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Los partidos de Sumar se van de vacaciones sin marca ni candidato para unas elecciones cada vez más próximas

Los responsables de las formaciones integradas en Sumar.

Daniel Ríos

19 de julio de 2026 21:33 h

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El parón estival en el escenario político, que tendrá lugar en agosto, está cada vez más próximo, y la izquierda a la izquierda del PSOE llegará a esas vacaciones sin haber cumplido los plazos que el propio espacio se dio para anunciar una marca y un candidato para las próximas elecciones generales. Los partidos agrupados en Sumar —a falta de un nuevo nombre que reemplace a la gastada marca que ideó Yolanda Díaz hace tres años— tenían la intención de despejar ambas incógnitas antes del paréntesis veraniego, pero varios dirigentes de estas formaciones han confirmado en las últimas semanas que no habrá novedades hasta, al menos, septiembre. Es decir, al inicio de lo que se prevé como una larga precampaña hasta unos comicios que el presidente Pedro Sánchez ya ha abierto la puerta a adelantar al primer trimestre de 2027.

Ningún partido vive ajeno a que las elecciones están cada vez más cerca, como reconocía el pasado miércoles en su entrevista con elDiario.es el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, que admitía que “hay muchos actores que están en clave electoral”. La decisión de Sánchez de presentar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado por primera vez en la legislatura, pese a que carece de mayoría en el Congreso para sacarlo adelante, tiene mucho que ver con ello. Y lo mismo ocurre con el hecho de que el PP haya elevado aún más el tono contra el Gobierno, politizando asuntos como los incendios y revelando algunas de sus propuestas económicas, como el recorte de las bajas médicas y las ayudas sociales para luchar contra el absentismo, un planteamiento que ha sido duramente criticado por la izquierda.

No obstante, la actitud con la que Sumar ha decidido afrontar este ambiente preelectoral es marcadamente diferente a la de otras formaciones. Frente a unos rivales que ya tienen claro cómo irán a las urnas, los partidos a la izquierda del PSOE están intentando hacer de la necesidad virtud. Y, por ello —en palabras de Bustinduy—, han apostado por “construir la fórmula” para presentarse a las elecciones en el año 2027 mediante un empujón en la recta final de la legislatura para aprobar nuevas políticas sociales. “Hoy refundamos el sistema de cuidados, estamos peleando la intervención del mercado de vivienda y la prórroga de los alquileres, vamos a llevar la prestación universal por crianza, estamos peleando la derogación de la ley mordaza”, ponía como ejemplo el titular de Derechos Sociales.

Si la estrategia es la de tratar de recobrar tirón electoral logrando la puesta en marcha de algunas medidas en los últimos meses del mandato, la negociación con el PSOE para diseñar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que luego el Gobierno llevará al Congreso es clave para Sumar. Son tres las prioridades que se ha marcado la izquierda alternativa de cara a esas cuentas públicas: la mejora de la prestación por hijo a cargo, reformas en el sistema fiscal y más medidas para paliar la crisis de acceso a la vivienda, una materia sobre la que Sumar está negociando ahora mismo con el PSOE, con quien ha pactado aprobar un decreto en julio para recuperar la prórroga de los alquileres y regular los arrendamientos de temporada.

Sumar no tiene hoy por hoy una cara visible que pueda rentabilizar esos logros sociales, si finalmente se terminan produciendo. Y, aunque Bustinduy pedía hace unos días “calma” y aseguraba que la tardanza de la izquierda en elegir su marca y su candidato se debía a un ejercicio de “prudencia colectiva”, la coalición es la única de las grandes formaciones políticas que no tiene decidido quién será su cartel en las próximas elecciones. Por el momento, los partidos no trasladan nerviosismo al respecto, y una fuente incluso confía en que la persona indicada “acabará apareciendo”, si no es dentro de las organizaciones, “desde los márgenes”. Pero lo cierto es que los partidos tendrán menos de un año para dar a conocer tanto su nuevo nombre como a su nuevo líder, y tendrán que hacerlo en un contexto no precisamente favorable a la izquierda.

