Bruselas advierte de escasez de carburantes pero sigue sin proponer medidas para paliar los precios energéticos
Cuando ya se ha superado más de un mes desde que comenzaron los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán y su respuesta expandiendo el conflicto sobre Oriente Medio, la Comisión Europea todavía no ha presentado las supuestas medidas energéticas que se estaban diseñando para rebajar el impacto de los precios sobre los ciudadanos y las empresas europeas.
De momento, no hay nada. Un portavoz de la Comisión Europea solo fue capaz de dar una respuesta críptica a las preguntas de los periodistas sobre las medias para solventar esta crisis de precios. “Es muy importante recordar cuál es la competencia de la Comisión Europea, así como en qué punto nos encontramos actualmente. Lo más importante en este momento es tener una visión completa de la situación de los Estados miembros. Antes de tomar cualquier medida lo más importante para la Comisión es que todas estas acciones se realicen de manera coordinada. Los primeros pasos son dialogar y escuchar a los Estados miembros sobre su situación”, han explicado desde la institución monetaria.
Sin embargo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, mandó una carta el pasado 16 de marzo a los líderes de los 27 países de la UE marcando las líneas por las que iban a discurrir las posibles medidas. Von der Leyen apuntaba que se “debía aprender de las lecciones del pasado”: “Una lección clave de la crisis de 2022-2023 fue que muchas de estas medidas eran amplias y poco selectivas, lo que provocó ineficiencias y costes fiscales muy elevados”.
En teoría, las medidas se iban a presentar en la cumbre europea que reunió a los mandatarios de los Estados miembros el pasado 19 de marzo en Bruselas. Pero, pese a que había muchas expectativas sobre el Consejo Europeo, tras 12 horas de reunión, solo se consiguió hacer otro bonito comunicado sin decir nada porque no había medidas que anunciar. Eso sí, los 27 instaban a la Comisión Europea “a presentar sin demora un conjunto de medidas temporales específicas para hacer frente a los recientes aumentos de los precios de los combustibles fósiles importados derivados de la crisis en Oriente Medio”.
Dos semanas después la Comisión sigue analizando la situación, pese a que hay voces entre sus miembros que ya han dado la alarma. El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, advirtió de una posible “interrupción prolongada” del suministro energético derivada de la guerra de Irán por lo que pidió a los países miembros de la UE que estudien medidas voluntarias para reducir el consumo de petróleo y gas, especialmente en el sector del transporte. La propuesta giraría en torno a solicitar a los ciudadanos que conduzcan o vuelen menos para ahorrar combustible destinado a usos esenciales.
A la vez, los países europeos empezaron a aprobar medidas propias ante la inactividad y parálisis de la Comisión Europea, incluidas las subvenciones a los combustibles fósiles. Pese a ello, Jørgensen solicitó a los países miembros que sean cuidadosos con las ayudas públicas para afrontar los altos precios de los combustibles y la energía ante la posibilidad de que se inicie una crisis fiscal. “Lo que ocurre en un sector de la economía puede extenderse al resto de la sociedad. Estamos dando asesoramiento técnico y ayuda a los países para diseñar estas herramientas e instrumentos de política que quieren utilizar dentro del margen fiscal del que disponen”, explicó el comisario europeo de Energía en una entrevista con Financial Times.
Aunque la Comisión no ha tenido tiempo para presentar sus medidas, sí que ha encontrado un hueco para llamar la atención a España por la rebaja el IVA de los combustibles del 21% al tipo reducido del 10 %. Esta es una de las medidas dentro del paquete que aprobó el Ejecutivo de Pedro Sánchez para aliviar a los ciudadanos el encarecimiento de los carburantes por la guerra en Oriente Medio. Según Bruselas, este cambio al tipo reducido se desvía de la normativa europea sobre este impuesto, según adelantó El País.
Bruselas ha mandado una carta al Gobierno español, y al de Polonia por aprobar una medida similar, en la que recuerdan “a las autoridades nacionales que la directiva del IVA no contempla la posibilidad de aplicar un tipo reducido al suministro de combustible”. Fuentes del Ministerio de Hacienda han defendido que la rebaja del IVA sobre los carburantes es una medida temporal y no estructural y han destacado que el Ejecutivo mantiene un diálogo constructivo y fluido con la Comisión Europea, según informa EFE.
Mientras, el precio del petróleo se eleva a 110 euros el barril brent, frente a los 72 dólares en los que cotizaba antes del inicio de la guerra de Irán. Los analistas advierten de que lo que parecía un fantasma empieza a revelarse como una posibilidad cada vez más cercana y este conflicto puede arrastrar a Europa a la estanflación, una pesadilla económica caracterizada por bajo crecimiento con un fuerte incremento de la inflación.
“Esta crisis energética es peor que las de 1973, 1979 y 2022”
Este martes, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, se ha mostrado “muy pesimista” respecto a la crisis energética actual. Birol ha avisado de que “esta crisis energética es peor que las de 1973, 1979 y 2022 juntas”: “Nos enfrentamos a un gran choque energético que combina choque petrolero, choque gasístico y choque alimentario”. El directivo de la AIE teme un abril “negro” si no reabre durante este mes el estrecho de Ormuz.
