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Santander, un bastión para el PP que puede claudicar este domingo

Es la única capital, junto a Bilbao, en la que jamás ha habido un cambio de gobierno que ahora sí pronostican las encuestas

PRC, primero, y Ciudadanos, después, echaron por tierra las dos únicas ocasiones (1979 y 2015) en las que ha habido posibilidad de un gobierno alternativo

Gema Igual durante el acto de presentación de su candidatura.

Gema Igual durante el acto de presentación de su candidatura.

Santander está llamada este domingo electoral a ser uno de los principales focos de atención no solo en Cantabria, sino también en el conjunto del país. La capital de Cantabria es la única de toda España, junto a Bilbao, en la que jamás se ha producido un cambio de gobierno. La derecha, en sus cuatro versiones -UCD, UPCA, Alianza Popular y PP-, ha estado al frente del Ayuntamiento de forma ininterrumpida desde que se celebraron los primeros comicios en el año 1979. Sin embargo, este bastión conservador puede claudicar este 26 de mayo.

La posibilidad de un cambio histórico en la ciudad es real según han vaticinado las encuestas, que pronostican una fuerte caída del PP y una subida importante del PSOE, si bien se prevé un resultado muy ajustado en el que un único concejal puede ser determinante para declinar la balanza hacia un lado u otro.

Los sondeos no son los únicos que creen que puede haber un relevo hasta ahora inaudito en el Consistorio. La actual alcaldesa y candidata por el PP, Gema Igual, lo ha reconocido públicamente en varias ocasiones. De hecho, en sus actos insiste en hacer un llamamiento para que el voto de la derecha no se fragmente, lo que podría dar paso a la "izquierda radical", según sus propias palabras. 

Tres son los factores fundamentales para que este 26 de mayo sea especial en Santander, donde hasta ahora las noches electorales habían sido un remanso de paz y alegría para los populares. El primero de ellos es el propio balance de una legislatura en la que se han producido múltiples y notorios escándalos, como el desfalco en la empresa pública Santurban dedicada al empleo; el gasto de 7 millones de euros en un nuevo sistema de transporte urbano de autobuses denominado 'MetroTUS' que puso en pie a toda la ciudad y que el equipo de Gobierno tuvo que terminar revocando; la anulación por parte de los tribunales del Plan General de Ordenación Urbana o la contratación en fraude de ley de personas en situación de desempleo, lo que además terminó derivando en la pérdida de subvenciones por valor de cerca de 2,5 millones de euros para este mismo fin.

Son solo algunos ejemplos de una larga lista de controversias a la que también se puede añadir la falsificación que hizo la alcaldesa de su currículum durante años desvelado por eldiario.es; el incendio del Museo de Arte Moderno sin que a día de hoy se hayan esclarecido las causas; el derrumbe del edificio de la calle del Sol; el fiasco de la Semana Grande de fiestas con la incomparecencia del DJ francés David Guetta o la alianza con dos concejales tránsfugas de Ciudadanos.   

A todo ello hay que sumar la debilidad que atraviesa el PP a nivel nacional después de que Pablo Casado cosechara el pasado 28 de abril el peor resultado de la historia del partido y de que las dudas sobre su liderazgo se hayan extendido a cargos y militantes. Una situación de debilidad que además en Cantabria se ve agravada tras las primarias internas que provocaron literalmente la ruptura del partido en dos. De hecho, la candidata a la Alcaldía de Santander y la candidata a la Presidencia de Cantabria están enfrentadas y en esta campaña no han protagonizado ni un solo acto conjunto pese a lo mucho que ambas se juegan.

Sánchez promete un Gobierno "amigo, empático y comprometido" con Santander y Cantabria

Pedro Sánchez arropando a Pedro Casares y Pablo Zuloaga.

Como tercer elemento decisivo para que pueda producirse ese cambio histórico se suma la 'ola sanchista', una corriente favorable que está llevando al PSOE a lograr sus mejores resultados en años en prácticamente todas las plazas y a la que Santander no es ajena. Hace meses que en el PP ya preveían que estas elecciones iban a estar más reñidas que nunca, pero si hay algo que ha hecho saltar todas las alarmas hasta el punto de entrar en shock ha sido el resultado de las generales: el PSOE fue el partido más votado en Santander, una victoria socialista que no se producía desde 1986.

