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Una investigación del CSIC ve “muy poco probable” que el coronavirus se transmita al bañarse en playas y piscinas

Turistas en la Playa de Mogán

Mónica Zas Marcos

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Infectarse de coronavirus durante un baño en la playa o en la piscina es “muy poco probable”, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La agencia ha elaborado un informe, al que ha tenido acceso eldiario.es y que ya está disponible en su página web, sobre el comportamiento de la Covid-19 en el agua y en la arena. El texto concluye que el riesgo de contagio es bajo, aunque advierte de que el peligro radica en que no se respete el distanciamiento social durante las actividades recreativas en el agua.

“Las aglomeraciones que pueden darse en las piscinas y playas, así como los objetos de uso común, pueden continuar sirviendo de mecanismo de contagio”, señalan los siete firmantes del texto, todos investigadores de distintos institutos del CSIC, aunque adelantan que en ningún caso pretenden definir “las condiciones de la utilización” de su investigación.

El estudio surge a petición de la Secretaría de Estado de Turismo y del Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), encargado de gestionar los protocolos oficiales para minimizar el riesgo en el sector turístico y ante la cercanía del periodo estival.

El informe razona que el peligro en piscinas y spa sería menor, puesto que el uso de agentes desinfectantes para evitar la contaminación por la afluencia de usuarios “debería ser suficiente para la inactivación del virus”. Los aerosoles de los balnearios o centros de aguas medicinales servirían también para contenerlo, y especifica que en las instalaciones que mantienen temperaturas elevadas (por encima de los 60 grados), como saunas y baños de vapor, se espera que “la supervivencia” sea todavía menor.

Por su parte, en lo relativo al agua el mar, “aunque actualmente no existen datos de la persistencia del SARS-CoV-2”, el efecto de dilución y la presencia de sal son factores que probablemente contribuyan a una disminución de la carga viral y a su inactivación, según ha comprobado el CSIC al compararlo con virus similares.

El encargo de la Secretaría de Turismo incluía también consideraciones acerca de la arena. “Aunque no existen estudios experimentales, la acción conjunta de la sal del agua de mar, la radiación ultravioleta solar y la alta temperatura que puede alcanzar la arena, son favorables para la inactivación de los agentes patógenos”, ha emitido el CSIC. También hace hincapié en que cualquier forma de desinfección de la arena de la playa debe ser respetuosa con el medio ambiente y “no es recomendable su desinfección con los procedimientos habituales para espacios públicos urbanos”.

Con respecto al aire en la orilla del mar, los investigadores avisan de que los aerosoles formados por las olas y el viento “representan una gran fuente natural de partículas en el aire que podrían transportar el virus”, ante lo que una distancia segura superior a los dos metros sería suficiente. Sin embargo, ni la OMS, ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, ni las Agencias de Salud locales de otros países “han advertido que el virus puede propagarse por la brisa marina o la brisa costera”.

Más preocupante, según la agencia de investigación, es la presencia del coronavirus en el agua de ríos, lagos y pozas de agua dulce no tratada, en cuyo caso la supervivencia es mayor y por lo tanto deben extremarse las medidas de precaución para evitar aglomeraciones, “siendo éstos los medios acuáticos más desaconsejables en relación con otras alternativas”.

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