Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Un directivo de Plus Ultra afirmó que se reunió con “los Zapatero” durante el rescate
Brookfield, el fondo que pretende expulsar a 5.000 vecinos de Madrid
Opinión - Las condiciones de una democracia, por Enric González

CV Opinión cintillo

Botón de ancla

La profe, luchando, también está enseñando

Cartel reivindicativo sobre la huelga del profesorado.

0

Pocas movilizaciones se han visto por estos lares como la manifestación de ayer en defensa de la educación pública. A la conselleria del ramo, seguro, le hubiera gustado que la huelga en el sector se quedara en una especie de lucha de profesores y docentes por mejorar sus sueldos, por eso su propuesta se limita a echarles al platillo unos 200 euros, pero han pinchado en hueso. Los enseñantes han demostrado, con una dignidad que emociona, que de su hambre mandan ellos y que la cosa va más allá: quieren dar clases en condiciones por ellos, sí, pero sobre todo por sus alumnos. Por eso han conseguido el apoyo tan masivo como merecido de las familias, que en plan Sánchez Ferlosio, respaldan que vayan a la huelga a la cien, a la huelga mil, yo por ellos madre y ellos por mí.

Y es que estas protestas no son una cuestión de dinero, sino de modelo de sociedad. Frente a un rodillo ultraderechista que está poniendo en la picota los derechos más básicos, toca levantarse para defender todo eso que ha hecho de Europa la sociedad de bienestar de la que gozamos hoy. Cuando un país como en Alemania —con Argentina como modelo— propone eliminar la jornada de ocho horas y que se pueda extender hasta 13 horas para adaptarlas a las necesidades de producción y financiar al ejército, tenemos sobre la mesa un aviso de lo que se nos viene encima. Es la ventana de Overton: hoy eso; mañana, a glosar las glorias del trabajo infantil.

Así, mientras a cada enseñante le cuesta unos cien euros al día, en la educación subvencionada también enseñan la patita, pero sin molestar. Anuncian huelguita. Parece que quieren ver si pescan en aguas revueltas y han anunciado —jo, qué miedo— paros de hora y media, un par de días a la semana. Pero en la red subvencionada tontos no son, saben que la mayor parte de sus ventajas las van a conseguir los empresarios para los que trabajan negociando en despachos enmoquetados donde se les recibe como aliados, no como enemigos. Que se lo digan a los centros del Opus. Equiparar la situación de los docentes en estos centros solo se hará con dinero público. El objetivo es conseguir los mismos derechos que los de la pública, pero sin pasar por la oposición (mejor dicho, las oposiciones, porque hay quien se presenta dos y tres veces hasta conseguir la plaza) ni el suplicio de años yendo como cagalló per sequia, de Vinaroz a Orihuela, hasta conseguir la ansiada estabilidad. Como los curas, algunos quieren ser padres pero sin hijos. A eso nos apuntamos todos.

Una de las quejas contra la red pública es que adoctrina a los alumnos. Pues bendito adoctrinamiento si, como estos días con su ejemplo, les enseñan a ir con el puño levantado. Como dicen un lema muy socorrido estos días, “la profe, luchando, también está enseñando”. En las redes concertadas y privadas también les adoctrinan, les recuerdan que si quieren heredar un mundo de privilegios, lo mejor es no molestar mucho, que ya caerán las prebendas cual fruta madura. Roma no pagaba traidores, pero recompensaba generosamente la fidelidad. En ese mundo, el que nos espera, el que proteste se comerá los mocos, del mismo modo que al que cave más rápido le darán la pala más grande. Al pelota —sarna con gusto no pica—, lo ascenderán y el que herede privilegios, los conservará.

La huelga de los docentes y la manifestación de ayer nos recuerdan que hay que pelear, aunque las probabilidades de éxito no estén claras. No conseguirán todo, pero todo lo que logren para mejorar la educación —sueldos incluidos— fara paret. Y sobre todo, su lucha nos recuerda en estos tiempos de culto al bro que cree que la solución es el individualismo y pisar al que no se puede defender —cuidándose mucho de molestar al que pueda devolver el golpe—, ver que las calles llenas de gente unidas por una causa común va más allá del ámbito educativo. Los profes están dando una lección con su lucha que, ojalá no caiga en saco roto. Escribía el cabrón de Ben Elton en Gridlock que, desde las huelgas de los mineros contra la Thatcher, cada vez que oía gritar “We shall overcome” se avecinaba la derrota. Ojalá esta vez se equivoque.

Pero claro, la cosa no sale gratis. Si la huelga de profes es de todos, se puede hacer algo más que quejarse en redes o escribir columnas de opinión que no lee ni el tato: hay una caja de resistencia en la que todo el mundo puede echar una mano y unos euros. Si les queréis escribir, ya sabéis su paradero. Los derechos se pelean; las peleas se financian.

Etiquetas
stats