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Por qué eldiario.es es feminista

Cada semana responderé a las preguntas de los lectores y socios sobre el funcionamiento de eldiario.es

Puedes mandar tu pregunta, sugerencia o queja a través de este formulario.

505 Comentarios

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Antonio Gómez Portillo: Acabo de leer el articulo de opinión de Jessica Valenti, y no me creo que este "pedazo" de artículo tenga cabida en un medio que pretende ser riguroso en la información y serio en la opinión. "Los hombres ignoran a las mujeres constantemente”… Y para demostrarlo tiro de anécdotas personales (como Rajoy y su "cuñao" especialista en cambio climático, vamos), y de estúpidas generalizaciones sobre los hombres. Bochornoso. ¿Es este el nivel que eldiario.es quiere dar al importante debate sobre la igualdad de genero? Decepcionante. Mucho.

Por supuesto que los artículos de  Jessica Valenti tienen cabida en eldiario.es, aunque molesten a una minoría de nuestros lectores. Valenti es una importante referencia internacional del movimiento feminista y autora de seis libros sobre el tema. Escribe regularmente para The Washington Post, The Nation, Alternet o The Guardian y en eldiario.es estamos muy orgullosos de contar con su colaboración.

En el artículo que tanto te ha decepcionado, Valenti señala una obviedad: que muchos hombres suelen ignorar o prestar menos atención a las mujeres de forma habitual. También dice que en muchas ocasiones ni siquiera es un desprecio que se haga de forma consciente. ¿Esto lo hacen absolutamente todos los hombres, en todo momento? No, Valenti no dice eso. Lo que explica, y tiene razón, es que “este tipo de desprecio es habitual para la mayoría de mujeres”. “Quizá te pase cuando vas a comprar un coche y el vendedor solo habla con tu acompañante masculino. O cuando conoces a alguien durante un encuentro laboral y solo se presenta al hombre con el que estás”. No creo que de su artículo se pueda sacar la conclusión de que Valenti defienda que todos los hombres ignoran a todas las mujeres en toda ocasión.

Aunque algunos hombres consideren estos comportamientos de los que habla Valenti como poco habituales, o crean que es algo que solo hace Donald Trump y unos pocos como él, la realidad es que este tipo de desprecios están ahí y son muy frecuentes. Valenti tiene razón y si preguntas a cualquier mujer de tu entorno, una inmensa mayoría te dirá que le ha pasado. En este vídeo, que elaboramos en nuestro blog “Micromachismos”, recogimos los testimonios de un montón de mujeres de ámbitos e ideologías muy diferentes que tenían algo en común: que a ellas también les ha pasado. Es un machismo cotidiano que impregna toda la sociedad, herencia de siglos de dominación de la mujer por parte del hombre. Un machismo que, en muchas ocasiones, es más difícil de detectar y denunciar. No es anecdótico: numerosos estudios, ensayos y especialistas lo han documentado de forma bastante extensa.

Hoy a casi nadie se le ocurriría argumentar que las mujeres no puedan abrir una cuenta corriente sin el permiso de un hombre. O que un marido tiene derecho a matar a su mujer si es adultera. Todos estos comportamientos, que ahora nos repugnan, durante siglos han sido lo normal. Y aún suceden en multitud de países, como Nigeria o Arabia Saudí. Es evidente que en España la sociedad ha cambiado y que los problemas ya no son los mismos, gracias precisamente a la lucha feminista. Pero eso no significa que no exista aún machismo –que cada año mata a decenas de mujeres en España por violencia de género–. Y que ese machismo esté más presente, especialmente entre aquellos hombres que niegan siquiera que este problema sea real, o entre aquellos que se indigan y se sienten atacados cuando una mujer lo denuncia. No es algo anecdótico, no son hechos aislados, por mucho que se quieran despreciar.

