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Pikara Magazine es una revista digital que practica un periodismo con enfoque feminista, crítico, transgresor y disfrutón. Abrimos este espacio en eldiario.es para invitar a sus lectoras y lectores a debatir sobre los temas que nos interesan, nos conciernen, nos inquietan.

El poder de una Sínger. Nuevas heroínas de cine a partir de ‘La modista’

Fotografama de 'La Modista', de Jocelyn Moorhouse

Llevamos muchos años aburridas, apuntando constantemente a que el cine infrarrepresenta a los personajes femeninos, que siempre han sido secundarios. Nunca interesaba demasiado qué pasaba con ellos. Han sido el trofeo del héroe, el premio que el protagonista se llevaba a casa y poco más. Hemos visto, y seguimos viendo, personajes femeninos llenos de silicona, medio bobas, sin apenas diálogos. En el lado opuesto están los personajes femeninos que se ocupan del cuidado y que son esclavas de lo doméstico aunque trabajen fuera de casa. Todas ellas dependientes del amor romántico, ese pegamento mágico que da sentido a nuestras vidas. A pesar de que siempre haya disidencias al modelo, este imaginario cinematográfico incide en la invisibilización de la riqueza de modelos femeninos y crea un orden simbólico patriarcal dominado por los hombres.

Desde hace unos años, observamos una tendencia en el cine: una nueva tipología de heroínas. Estas heroínas, a partir de un protagonismo casi absoluto, dinamitan las construcciones patriarcales del audiovisual a la vez que renuevan el imaginario colectivo construyendo personajes poderosos, imperfectos, con contradicciones, llenos de matices, que se encuentran alejados de los modelos dicotómicos de mujeres santas o mujeres putas.

En esta línea se incluye la película La modista (The Dressmaker) (Jocelyn Moorhouse, Australia 2015), una propuesta cinematográfica muy peculiar que camina entre la comedia negra, el cine de mujeres y el surrealismo. Tilly Dunnage (Kate Winslet) llega a su pueblo dispuesta a vengarse de un pasado lleno de discriminaciones y vergüenzas. Como únicas armas lleva consigo una máquina de coser Sínger, un cigarrillo, unos glamurosos vestidos que la diferencian del resto de mujeres y mucha sed de venganza.

En esa pequeña comunidad de la que la expulsaron de niña nada ha evolucionado, excepto ella. Usa su belleza –que recuerda a las mujeres fatales- y el poder sexual que conlleva, potenciada a partir de la moda, en su propio beneficio.

¿Máquinas de coser, cigarros o el uso consciente de la belleza son los nuevos instrumentos que tienen los personajes femeninos en el cine para convertirse en heroínas? ¿Qué pueden aportar estas nuevas representaciones de género en el cine? ¿Estamos realmente preparadas para asumir un definitivo cambio de paradigma en la representación de los personajes femeninos?

Las exigencias de la moda, el canon de belleza que se exige a las mujeres, el poder sexual, son mandatos de género de perversos. Son los ideales que hay que alcanzar para ser una mujer exitosa, pero al mismo tiempo te convierten en una mujer peligrosa o sospechosa. Usar estos mandatos en beneficio propio además de lícito es una estrategia que la protagonista de la película usa con inteligencia. Se abren nuevas vías y posibilidades cinematográficas que devienen en subversivas porque son estrategias que ya no llevan a la condena, al oprobio o al rechazo sino a la victoria y a la catarsis.

A lo largo de la historia del cine los personajes masculinos han hecho uso de la violencia y la venganza y siempre lo hemos considerado como algo habitual, lícito e incluso “natural”. Que las mujeres usen la violencia no es tan habitual y suele relacionarse con vengar discriminaciones de género o con seguir simplemente vivas.

La agencia por parte de los personajes femeninos, ya sea como en el caso de La modista para restituir la verdad y vengar su pasado; el de Rey en Star Wars. El despertar de la fuerza (J. J. Abrams, 2016); Katniss Everdeen en la saga Los juegos del hambre; o de Imperator Furiosa, en Mad max, Fury Road, para salvar el mundo indican una verdadera transformación en las representaciones de género, que afectan a las feminidades y a las masculinidades.

Y como nuevas representaciones, requieren de nuevas interpretaciones, nuevos puntos de vista y un nuevo paradigma de análisis. Porque estas heroínas ya no quieren solo sufrir, tienen nuevas propuestas y estrategias que construyen ya no solo desde los márgenes. Y porque igual de poderosa es una espada láser, que una Sínger.

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Publicado el
29 de marzo de 2016 - 20:53 h

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