Los socialistas son conscientes de esta oportunidad y Pedro Sánchez ha estado en la ciudad en la recta final de la campaña arropando a su número uno, Pedro Casares, y también a su candidato a la Presidencia de Cantabria, Pablo Zuloaga. "Se dan todas las circunstancias para que el cambio sea real", insisten en remarcar los dirigentes socialistas, que tienen marcado a fuego Santander como "objetivo prioritario". 

Juego de pactos

En cualquier caso, la previsible caída del PP y la subida del PSOE en votos y concejales no será definitiva, ya que la formación del próximo gobierno municipal dependerá de los pactos que se alcancen tras el 26 de mayo. Además de populares y socialistas están en liza el Partido Regionalista de Cantabria (PRC), que a nivel autonómico lidera Miguel Ángel Revilla; Ciudadanos, Vox y la confluencia Unidas por Santander, que está integrada por Izquierda Unida, Podemos, Equo y Santander Sí Puede. 

La Corporación está formada por 27 concejales y el punto de partida tras las elecciones celebradas en el año 2015 es de 13 ediles PP, 5 PSOE, 4 PRC, 2 Cs, 2 Santander Sí Puede y uno IU. La encuesta publicada por El Diario Montañés hace dos semanas prevé que los populares se mantengan como primera fuerza pero perdiendo cuatro concejales, de modo que la suma de socialistas, regionalistas y la confluencia daría opción al cambio al sumar entre los tres justo los 14 concejales que marcan mayoría.

En el caso de que el resultado final sea otro y Ciudadanos sea determinante es una incógnita saber qué harán los representantes de la formación naranja, ya que en la campaña se han mostrado ambiguos respecto a las posibles alianzas y líneas rojas en una hipotética negociación de la que no descartan a ningún partido -tampoco a Vox-. El precedente en esta legislatura es que los dos ediles de Albert Rivera han dado un cheque en blanco al PP, que no ha pasado por ningún aprieto pese a estar cuatro años en minoría. 

La sucesora de De la Serna

Gema Igual (Santander, 1973) llegó a la Alcaldía de Santander a finales de 2016 como consecuencia de la marcha del entonces alcalde Íñigo de la Serna al gabinete de Mariano Rajoy en calidad de ministro de Fomento. Igual estudió Magisterio, una carrera que no llegó a terminar pese a que en su currículum se presentaba como diplomada. Forma parte del equipo de Gobierno desde el año 2003 y siempre ha estado vinculada a las concejalías de Turismo, Festejos y Relaciones Institucionales. 

Gema Igual junto a los exalcaldes de Santander Manuel Huerta, Gonzalo Piñeiro e Íñigo de la Serna. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

Gema Igual, en su toma de posesión, junto a los exalcaldes Manuel Huerta, Gonzalo Piñeiro e Íñigo de la Serna. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

Su estrecha relación con De la Serna, a la que este ha considerado su "hermana", le valió para auparse a la Alcaldía. Su antecesor en el cargo logró en 2011 el mejor resultado de la historia del PP en Santander, obteniendo el 56% de los votos y doblando en concejales al resto de la oposición.

Sin embargo, cuatro años más tarde el mismo candidato que había pasado por encima a sus rivales y que contaba con gran popularidad mediática perdió la mayoría absoluta, algo que no le pasaba al Partido Popular en la ciudad desde 1995. Comenzó entonces un declive que puede agudizarse en esta nueva cita con las urnas. 

Resultados históricos

Desde el comienzo de la democracia en España los santanderinos han estado llamados a las urnas en diez ocasiones, de las cuales en cinco de ellas la derecha se ha impuesto con mayoría absoluta (1981, Alianza Popular, y 1999, 2003, 2007 y 2011, PP). Solo una vez el PSOE quedó como el partido más votado (1991), pero a su posible alianza con IU le faltaba un edil para sumar más que las fuerzas conservadoras. 

En estos 40 años desde el fin de la dictadura franquista tan solo en dos ocasiones se han dado los números para un gobierno progresista. La primera fue en el 'estreno' de la democracia, en 1979, pero el Partido Regionalista, que actuó de árbitro, se posicionó con la UCD encabezada por el histórico Juan Hormaechea. Y la otra fue en las últimas elecciones, en 2015, si bien para desbancar a los populares era necesario un pacto con cinco fuerzas políticas: PSOE, PRC, IU, Ganemos y Ciudadanos, formación que finalmente propició la investidura de Íñigo de la Serna. 

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