Los riesgos y ventajas de compartir cuenta bancaria con tu pareja

Pareja cogida de la mano

Planificar bien la economía en pareja y hacerlo con la mayor transparencia nos ayudará a afrontar mejor los gastos domésticos. La cuenta conjunta es una alternativa que barajan algunas parejas para hacer frente a los gastos compartidos. 

Aunque los datos nos dicen que es una práctica que no convence demasiado a los jóvenes: según una encuesta del Banco de América, el 28% de las parejas millenials dicen que mantienen sus finanzas separadas.

¿Qué es una cuenta conjunta?

Una cuenta conjunta es muy similar a una cuenta regular; la principal diferencia es que los titulares de la cuenta son dos o más personas (aunque en este caso nos centraremos en la pareja, una cuenta conjunta no está reservada solo a parejas). 

Según el tipo de cotitularidad, hay distintas obligaciones y responsabilidades. En el caso de una pareja, la modalidad más común suele ser la cotitularidad indistinta o solidaria, que es la que da a los dos titulares plena libertad para efectuar movimientos en la cuenta de manera individual. 

Por tanto, el requisito básico es que debe admitir la cotitularidad, lo que significa que ambos titulares tienen los mismos derechos y obligaciones sobre el 100% del dinero.

A la hora de solicitar una cuenta conjunta con nuestra pareja es importante asegurarnos que esta dispone de servicios como poder domiciliar los recibos; ingresar dinero tanto a través de cheques como del cajero o transferencia; poder disponer de dos tarjetas de crédito independientes asociadas a la misma cuenta; evitar posibles gastos para realizar y recibir transferencias.

También es importante determinar para qué queremos la cuenta. En la mayoría de los casos se solicitan para realizar operaciones bancarias cotidianas como transferencias, domiciliación de recibos o reintegro de dinero en el cajero. En este caso, lo mejor es buscar una cuenta corriente sin comisiones.

Beneficios de abrir una cuenta con dos titulares 

Compartir las finanzas con la condición de tener los dos el mismo poder sobre el dinero pasa por que los dos sean cotitulares. En este caso, los principales beneficios de esta opción son: 

  • Una cuenta conjunta es útil para pagar las facturas comunes: nos ayudará a pagar los gastos compartidos del hogar, como hipoteca, pagos de automóviles, compras de supermercados, las actividades familiares o el material de los hijos mediante domiciliación bancaria. Es una opción rápida y fácil de usar. 
  • Cada titular puede controlar cómo se usa el dinero: retirar dinero o realizar pagos en línea desde una sola cuenta permite a los dos ver cómo se gasta el dinero y en qué. Que la cuenta esté visible para los dos evita que se derroche más dinero de lo pactado en cosas innecesarias o hacer compras en secreto.
  • No se necesita el permiso del otro: como cotitulares de la cuenta, cada uno puede acceder y retirar dinero sin pedir el permiso del otro.
  •  Se simplifica y optimiza la gestión de las finanzas a largo plazo: esto facilita alcanzar objetivos comunes como conseguir fondos para invertir en la casa o ir de vacaciones.
  • Los dos pueden tener acceso a la banca en línea: la pareja puede decidir cómo manejar y usar la cuenta, quién recibirá las alertas de la cuenta y si quieren perfiles bancarios individuales o uno compartido.
  • No es necesario domiciliar la nómina ni abonar comisiones en la mayoría de los casos.

Qué inconvenientes podemos encontrar en una cuenta compartida

Aunque compartir una cuenta bancaria puede simplificar la gestión económica familiar, también existen desventajas potenciales:

  • Una cuenta conjunta genera su parte de los gastos bancarios: se tienen que pagar los costes asociados con la tarjeta y las tarifas de mantenimiento de la cuenta. A la hora de incluir dos tarjetas, si no es posible hacerlo de forma gratuita, debemos asegurarnos de que tengan el menor coste posible por emisión y renovación. 
  • Los cotitulares son corresponsables del funcionamiento de la cuenta, para lo bueno y lo malo: si uno de los dos titulares realiza pagos excesivos y adeuda la cuenta, el otro titular también estará obligado a reembolsar al banco y pagar los gastos del incidente. 

Mantener las cuentas personales y añadir una conjunta

Antes de solicitar una cuenta conjunta deberemos atender a ciertos aspectos para conseguir la mejor opción. Por ejemplo, comprobar que no vaya asociada a requisitos como tener que domiciliar la nómina; que las tarjetas salgan gratis, tanto el mantenimiento como la emisión; que no haya comisiones de ningún tipo; y que la operativa online esté garantizada.

Una de las opciones que más suelen usar las parejas es combinar una cuenta conjunta con una cuenta propia, algo que los expertos recomiendan para que cada uno pueda mantener cierto grado de independencia para gestionar su dinero.

Esto permite contar con dinero propio para los gastos personales y, al mismo tiempo, disponer de un fondo común con el que los gastos de la casa y la gestión familiar.

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