Entre Mónica Oltra, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: el voto dual valenciano
Solapar las elecciones autonómicas con las generales no ha sido bueno para Compromís y así se lo hizo ver la dirigente de la coalición, Mónica Oltra, a su socio de Gobierno, Ximo Puig. La coalición valencianista obtuvo 4 representantes en el Congreso de su propia formación, 9 junto a los diputados de Podemos con los que concurrieron a las últimas generales; cuatro diputados que se han quedado en un solo escaño: el de Valencia.
El disgusto de Compromís por el resultado de las generales era evidente. Aunque horas después, el ánimo comenzó a mejorar, al ver los resultados de las elecciones autonómicas, donde la caída no llegó a dos puntos y dos diputados (pasó de 19 a 17). Con ello, la coalición se mantiene como fuerza indispensable para reeditar una mayoría de izquierdas. A medida que iban avanzando los resultados, se planteaban algunas cuestiones en la sede de los valencianistas en la Plaza del Pilar: ¿Cómo puede darse esta diferencia tan elevada de apoyos entre parlamentos? ¿Cómo puede pasar la formación de ser última fuerza en el Congreso por Valencia, con un 7%, a ser la primera en las autonómicas en la misma ciudad, con un 20% de los apoyos?
Primero, los resultados. Los socialistas se dejaron entre las papeletas del Congreso y la de las Corts Valencianes 110.000 votos, un 4% de diferencia entre ambos en toda la Comunitat Valenciana; Compromís ha obtenido 270.000 apoyos más en las Corts valencianes que en el Congreso, subiendo un 10%; mientras, Podemos pierde del Congreso a las Corts cerca de 170.000 votos, ligeramente por encima de un 6% total. Con las cifras en la mano, el trasvase de votos, de más de un 10%, en el bloque de izquierdas es más que evidente. En el de derechas, sin embargo, apenas varía una décima entre elecciones generales y autonómicas.
Compromís es protagonista de un fenómeno del que quizás hubiera preferido no saber nada: el voto dual. El votante de Mónica Oltra prefiere a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias en las generales; o el votante de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias prefiere a Mónica Oltra para las autonómicas. Sea como fuere, el caso es que los valencianistas tienen una diferencia de apoyos de 10 puntos porcentuales entre las elecciones generales y las elecciones autonómicas. Los mismos que pierden los socialistas y los morados de camino al Parlamento valenciano.
La caída de Compromís en las elecciones generales puede explicarse por varios factores, entre ellos, no haber concurrido con Podemos a las elecciones generales, como sostienen desde la formación morada. Otro argumento es la falta de conciencia de pueblo o la falta de expectativas en que la formación tuviera fuerza suficiente para obtener grupo parlamentario propio. “La veu valenciana”, que decía Baldoví, laminada por el “voto útil” para parar a la extrema derecha, que pedía Pedro Sánchez.
En la distorsión de los resultados, la politóloga Paola Cannata cree que “hay mucho 'voto útil” en las generales y que el elector valenciano primaba frenar al bloque de derechas antes que un grupo parlamentario con 'voz valenciana', a imagen de los nacionalistas vascos. En una línea similar se pronuncia Carles Torrijos, periodista, politólogo y director del digital Sueldos Públicos, que considera que “los valencianos no han querido o no han visto útil tener en Madrid un partido valencianista que defienda sus intereses en la capital de España, que sea capaz de negociar los presupuestos a cambio de millones en inversiones, como hace el PNV o Coalición Canaria”. Torrijos, achaca este movimiento, entre otras cuestiones, al papel de Compromís durante las últimas negociaciones de los presupuestos de Mariano Rajoy: “En vez de negociar partida a partida, demostró que la ideología a veces puede más que el pragmatismo”, añade el politólogo.
Son muchos los analistas que creen que el papel de Compromís, y ahora de Joan Baldoví, debería ser similar al de los nacionalistas vascos: negociar unas cuentas más favorables para su territorio. “¿De qué me sirven cuatro diputados en Madrid si no bajan a la arena de la negociación y se traen para Valencia un fajo de millones para infraestructuras y para el sostenimiento del Estado del Bienestar?”, reflexiona Torrijos.
Torrijos explica, en definitiva, que los ciudadanos valencianos siguen sin creerse el sentimiento de pueblo. “Seguimos sin hacer fuerza para reivindicar la inversión y financiación que nos corresponde y sin ver la utilidad de tener en la Carrera de San Jerónimo un altavoz con agenda propia”.
