Ortuño, el músico
Este pasado domingo se celebraba en Cieza el encuentro mensual de bandas de música. Una celebración festiva, donde uno se reencuentra con viejos amigos, hace nuevos y se conoce los municipios de la Región. Todos los meses es uno distinto y las bandas recorren las calles para reunirse en una plaza céntrica donde tocan a la vez varias canciones. Cuando han terminado las actuaciones, las autoridades dan las gracias y los músicos y sus familias comemos en fraternidad mientras se toca música y se baila.
En esta última ocasión, en vísperas de elecciones tuvo que venir el político de turno a poner la guinda. Marcos Ortuño, consejero de Presidencia, Turismo y Cultura. Venía con la lección aprendida, mitin debajo del brazo y dar la brasa. No era el lugar, ni el momento, pero a Marcos Ortuño le dio igual, lo soltó. Que si el Gobierno regional ha aportado tanto a la sociedad de la Región, que si el Gobierno de López Miras es el mejor, que si van a seguir apostando por la música, que si, que si… Los asistentes nos mirábamos incrédulos, los directores estupefactos y algunos familiares nos empezó a entrar un poco de cabreo. ¿En serio? Las ayudas son insignificantes, una vergüenza. Para subsistir las bandas de música hacen milagros: no tienen ni para profesores, ni para instrumentos, ni para el autobús del desplazamiento, ni locales donde ensayar, ni sitios par tocar. Todo se lo costean con su esfuerzo, con su dedicación, mientras dan clases en locales ínfimos y en algunas bandas la percusión la dan en los cuartos de baño.
Estoy seguro de que a Marcos Ortuño no le pitaron los oídos aquel día como le pitan los tímpanos a algunos percusionistas que dan clases en esos baños. Pero esto no es lo único. Estudiar una carrera musical en esta Región es una carrera de obstáculos. Un niño de diez años que quiera estudiar la carrera musical a través de un conservatorio público de la Consejería de Educación de López Miras tiene que pagar unas tasas disparadas que pueden costar 300 euros. Estas son las ayudas de las que hablaba Marcos Ortuño.
No, no hay que hacer más mítines, hay que hacer cosas, apostar por la cultura de verdad, ayuda de verdad, instalaciones de verdad. En diciembre el Gobierno regional subvencionó a las asociaciones de toros, en febrero a las de golf, mañana quién sabe. Pero a la cultura, a la que hace el pueblo, a esa más que ayudas le dan miserias. Como siempre solo se acuerdan de la música y las bandas antes de las elecciones. Las palabras suenan a música celestial, pero luego, tras tantas palabras solo quedan los hechos, y esos suenan como cuando un elefante entra a una cacharrería. Señor Ortuño, le esperamos en alguna asociación musical para que in situ vea la realidad de cuando se está de fiesta a cuando se está en las penurias.
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