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Los conspiranoicos digitales juzgados por el bulo del 'Bar España': Juan Lankamp arrepentido y Baselga “descompuesta”

Parte de los acusados de difundir el bulo del 'Bar España' sentados en el banquillo.

Lucas Marco

València —
23 de octubre de 2026 22:40 h

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La 'crème de la crème' de la conspiranoia digital en España se sienta esta semana en el analógico e incómodo banquillo de los acusados, ante la Plaza número 3 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Castelló, por el bulo del 'caso Bar España'. Se enfrentan a una petición de pena por parte de la Fiscalía de siete años y medio de cárcel por los presuntos delitos contra la integridad moral y continuado de calumnias con publicidad contra autoridad y funcionario y contra particular.

Los dos investigadores de la Guardia Civil que analizaron el enorme rastro del bulo en la red, en su declaración como testigos en la quinta sesión del juicio, celebrada este viernes, destacaron el “imparable” efecto de viralidad de los contenidos amplificados por los acusados. “A mí me salía muchísimo en Facebook, era tremendo”, afirmó uno de los uniformados.

El infundio nació en las postrimerías del siglo XX –al calor de las disparatadas teorías de la conspiración del 'caso Alcàsser'– como venganza de Reinaldo Colás, un peluquero alcohólico de Benicarló, contra su exmujer y la nueva pareja de ésta, y se multiplicó luego sin freno en las redes sociales. El bulo implicaba, entre muchos otros, a cargos políticos de primera línea como Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón; a la jueza que archivó la denuncia inicial de Colás, y a enemistades personales del peluquero.

El expresident Francisco Camps, que ejerce una de las acusaciones particulares, definió el bulo como una “pandemia de horror” digital cuyo “paciente cero” fue Reinaldo Colás, condenado a la postre por denuncia falsa. Todas las víctimas han sufrido un prolongado suplicio, descrito en primera persona en el juicio.

Los agentes de la Guardia Civil encargados de la investigación enmarcaron las tóxicas chaladuras de los acusados en foros conspiracionistas nutridos “del mismo ambiente” y en numerosos pódcast y páginas webs. Uno de los hilos en el portal Burbuja tuvo “muchísima viralidad” (hasta 49 millones de visitas, según destacó el fiscal Javier Carceller).

Los investigadores confirmaron que, actualmente, quedan en la red “publicaciones vigentes” sobre el bulo. Uno de ellos lo “comprobó” personalmente cuando recibió, hace un par de meses, la citación para declarar en el juicio. Aunque apostilló que más recientemente, coincidiendo con la celebración de la vista oral, se habían borrado “muchísimas publicaciones”.

Sin embargo, según precisaron los agentes de la Guardia Civil, en la internet profunda (deep web) “no es posible” borrar los contenidos del bulo el 'caso Bar España'.

Los dos agentes realizaron las pesquisas encuadrados en la Unidad de Delitos Tecnológicos. Sin embargo, en su destino anterior, habían formado parte del Equipo de Mujer y Menores (Emume) que exploró a las hijas de Reinaldo Colás. Los investigadores recordaban perfectamente cómo las dos chicas “se derrumbaron llorando y diciendo que el padre las inducía a declarar” las falsas acusaciones y que “habían sido manipuladas” siendo menores de edad. Ambas, ya adultas, reiteraron en el juicio en condición de testigos que todo era un “delirio” de su padre, tal como ha informado este diario.

A pesar de que la fábula de Colás hacía aguas por todas partes, los acusados se dedicaron en cuerpo y alma a difundir el bulo hasta el infinito, especialmente en redes sociales. Son algunos de los máximos representantes del mundo conspiranoico de ámbito español, muchos de ellos ya condenados en relación con los bulos del 'Bar España' o del 'caso Alcàsser'.

Ramón Valero Martín Consuegra, alias Un técnico preocupado, fue uno de los mayores difusores del bulo en la red, según destacaron los investigadores. En el registro de su domicilio se hallaron “muchísimos documentos” relacionados con Reinaldo Colás e incluso correos electrónicos en los que el inventor primigenio del infundio le daba indicaciones al acusado sobre “lo que tenía que decir y cómo” en sus publicaciones.

Los agentes del Instituto Armado también se toparon en el mismo registro con una caja fuerte con 200.000 euros en efectivo, unos fondos al parecer recaudados para el ejercicio de la defensa jurídica de Un técnico preocupado, además de “monedas de plata”, tal como remachó el abogado de una de las acusaciones particulares.

El acusado Ramón Valero, alias 'Un técnico preocupado'.

