¿En qué insospechado lugar podemos encontrar unos huevos de avestruz?

En la calle san Bernardo, en una de las capillas de la iglesia de Montserrat, a los pies del Cristo de Burgos, hay tres huevos de avestruz.  Se dice que el origen de estos huevos se debe al regalo de un mercader que los trajo de África en una caja que encontró en medio del mar. El huevo, signo y símbolo de la vida, es el anuncio de la resurrección y anticipa la victoria sobre la muerte.

Este singular Cristo -con pelo natural y faldellín- de la iglesia de Montserrat daba la bienvenida o despedía a aquellas personas que llegaban o marchaban en dirección Norte, por la calle Ancha (hoy san Bernardo), hacia Burgos. Fue parada obligatoria en la entrada o salida de Madrid durante un tiempo.

NOTA: Benito Pérez Galdós , en su novela "Miau",  narra el temor que imponía esta imagen  al niño Luisito Cadalso: "Había en la capilla de la derecha, conforme entramos, un Cristo grande, moreno, lleno de manchurrones de sangre, con enaguas y una melena natural tan larga como el pelo de una mujer, la cual efigie causaba tanto miedo que nunca se atrevía a mirarlo sino a distancia, y ni que le dieran lo que le dieran entraba en su capilla".
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7 de mayo de 2013 - 02:03 h

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