La incertidumbre que provoca las continuas amenazas de Trump y sus constantes cambios de fechas de duración de la guerra hacen que la situación económica se tense aún más. “El ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Irán preocupa a los mercados, ya que una escalada causaría aún más daños a la infraestructura regional. Si Estados Unidos o Irán atacaran plantas de desalinización, se pondría en cuestión la capacidad de la población para permanecer en la región. La destrucción de infraestructuras energéticas retrasaría la normalización del mercado petrolero incluso después de que Irán decida reabrir el estrecho de Ormuz”, explica Paul Donovan, economista jefe de UBS.
Y para Europa, por su necesidad de combustibles fósiles, la amenaza es mayor. “La dependencia energética de Europa se ha convertido en una de las vulnerabilidades críticas de nuestra economía. Los recientes choques en los precios de la energía han transferido enormes recursos fuera de Europa, han obligado a intervenciones de emergencia y han tensionado las finanzas públicas. Estos costes son reales, recurrentes y en gran medida desperdiciados”, ha explicado este martes Frank Elderson, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) y vicepresidente del Consejo de Supervisión del BCE en el blog de la entidad monetaria.
El vicepresidente del BCE ha recordado que “actualmente, Europa gasta cerca de 400.000 millones de euros al año en importaciones de combustibles fósiles. En cambio, el coste marginal de producir energía renovable propia es estructuralmente más bajo. Una vez que la infraestructura está en marcha, la energía en sí es prácticamente gratuita”.
Por este motivo, tampoco se entiende la falta de respuesta de la Comisión Europea a la propuesta de las cinco de las principales economías de la Unión Europea, que pidieron un nuevo impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas en plena escalada de precios del petróleo. Los ministros de Economía de España, Alemania, Italia, Austria y Portugal solicitaron formalmente, mediante una carta fechada el 3 de abril, a la Comisión Europea que diseñe un marco legal que permita aplicar este gravamen de forma coordinada en todo el bloque para “distribuir de manera justa la carga” económica que recae en los bolsillos de los europeos.
La respuesta este martes de la Comisión Europea a través de uno de sus portavoces ha sido “solo” pueden confirmar la recepción de la carta y que “actualmente se está evaluando y se responderá a su debido tiempo. No estamos en la misma situación. Sin embargo, es importante tener en cuenta lo ocurrido en 2022 y aprender de las lecciones. Esto incluye la contribución temporal de solidaridad de la UE. Lamentablemente, no hay más comentarios que añadir”.
La crisis de precios que provocó la invasión de Ucrania por Rusia es el espejo donde se mira constantemente Europa para responder a esta nueva crisis inflacionaria provocada por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán y su posterior respuesta a todo el Golfo Pérsico. Aunque la situación energética es mejor que entonces, la economía europea sigue renqueante. En 2022, aunque fue siete meses después del inicio de la invasión, en septiembre, Bruselas aprobó una serie de medidas que iban desde limitar el beneficio de las compañías energéticas a acotar el precio del gas, reducir el consumo de luz y ayudar a hogares y empresas. Fue necesario echar mano del artículo 122 de los tratados de la Unión, que permite aprobar medidas por mayoría cualificada, en lugar de unanimidad, ante la necesidad de acelerar para sacar adelante las medidas.
España, como ejemplo para el BCE
Desde la Comisión Europea se insiste en que la mejor forma de luchar contra la dependencia europea de los combustibles fósiles es invirtiendo en energías renovables. En este sentido, el vicepresidente del Consejo de Supervisión del BCE ha insistido en que “Europa no puede eliminar el riesgo geopolítico, pero puede reducir significativamente su exposición. La forma más eficaz de lograrlo es disminuir la dependencia de los combustibles fósiles importados y acelerar una transición ordenada hacia energías limpias producidas localmente. Si Europa alcanzara sus objetivos de energía sostenible, el vínculo entre los precios energéticos internos y los volátiles mercados energéticos globales se debilitaría de forma sustancial”.
El directivo del Banco Central Europeo ha puesto a España como de país que ha seguido una política en los últimos años centrada en las renovables que le ha permitido reducir la tarifa energética: “La transición de España hacia las energías renovables demuestra los beneficios de invertir en energía limpia: estimaciones del Banco de España indican que los precios mayoristas de la electricidad a comienzos de 2024 fueron aproximadamente un 40% más bajos de lo que habrían sido si la generación eólica y solar se hubiera mantenido en los niveles de 2019”.
Frank Elderson explica que “la certidumbre en las políticas, combinada con los incentivos adecuados, es esencial para garantizar que las perspectivas a largo plazo prevalezcan sobre las ganancias a corto plazo y que los objetivos públicos y privados se refuercen, en lugar de socavarse mutuamente. Esto comienza por cumplir los objetivos de descarbonización ya existentes y preservar el Sistema de Comercio de Emisiones como un instrumento creíble y basado en el mercado para la fijación del precio del carbono. Nada de esto es sencillo. Pero la verdadera cuestión ya no es si Europa puede permitirse llevar a cabo la transición energética, sino si puede permitirse no hacerlo. Desde la perspectiva de un banco central, la respuesta es clara”.
2