Compromís se ha enfrentado a una pugna entre dos fuerzas progresistas tanto en las generales como en las autonómicas. Y bien saben los estrategas que es complicado ganar con varios frentes abiertos. El PSPV, cree Cannata, es el partido que mejor ha rentabilizado la acción de Gobierno, tanto en el Botànic de Ximo Puig como con el Pedro Sánchez de la moción de censura, lo que explica la mejora de sus resultados respecto a los valencianistas, tanto en el Congreso como en las Corts Valencianes. A nivel autonómico, cambian el escenario y los actores, donde Oltra saca buena ventaja de un Podem encabezado por Rubén Martínez Dalmau.
En la Comunitat Valenciana, recuerda la politóloga, Compromís es la segunda fuerza de la izquierda, no Podemos, y es la formación de Oltra la que puede sacar rédito del Gobierno, algo a lo que los morados renunciaron al no querer formar parte de él y ser simplemente un apoyo parlamentario. Así, en las autonómicas, el votante de izquierdas ha preferido a Oltra, una candidata “más fuerte y visible” que absorbe el apoyo a Martínez Dalmau, pese a que lleve las siglas de Pablo Iglesias. Con todo, cree Cannata que “Podemos ha aguantado bastante bien”, en comparación con lo que algunas encuestas pronosticaban y los morados siguen siendo claves para reeditar el Botànic.
Para Carles Torrijos, el efecto del liderazgo en el resto de partidos de la izquierda es clave en la bajada de apoyos entre generales y autonómicas. El analista cree que Pablo Iglesias y Pedro Sánchez arrastran más votos que Ximo Puig y Rubén Martínez Dalmau, este último menos conocido por los ciudadanos.
El anticipo electoral tampoco ha ayudado. “Pese a que tenemos calendario propio a partir de ahora, los medios de comunicación nacionales no hay dedicado apenas espacio a la campaña electoral de la Comunitat”, lamenta. Una coyuntura que ha afectado a la coalición valencianista, que “se ha enfrentado a estas elecciones en soledad”.
Este fenómeno se ha dado en la izquierda valenciana, donde existe una fuerza autonómica que los votantes no perciben como capaz de formar grupo parlamentario propio. A la derecha, sin embargo, los votantes han sido fieles. Apenas hay cambio de voto en los comicios generales y los autonómicos en las tres derechas. La distorsión entre bloques, cree Cannata, viene por Compromís, que solo está en el bloque progresista y en la Comunitat Valenciana, sumando una opción a este lado. “Crea una distorsión respecto a Podemos en las elecciones autonómicas”, un apoyo que se llevan los morados a las generales.
En la derecha, considera, no se da esta distorsión porque no existe un partido extra con más presencia ajutonómica que estatal. Es decir, no hay un Compromís de derechas que altere la composición parlamentaria en el otro bloque.
Isabel Bonig, en su pugna contra Pablo Casado, no consigue mejorar significativamente el resultado del dirigente popular. El PP cosechó en las generales el 18,5% de los sufragios, más de 497.000, mientras que en el territorio valenciano tuvieron un ligero aumento, llegando a 504.400, un 0,3% más. Ciudadanos obtuvo prácticamente los mismos apoyos en la candidatura al Congreso que a la liderada por Toni Cantó, con casi un 18% en ambas listas y poco más de 15.000 votos de diferencia perdidos en las Corts. Por otra parte, Vox recibió un ligero apoyo superior en la candidatura de Santiago Abascal que en la de José María Llanos, con cerca de 42.000 votos de diferencia (un 1,5%) en favor de Abascal. Aun con una ligera diferencia de apoyos, probablemente debidos a la participación, algo menor en las autonómicas que en las generales, no hay, según las cifras, trasvase de votos en este bloque.
Cree Torrijos que el votante de la derecha o conservador “ha votado en clave nacional, pensando en los líderes nacionales, Casado, Rivera y Abascal, y en que España se podía romper”. Opina el analista que Abascal ha sido hábil rehuyendo los debates y centrando su discurso en la unidad de España, ya que apenas tiene cuadros autonómicos. Lo mismo cree que le sucede a Ciudadanos desde 2015: “Su partido es muy joven y le faltan cargos con experiencia y mediáticos. Los buenos resultados de Cantó no se explican sin la marca de la formación naranja, Rivera y Arrimadas. Todo suma. Pensando en que España podría romperse, pensando en la foto de Colón”. sentencia.
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