Ramón Valero (trabajador en una central nuclear, según afirmaron los guardias civiles) pide desde hace años en sus perfiles públicos ayuda económica para abonar el coste de su defensa.

El acusado, según ha colgado en sus redes sociales y en su página web, hizo el pasado 15 de octubre (la víspera del inicio del juicio) una “declaración personal de reconocimiento de falta de certeza y retractación”. El documento sostiene que las patrañas de Colás “merecían ser conocidas”.

“Hoy en día, reconozco expresamente que carezco de elementos suficientes para sostener como ciertas las imputaciones que relacionaban a las personas mencionadas en las informaciones difundidas en mi blog con la pertenencia a una supuesta red de pederastia, la comisión o encubrimiento de abusos sexuales o asesinatos de menores o la participación en una organización de corrupción judicial, política o empresarial”, afirma.

Aunque en su retractación escrita Ramón Valero reconoce “expresamente la falta de certeza” del bulo y afirma que lamenta el “perjuicio” a las “personas afectadas”, Un técnico preocupado sigue manteniendo en su página web un mensaje de petición de ayuda en el que pide a sus seguidores que denuncien ante varias instituciones públicas “en particular, el caso Bar España”, defiende “su derecho fundamental a la libertad de expresión” y se define como “revelador público” del bulo.

Fragmento de la página web de Ramón Valero, en una captura de pantalla efectuada el 23 de octubre de 2026.

También solicita la “reparación del daño y la sanción de los responsables”, en referencia a las “represalias judiciales” que dice sufrir.

A su lado en el banquillo se sienta Juan Lankamp Riaza, que cuenta con más de 89.000 suscriptores en su canal de YouTube. Se define como “investigador y analista del abuso ritual satánico”.

Nacido en Rotterdam en 1996, Lankamp fue condenado por el Tribunal Supremo por vincular al rey emérito, Juan Carlos de Borbón, con el crimen de Alcàsser, uno de sus principales asuntos de interés.

El acusado Juan Lankamp en las inmediaciones de la Ciudad de la Justicia de Castelló.

El 'youtuber', según se detalla extensamente en el pódcast Edgar Luis conversaciones amenas (especializado en personajes conspiranoicos), tuvo que retirar sus contenidos vinculados con la desinformación del 'caso Alcàsser'.

Lankamp ya fue condenado en 2018, junto con la también acusada Pilar Baselga, por intromisión ilegítima del derecho al honor de la magistrada Sofía Díaz, según una sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Castelló. Juan Lankamp pidió la muerte de Díaz, según recordó la magistrada en su declaración como perjudicada.

En la primera sesión del juicio, el acusado expresó ante los medios de comunicación su “arrepentimiento” y sus “disculpas” a las víctimas del bulo, “ante la gravedad de los hechos”. “No sabía el alcance que iba a tener todo esto”, alegó.

En el banquillo también se sienta otra conocida conspiranoica, Pilar Baselga, quien alcanzó cierta fama en los últimos años al haber sido absuelta en primera instancia por llamar “Begoño” a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, y vincularla con el narcotráfico en Marruecos.

Baselga, condenada por intromisión al derecho al honor de Sofía Díaz, tuvo que abonar una indemnización de 24.000 euros por los desmanes contra la magistrada (de la que decía que mataba niños).

Pilar Baselga, en una imagen de archivo.

La mujer, especializada en asuntos de satanismo, entre otras áreas de conocimiento, es una de las acusadas autorizada a comparecer en el banquillo telemáticamente. La sesión del pasado 21 de octubre, en la que la jueza Sofía Díaz relató extensamente el calvario que ha sufrido durante casi tres décadas, a punto estuvo de suspenderse por la incomparecencia inicial de Pilar Baselga.

Cuando el fiscal solicitaba su detención e ingreso en prisión provisional, Baselga se conectó a la vista oral (con una hora de retraso, según le reprochó el juez). La acusada adujo que estaba “descompuesta” y “malísima”.

Otro de los acusados, el joven Gabriel Hernández Serrano (del canal Las cloacas del sistema) sigue manteniendo activos en redes sociales contenidos –abyectos– del bulo del 'caso Bar España', incluidas imágenes de la jueza difamada o vídeos de los menores obligados por Reinaldo Colás a fabular la falsa trama de pederastia.

Tanto las hijas de Colás como otros testimonios, que nunca autorizaron la difusión de las imágenes grabadas cuando eran menores, desmintieron las acusaciones en su testifical en la vista oral.

El acusado Gabriel Hernández Serrano (en el centro) conversa con su abogado en la primera sesión del juicio.

