La Estrella de Belén pudo ser un cometa observado desde Judea y recogido en un antiguo registro chino

Mark Matney plantea que un objeto celeste descrito en crónicas chinas pudo verse durante setenta días

Héctor Farrés

0

Una luz se movía lentamente sobre el horizonte, como si conociera el camino antes que ellos. Los tres Reyes Magos avanzaban por un terreno pedregoso, guiándose por aquella claridad que parecía bajar un poco más a medida que se acercaban. Las monturas levantaban polvo y el aire frío les dañaba la cara, pero no dejaban de mirar al punto brillante que se mantenía firme en el cielo. A ratos, el resplandor parecía detenerse, como si esperara, y entonces ellos aceleraban el paso. Cuando por fin la luz se detuvo sobre una pequeña aldea, comprendieron que el viaje había llegado a su final.

Un estudio reciente propuso un cometa como explicación astronómica del relato bíblico

El astrónomo de la NASA Mark Matney ha publicado un estudio en la revista Journal of the British Astronomical Association que atribuye la estrella de Belén a un cometa descrito en antiguos registros chinos. Según su análisis, el fenómeno mencionado por san Mateo podría corresponderse con un cuerpo celeste visible durante 70 días entre marzo y abril del año 5 a. C.

Matney sostiene que aquel cometa habría adoptado una órbita casi geosincrónica, de manera que, para un observador terrestre, habría parecido suspendido en el cielo sobre Belén. Con ello intenta ofrecer una interpretación física del relato evangélico, sin recurrir a explicaciones milagrosas.

Varios investigadores han evaluado la propuesta. El astrofísico Carlos de la Fuente Marcos, de la Universidad Complutense de Madrid, considera que el escenario descrito por Matney “parece razonablemente plausible”, dado que otros estudios previos ya habían relacionado el mismo cometa con la estrella bíblica.

Aunque no permite reconstruir con seguridad la trayectoria del objeto, la hipótesis ha renovado el estudio de documentos chinos y la búsqueda de una explicación física para la estrella de Belén

En cambio, el físico Colin Humphreys, de la Universidad Queen Mary de Londres, opina que la órbita calculada por Matney se basa en demasiadas suposiciones y que sin tres observaciones independientes no puede determinarse de forma fiable. Aun así, admite que la coincidencia de fechas con el nacimiento de Jesús resulta llamativa.

Las interpretaciones científicas y religiosas sobre la estrella han sido variadas. El jesuita y astrónomo Guy Consolmagno, director emérito del Observatorio Vaticano, ha señalado que el pasaje podría entenderse como un recurso narrativo de san Mateo para equiparar el nacimiento de Jesús con el de los emperadores romanos, quienes solían asociar su legitimidad a signos celestiales. Sin descartar un fenómeno real, Consolmagno recuerda que el relato también puede leerse como una metáfora destinada a reforzar el sentido simbólico del Evangelio.

La falta de observaciones independientes impidió confirmar la órbita propuesta

La hipótesis del cometa plantea una explicación coherente con los movimientos descritos en el texto bíblico, aunque sin pruebas evidentes que la confirmen. La ausencia de observaciones complementarias impide reconstruir con certeza la órbita del objeto. No obstante, el estudio de Matney ha reavivado el interés por los antiguos registros astronómicos chinos y por la posibilidad de que la llamada estrella de Belén tuviese un origen físico y no meramente literario.

El propio Matney describe cómo aquel cometa, visible durante semanas, pudo parecer avanzar hacia el oeste y detenerse sobre el cielo de Belén en la mañana del 8 de junio del año 5 a. C. Ese detalle encajaría con el relato de los Magos que, según san Mateo, vieron la estrella “pararse sobre el lugar donde estaba el niño”.

Aunque la teoría no resuelve del todo el misterio, ofrece una lectura científica apoyada en la tradición astronómica y en la coincidencia temporal que aún hoy despierta interés entre los investigadores.

Etiquetas
stats