnilingus’, ya que el hecho de que se muestre “de por sí, es muy raro”.

Por todo ello, Aguilar apoya campañas destinadas a promover el ‘Sin un Sí es No’ pero también defiende que a las chicas, desde muy jóvenes, se les enseñe la importancia de “reivindicar su placer”. “El tema de la sexualidad es el del placer compartido, no tiene otra justificación, no es una obra de caridad, no es un deber, no hay que hacerlo por amor. Hay que educar a las chicas en la importancia de su propio placer”.

Pilar Aguilar es Licenciada en Filología Moderna por la Universidad de Sevilla, en Ciencias de la Educación por la Universidad René Descartes de París y en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Diderot de París. También tiene un Máster en Historia y Estética del Cine por la Universidad Autónoma de Madrid. Sus tres últimos libros publicados son ‘No quise bailar lo que tocaba’ (Almud, 2014), ‘El papel de las mujeres en el cine’ (Santillana, 2017) y ‘Feminismo o barbarie’ (La Moderna, 2018). Además, ha publicado numerosos artículos sobre la mujer, la sexualidad, la prostitución y los relatos patriarcales en el cine y la televisión, y ha impartido múltiples cursos y conferencias. Tiene en su haber premios como el de ‘Mujeres Progresistas’ de Valencia o ‘Meridiana’ de la Junta de Andalucía.

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