Gabriel Hernández comparte abogado con Juan Lankamp. Sin embargo, el acusado se ha desviado de la estrategia de defensa de Lankamp y no se ha retractado a lo largo de las primeras sesiones del juicio.

El abogado Javier Fernández Torres, que se defiende a sí mismo, ha intentado en varias declaraciones del juicio oral sacar a colación su tesis de que las denuncias de Reinaldo Colás nunca se investigaron, a pesar de que fueron archivadas por falta de pruebas.

El acusado ha defendido que se limitó a elaborar un informe pericial por indicación de Colás y reconoció que el peluquero le “mencionó tangencialmente” que había sido condenado por denuncia falsa.

Fernández Torres remitió a numerosas instituciones públicas documentación relativa al bulo del 'caso Bar España' en nombre de una fundación llamada “Abogados contra la Corrupción”, entidad que nunca llegó a constituirse formalmente.

Por su parte, Virginia Mota San Máximo, publicó dos artículos en un digital llamado Aquí Actualidad en los que, según el fiscal, “afirmaba que casi un centenar de niños fueron violados de forma continuada en Castellón por una red de pedofilia que implica a políticos muy conocidos”, usando “información que le había facilitado” por correo electrónico el abogado Javier Fernández Torres. Santiago Cordido García figura en el juicio como acusado a título de responsable civil, al haber sido editor de Aquí Actualidad, ya desaparecido de la red.

Los difusores del bulo fallecidos

Otros de los inicialmente acusados han muerto antes de sentarse en el banquillo. Se trata de José Eduardo Sánchez Juan, más conocido como Josele Sánchez. Ya había sido condenado en 2023 a tres años de prisión por vejar y difundir en La tribuna de España, web de la que era editor, datos personales de la víctima de la violación de 'la manada'.

Josele Sánchez, de ideología ultraderechista, dio alas en su web al bulo del 'caso Bar España', incluyendo también “elementos de ficción propios”, según el fiscal. Sánchez, fallecido en 2024, fue asimismo un gran propagador de los bulos del 'caso Alcàsser', que sirvieron para amplificar el del 'caso Bar España'.

También falleció Carlos García Viejo, un individuo que padecía síndrome de dependencia a opiáceos con trastorno de personalidad, según el fiscal, y que también intervino en la difusión de la difamación en YouTube, Facebook o Twitter. Aunque, según precisaba el Ministerio Público en su escrito de acusación, García Viejo “podría presentar alteraciones conductuales” en el momento de los hechos.

El documentalista Valentí Figueres, fallecido en 2025, preparaba un documental sobre el 'caso Bar España'. Figueres era una persona cercana a Reinaldo Colás. Incluso filmó su entierro, según declaró una de las hijas del peluquero.

El documentalista Valentí Figueres.

El documentalista fue identificado por la Guardia Civil en un alboroto organizado por algunos de los acusados el 2 de junio de 2017 en la Ciudad de la Justicia de Castelló, con ocasión de unas declaraciones en el marco de la instrucción de la causa del bulo. También fueron identificados Pilar Baselga y Juan Lankamp.

Nuria Carque Vera, también fallecida, celebraba la “heroicidad” de Reinaldo Colás y defendía la veracidad de los bulos del peluquero, según la acusación pública. Carque era presidenta de una asociación llamada “Madres en Acción para el Desarrollo y la Prosperidad”.

Víctimas indefensas y “moralmente muy rotas”

La sesión del juicio de este pasado viernes culminó con las declaraciones de los últimos testigos citados a testificar en la vista oral.

La primera testigo, trabajadora de las empresas del matrimonio de Benicarló difamado sistemáticamente por el bulo, refrendó que sus empleadores (Francisco R. B. y Soledad G. M.) estuvieron “muy angustiados” y “sin poder defenderse” de las acusaciones de pederastia que esparcía Reinaldo Colás y que fueron difundidas en redes por los acusados.

Por otro lado, un amigo de toda la vida del matrimonio, manifestó que “acusaciones muy fuertes” y falsas sobre la pederastia circulaban “de boca en boca” en la localidad y en la red. “Ellos moralmente estaban muy rotos”, dijo el testigo.

Emisión del documental de La Sexta en el juicio

La sesión de este próximo lunes, según anunció el juez, se centrará en la declaración de los acusados y, previamente, en la reproducción de la prueba documental.

El fiscal solicitó que se reproduzca en la sala íntegramente el documental del programa Equipo de investigación de La Sexta que desmontó el bulo del 'caso Bar España', así como la declaración en fase de instrucción de una víctima fallecida (Carlos Y. A. E. I.) y la lectura del informe forense de Juan Lankamp.

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