Autoras como  Jessica Valenti o como Barbijaputa, entre otras feministas a las que publicamos regularmente en eldiario.es, a mí me han enseñado muchas cosas. La fundamental: que yo que me creía libre de todo machismo, que yo que pensaba que esto era una cosa del pasado, también tengo comportamientos machistas en mi día a día, herencia de la sociedad y la cultura en la que me he criado, como toda mi generación. Comportamientos que ya no son tan evidentes como los que veíamos en nuestros padres y abuelos, que son más difíciles de detectar y de admitir, pero que siguen presentes.

Sospecho que esta respuesta va a provocar encendidas críticas en los comentarios, como siempre ocurre cuando tocamos este tema en eldiario.es, por parte de una pequeña minoría de nuestros lectores, tan activa como poco representativa de nuestra comunidad. Lo siento por ellos, pero mientras siga siendo director de eldiario.es nuestra defensa del feminismo continuará.

Hector Zenil: Espero puedan darle seguimiento a este comentario hecho por  su entrevistado Antonio Vaquero para explicar lo que quiso decir en el siguiente párrafo:

'Vaquero nos cuenta que, entre los años 60 y 80, las traducciones de los libros de informática a la lengua de Cervantes eran "horrorosas" y "para echarse a llorar". "Las hacían en Argentina y en México gente que se veía que ni sabía español ni sabía informática", asegura.'

Me parece un comentario que si no tiene el significado de desdeñar el español latinoamericano, es muy desafortunado por su redacción, pero si lo tiene, es deplorable. ¿Qué tiene de relevante en su argumento que las traducciones se hayan hecho en México o Argentina?

He trasladado tu pregunta a los compañeros de Hoja de Router. Te contesta David Gómez Ortiz.

El comentario no lo realiza Hoja de Router ni la redactora del artículo. Se atribuye al entrevistado, Antonio Vaquero, una eminencia que jugó un papel fundamental en los orígenes de la informática en España y una persona cabal que, a buen seguro, no pretendía decir ni insinuar que el español de Argentina o México sea de peor calidad, sino sencillamente que las traducciones de aquellas décadas eran, en general, horribles. También había, hay y habrá traducciones técnicas bochornosas elaboradas en España. Por supuesto, en Hoja de Router ni desdeñamos el español que se habla en América Latina ni la labor de los profesionales latinoamericanos de la tecnología, cuyas historias, en la medida de nuestras posibilidades, también tratamos de contar cada vez que tenemos ocasión.

Pedro Antonio Lara Franco. Quería saber qué ha sucedido con la sección de deportes que hace días que no está.

También preguntan por la sección de Deportes tres lectores más: Miguel García Campos, Raquel Domínguez y Néstor Tejero. Contesto a los cuatro.

Tras unas semanas en funcionamiento, hemos decidido suspender esta sección. La razón principal es que no hemos logrado interesar con ella a nuestros socios y lectores. Como respondí en otras ocasiones en este mismo blog, para eldiario.es la información deportiva no es una prioridad editorial. Si lanzamos deportes era fundamentalmente porque pensamos que nos ayudaría a crecer y llegar a otro tipo de lectores. No ha sido así, y por eso hemos decidido dar marcha atrás. No descarto más adelante volverlo a intentar, tal vez con otros enfoques, pero por ahora hemos decidido parar el proyecto hasta tener más claro un nuevo plan.

Alfredo Arceo Tembra: He apercibido que el sistema de votaciones no funciona bien. Lo digo porque, sin querer, en varias ocasiones, he vuelto a votar en positivo o negativo, sin darme cuenta que ya había votado. Pues bien, el nuevo voto sale reflejado, es decir, he votado 2 veces y ha salido reflejado.