No hay grandes diferencias... pero no hay candidato

Todas las fuentes consultadas, de diferentes partidos, descartan que la razón de esta tardanza en escoger candidato sea que exista una pugna entre las diferentes patas de la alianza por escoger a uno o a otro. Nadie ofrece una razón clara por la cual esta elección, que se preveía para julio, no se ha producido. Las opciones más conocidas se han ido cayendo, una tras otra, del panel de candidatables desde que Yolanda Díaz anunciara que no se presentará a los comicios. La líder de Más Madrid, Mónica García, será cabeza de lista en las elecciones autonómicas en esa comunidad. Bustinduy, el favorito de todos los sectores, ha rechazado tomar el testigo. Alternativas menos evidentes, como la exalcaldesa Ada Colau, también han renunciado públicamente a liderar la candidatura. Y nombres que han sonado, como del líder de CCOO, Unai Sordo, no tienen “base de realidad”, según las fuentes consultadas.

De los cuatro partidos inmersos en las negociaciones, ha sido IU el que, con mayor claridad, ha pedido un acelerón para poner a punto la alianza de la izquierda alternativa. En un informe ante la dirección de su partido a principios de este mes, el coordinador federal, Antonio Maíllo, celebraba que existen “bases” positivas para reeditar la alianza de 2023, pero también alertaba de que esos mimbres “son insuficientes si no se resuelve a la mayor brevedad posible la personificación de espacio político en un liderazgo candidatable a la presidencia del Gobierno en las próximas generales”. “Urge”, asimismo, determinar ya la marca, planteaba Maíllo, que, sin embargo, se mostraba optimista y aseguraba que “la izquierda transformadora, hoy, tiene base social y capacidad de crecimiento”.

Varias fuentes consultadas admiten que, especialmente en el último mes y medio, el ritmo de la negociación no solo no se ha incrementado, sino que ha aminorado. Un dirigente del espacio político achaca este frenazo al congreso extraordinario que ha celebrado Movimiento Sumar —en el que se ha elegido como nuevas líderes a Verónica Martínez y Rosa Martínez— y al proceso de primarias de Más Madrid para escoger a sus candidatos para las elecciones locales y autonómicas, que terminó hace un par de semanas, aunque asegura que lo previsto es que haya “un acelerón en el mes septiembre”, ya que en la alianza a la izquierda del PSOE hay “consenso” en que lo más probable es un adelanto electoral para el primer trimestre de 2027.

Conversaciones con otros partidos autonómicos

Otra fuente, más pesimista, añade que los Comuns e IU también tienen sus propias preocupaciones. Los primeros están centrados en intentar recobrar algo de fuerza de cara a unas elecciones municipales que se prevén complicadas y en intentar vencer las resistencias de ERC para un frente amplio en Catalunya. Los segundos, por su parte, analizan el nuevo escenario que se ha abierto en Andalucía, su principal bastión, con el sorpasso de Adelante Andalucía en el espacio de la izquierda alternativa. Y no hay que olvidar que la alianza no está cerrada a los cuatro partidos que ahora la negocian, sino que la intención es sumar a formaciones como Chunta, Compromís o Més, y varias fuentes comparten la necesidad de que estos partidos —que no han querido estar en las conversaciones que se están desarrollando— también aporten su punto de vista sobre la marca y el candidato.

Las conversaciones con algunas de estas formaciones ya han comenzado, según confirman varios de los dirigentes consultados, aunque aún se encuentran en sus estadios iniciales. Y esos partidos también deberán afrontar sus propios debates internos sobre su posible participación en una candidatura de índole estatal. El ejemplo paradigmático es Compromís, donde la discusión es recurrente en todas las elecciones generales: Més, el sector más nacionalista capitaneado por Joan Baldoví, es mucho más reacio a los acuerdos con actores estatales que el de Iniciativa, liderado por Mónica Oltra, proclive a los pactos. La debilidad de los partidos de escala nacional, no obstante, ofrece mejores perspectivas a las formaciones territoriales para poder copar las listas, dada su mayor fortaleza.

Y, aunque el espacio político a la izquierda del PSOE lleva meses negociando su propio proyecto, algunos dirigentes aún mantienen un ojo puesto en los pasos que pueda dar el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Ciertos sectores aún le consideran la mejor opción para ser candidato de todas las izquierdas, aunque en un formato aún por concretar. Pero en otros sectores cunde la sensación de que esa vía está muerta, e incluso el propio Rufián rebajó hace unas semanas las expectativas de un pacto liderado por él en toda España y circunscribió cualquier tipo de coalición a Catalunya. Y allí tampoco parece viable, puesto que la dirección de ERC lo rechaza de plano.

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