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Murcia y aparte es un blog de opinión y análisis sobre la Región de Murcia, un espacio de reflexión sobre Murcia y desde Murcia que se integra en la edición regional de eldiario.es.

Los responsables de las opiniones recogidas en este blog son sus propios autores.

Vacuna Bakunin

televisión en el dormitorio

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-¿Qué planes tienes, guapa? –pregunta Lady Chorima del otro lado de la pantalla táctil.

-Pues mira, estaba dudando entre Laponia en documental y algo de la cartelera de Filmin. Creo que va ser esto último. ¿Y tú?

-¡Ni idea! –responde con desánimo-. ¿Qué hacemos en Nochevieja? Si el 24 ya tenía ganas de abrirme las venas, no sé cómo voy a rematar el año.

-¡Venga ya! Vente de copas conmigo a través de zoom…

-¡Que te den!

-O ponte a ver series.

-¡Quita, quita!

-¿Qué pasa contigo?

-¡Estoy harta de que me hablen de series!

-Es que hay muchas y muy buenas –le digo yo.

-¡Otra zombie! ¡Son el nuevo opio! ¿No te das cuenta? La industria cinematográfica sabe bien lo que se hace. Con tanto HBO, Netflix y Amazon, ya no levantamos el culo del sofá. ¡Faltaba el bicho!

-Ya, eso es cierto –respondo-. ¡Yo también echo de menos la vida de antes! Pero por otro lado, está bien quedarse en casa. Es lo que toca, ¿no?

Lady Chorima suspira aunque más bien parece que ruge.

-Tú y yo somos gente de otra época –afirma-. Nosotras somos de salas de cine y de teatro, pero nos las fueron chapando una tras otra. Y ahora nos están chapando la vida real.

-Puede ser –contesto, tratando de buscar un tema alegre-. Yo, este 31 salgo de tardeo con hangouts, ceno con zoom y tomaremos las uvas en familia gracias a skype.

-En mi casa también. Con la family hacemos un zoom diario. Pero a mí ya me cansa esta historia, ¿qué quieres que te diga? La gente sólo habla del monotema y de series. Empecé Le Collapse, por recomendación de mi viejo pero tuve que dejarla, ¿sabes por qué? Porque lloraba de impotencia. ¡El colapso nos tiene fascinados! ¡No lo entiendo!

-Creo que puedes estar pasando por un ligero estado depresivo –le comento con cautela-. Pero, dentro de lo que cabe, es normal.

-Tengo demasiado corazón –me responde toda seria.

-Seguramente estemos viviendo la edad de oro del género… La crisis económica de 2008 y la pandemia de 2020 están detrás de este boom de las series. Pasó Obama, llegó Trump y acabaremos la temporada con Biden en la Casa Blanca.

-Y mientras, la gente, ¡hablando de series! –tercia ella-. ¿Qué más?

-En los 70, el comunismo y las drogas representaban el lado marginal de las llamadas “sociedades occidentales”. En los 80 se demonizaron la protesta callejera y la homosexualidad, SIDA mediante. Y en los aún-más-retrógrados 90, sufrimos una pandemia de las más peligrosas y de la que nadie habla: la televisión privada, que acabó infectando a la pública.

Lady Chorima levanta las cejas y asiente.

-¡Eso sí que fue una campaña de estupidización masiva!

-Y se propagó más rápido que la covid –sigo-. La sociedad tonta, insustancial y farolera que reflejan esos canales era tan lamentable que, en cuanto pudimos, desertamos en masa hacia  Internet. Así que no te molestes si la juventud habla de series.

-Más bien me preocupa su hiperconexión–dice ella.

-¿Por qué?

-¡Pues porque es google quien está detrás! ¡Nos están reseteando la mente!

-¡Tienes razón! Los formatos de pocos minutos van bien con nuestra nueva mente multitarea, incapaz de concentrarse por mucho tiempo.

-Entonces –dice ella-, ¿qué mejor manera de pasar el tempo que frente a la pantalla? En las últimas décadas, después de habernos manifestado contra tanto G7, de salir a protestar contra las guerras iniciadas por los EEUU y de tomar las plazas exigiendo democracia real ya, de repente nos batimos en retirada, optamos por quedarnos en casita, en plan de sofá, manta y serie. ¡Fue cuestión de meses, joder! Dejamos las asambleas y nos unimos a la “mayoría silenciosa”. ¡Pfff! ¡Me cago en mi puta vida!

Nos quedamos en silencio mientras trato de encontrar argumentos para contradecirla.

-Seguramente mucha de esa gente se cansó de luchar –respondo-. O se quemó. Además, recuerda que tuvimos una ley mordaza de por medio.

-Menos mal que nos queda Salvados –responde con sorna-, la misa progre del domingo. No sé, tesoro, yo creo que a partir de 2013, cuando la cúpula de Podemos entró en pugna por el poder entre los partidos de la “casta”, y más tarde cuando entró en pugna consigo mismo hasta romperse, ahí cerramos un ciclo en Españistán… La clase política y el IBEX 35 respiraron por fin. Vivimos los típicos movimientos de repliegue que siguen a las avanzadillas y a los movimientos de fondo, según esa inercia perversa de las revoluciones. Tiempos muy aburridos, por cierto. Tiempos de series y de Black Mirrors. Y no salimos de aquí, ¡mierda!

-No lo niego –respondo ante semejante razonamiento-. ¿Tienes algún deseo para la próxima década? –pregunto, por cambiar de tema.

Lady Chorima se queda pensando y posa los ojos sobre el objetivo de la cámara.

-El 2020 se nos escurrió por el sumidero… –dice mirándome por primera vez a los ojos-. No acabar transformada en avatar ni en mueble de salón, por ejemplo. Atender más al cuerpo. Incluyendo el cuerpo social. ¿Y tú?

Yo, tocada y hundida.

-Pues yo voy a repetirme como un mantra: “Reacciona, lameplásticos!”

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Publicado el
3 de enero de 2021 - 06:00 h

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