Tenemos pendientes varias mejoras en el sistema de comentarios, pero el error que te ha parecido apreciar no es uno de ellos. Si pasas el ratón sobre los votos en la versión de escritorio de eldiario.es, verás que aparecen los nombres de todos y cada uno de los usuarios que han votado. No se registran nunca dos votos, aunque es posible que si tienes dos ventanas abiertas o has recargado la página te permita votar. Pero el voto no se registrará. Si repasas el total de votos de cada comentario verás que todos están identificados, y que en ningún caso un mismo usuario aparece dos veces.

Ana Cabo: La sección Consumo Claro publica artículos plagados de inexactitudes o directamente falsedades, por no hablar de los titulares tipo "10 cosas que...". Me parece de una calidad muy baja, más comparándolo con el resto del diario. Cuando se puede comentar es habitual ver opiniones muy críticas de los lectores, y ahí está lo más grave: en muchos artículos no se puede comentar. ¿Cómo puede permitirlo eldiario.es, cuando se puede opinar en todos los artículos que publica, incluida la opinión (algo que a mi entender le honra y diferencia de otros periódicos digitales)?

Hasta hace muy poco  Consumo Claro era un medio independiente asociado con eldiario.es. Esta era la razón por la que no había comentarios: sus responsables decidieron que lo preferían así. Ahora Consumo Claro forma parte de eldiario.es a todos los efectos: hemos comprado la cabecera y el equipo fundador ahora trabaja para nosotros, por lo que hemos cambiado esta política y ahora sí se puede comentar.

No comparto tu opinión sobre la calidad de los contenidos de Consumo Claro. Su principal responsable editorial, Jordi Sabate, es un buen periodista, con largo recorrido en temas de consumo – aquí tienes su perfil–. En las últimas semanas, la sección de Consumo Claro está pidiendo a todos los lectores sugerencias de temas de consumo para investigar. Podéis contactar con ellos en redaccion@consumoclaro.es para orientarles en qué temas os interesan más y en qué cosas pensáis que pueden mejorar.

Kevin Coves: En primer lugar, enhorabuena Ignacio por la nominación al premio José Couso a la libertad de prensa. Me gustaría saber qué hacéis desde eldiario.es para combatir la precariedad laboral que reina en la profesión (el otro día la APM denunció una oferta de prácticas de ‘La Voz’ sin remunerar) y por qué no hay más noticias reivindicando la falta de oportunidades que tenemos los periodistas jóvenes, cuyas únicas salidas son o pagar los carísimos másters de los medios más grandes para intentar comprar un puesto de trabajo, aceptar prácticas no remuneradas o lanzarse a la aventura de ser freelance y esperar que alguien te compre tu trabajo a un precio digno (eso si no te acabas pasando a la comunicación corporativa).

Lamentablemente, el problema de la precariedad y de la falta de oportunidades laborales entre los jóvenes no es exclusivo de los periodistas. Pasa igual en todos los sectores profesionales, y de ello sí hemos informado regularmente en eldiario.es. Tienes varios artículos en la hemeroteca (tres ejemplos, aquí aquí y aquí).

En cuanto a qué hacemos en eldiario.es para combatir la precariedad laboral de los periodistas jóvenes, además de informar sobre el problema general, también intentamos predicar con el ejemplo. En eldiario.es las prácticas son remuneradas y con cotización en la Seguridad Social. Nuestros becarios están a media jornada, tienen un tutor asignado y llegan a la redacción a través de convenios con varias universidades.

Para nosotros, los becarios no son mano de obra barata y reemplazable sino la cantera de la que se nutre nuestra redacción. Concebimos esos meses de prácticas como una forma de mejorar su formación y ayudar a recién licenciados a que se puedan incorporar al mundo profesional. No miramos si tienen máster o si han estudiado cinco carreras: nos interesa más su actitud, lo que han hecho por su cuenta antes de estar con nosotros –blogs, podcasts…– y sus ganas de aprender.

Algo más de un tercio de los becarios que han pasado por la redacción se han acabado quedando con nosotros. En total, 16 de nuestros periodistas, los más jóvenes, empezaron con nosotros como becarios. En el futuro serán más.

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