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¿Qué pasa cuando las elecciones no sirven para castigar a los políticos que se lo merecen?

Para que la confianza en el sistema democrático se mantenga, los políticos ineptos o corruptos deberían ser penalizados por sus acciones pasadas mientras que los políticos que ‘sí nos representan’ deberían ser re-elegidos. Sin embargo, la democracia se resiente porque este sencillo mecanismo de castigo y recompensa no parece funcionar en el actual contexto de crisis económica.

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Una dificultad compartida por los ciudadanos del Sur de Europa es la de cómo identificar con precisión qué políticos son responsables de la crisis económica y cuáles de ellos deberían ser castigados. Tampoco está claro que las alternativas políticas que ofrecen los grandes partidos con opciones de gobernar sean diferentes y que un cambio de color en el ejecutivo pueda suponer un cambio sustancial, especialmente en materia económica. Este es un argumento que retomaremos más adelante. Por ahora nos limitaremos a afirmar que la principal consecuencia de que las elecciones no estén cumpliendo con su papel de legitimación de la democracia es que la frustración de los ciudadanos se está proyectando de manera indiscriminada hacia todas las instituciones políticas clave, en especial el gobierno, el parlamento y los partidos políticos.

¿Cuándo aumenta la desafección política?

La Gran Recesión que comenzó en 2008 ha provocado un aumento exponencial de la insatisfacción política respecto al sistema democrático en los países del sur de Europa. Los niveles de desconfianza hacia las instituciones políticas clave se encuentran en su punto más alto en Grecia, Portugal y España. Como puede observarse en el gráfico 1, los resultados del Eurobarómetro entre 1986 y 2013 indican que una gran proporción de ciudadanos del sur del Mediterráneo son más escépticos con el funcionamiento de la democracia, especialmente desde el colapso de Lehman Brothers, que queda recogido en el gráfico a través de una línea roja punteada vertical.

Gráfico 1 - La insatisfacción con la democracia en Grecia, Portugal, España y la UE-12, 1986-2013

La insatisfacción con la democracia en Grecia, Portugal, España y la UE-12, 1986-2013

Nota: Valor Medio, en escala de 1 (muy satisfecho) a 4 (muy insatisfecho). Fuente: Elaboración de los autores en base a datos del Eurobarómetro


¿Cómo debemos interpretar estos resultados? ¿Hay alguna relación entre la Gran Recesión y el aumento de la insatisfacción con la democracia? ¿Podría decirse que la democracia ha fallado al electorado? ¿O son las mismas instituciones políticas las causantes de dicha insatisfacción? Una posible explicación sería que el aumento en la tasa de paro se encontraría tras los altos índices de 'desafección política', una malquerencia que se podría definir como “un sentimiento de impotencia, cinismo y falta de confianza en el proceso político”.

¿Quién tiene la culpa? ¿Los políticos o el desempleo?

De acuerdo con las teorías del voto económico, los ciudadanos castigan o recompensan a los gobiernos en ejercicio basándose en el comportamiento macroeconómico del país, sobre todo cuando el desempleo aumenta. Si esta hipótesis fuese correcta, los votantes del sur de Europa deberían penalizar a los gobiernos en el poder al ser percibidos como malos gestores de la crisis. En circunstancias normales el electorado podría depositar la confianza en los representantes recién elegidos completando así el proceso cíclico que legitima la democracia. Desafortunadamente las condiciones que hacen posible la recompensa y el castigo no están presentes en la situación actual.

El gráfico 2 ilustra los crecientes niveles de desconfianza política mostrados hacia el gobierno, el parlamento y los partidos políticos en Grecia, Portugal y España. Además, se añade un cuarto gráfico para mostrar el contraste entre estos tres países y los resultados agregados de los 12 países que fundaron la UE en 1993 (EU-12). Las líneas punteadas verticales indican las elecciones legislativas, la línea roja punteada vertical indica el inicio de la recesión y las áreas sombreadas muestran si el gobierno es socialdemócrata (rojo) o conservador (azul). Los tres primeros casos muestran claramente que acudir a las urnas o el cambio de color del gobierno no ha frenado el aumento de la desafección política. El gráfico indica que, a pesar de que la desafección disminuye ligeramente tras la celebración de comicios, se mantiene un persistente aumento de la desconfianza en los tres países, con independencia de si se celebraron elecciones legislativas o se produjo un cambio en el color del gobierno.

Gráfico 2 - Los niveles de desempleo y la desconfianza hacia las instituciones políticas en Grecia, Portugal, España y la UE-12, 2003-2013

TrustGreece

TrustPortugal

trustSpain

TrustUE25

Fuentes: Elaboración de los autores en base a datos del Eurobarómetro y Eurostat


Los datos muestran claramente que la celebración de elecciones no ha impedido un aumento de la desconfianza institucional en el sur de Europa, tal vez porque los ciudadanos no pueden castigar adecuadamente a los corresponsables de la actual crisis económica a nivel nacional e internacional. En cambio, podemos observar que el aumento de la tasa de desempleo (línea inferior en los gráficos) resulta un predictor preciso de la desconfianza política y que la sanción electoral no ha ayudado a los ciudadanos a renovar la confianza en las instituciones democráticas. De hecho, los ciudadanos del sur de Europa han castigado a las instituciones políticas de forma indiscriminada y los niveles de desconfianza se encuentran en su punto más alto desde 2003.

¿Cómo castigar al responsable?

La tasa de paro y la desafección política evolucionan de forma similar, pero esto no quiere decir que el desempleo sea el causante de la desconfianza. Como dicen los científicos sociales, correlación no es causalidad. Una posible explicación tiene que ver con el hecho de que la Gran Recesión es una crisis multinivel (de dimensiones estatales, europeas y globales) mientras que el mecanismo de rendición de cuentas que el ciudadano tiene más a mano es el estatal y, el próximo 25 de mayo, el europeo. Conscientes de las consecuencias que puede tener para su futuro profesional, los políticos que han gestionado la recesión tienden a señalar las características transnacionales o globales de la crisis en un intento de exoneración de responsabilidades. Si esta explicación es plausible, los ciudadanos percibirían el déficit democrático a nivel europeo, sobre todo en temas de política económica, y serían conscientes de la falta de instrumentos para castigar a los políticos responsables en los niveles europeos y globales. Por exponerlo de otra manera, ¿cómo se castiga a los responsables internacionales del austericidio? La falta de mecanismos efectivos de castigo y recompensa resulta en frustración colectiva y en la pérdida de confianza en el sistema político, una situación más peligrosa de lo que puede parecer a primera vista.

Bertrand Russell definió la democracia como “el proceso mediante el cual el pueblo elige a la persona a quién le echará la culpa”. Si los ciudadanos no son capaces de identificar eficazmente a los representantes que merecen ser castigados y elegir alternativas creíbles, las elecciones se vuelven irrelevantes, y los ciudadanos desarrollan desafección política o desconfianza hacia todas las instituciones políticas (especialmente el gobierno, el parlamento y los partidos políticos). Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿hasta cuándo se puede mantener la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones políticas antes de que comiencen a cuestionar la democracia como régimen? ¿Cabe pensar que la desafección política no acabará afectando a la legitimidad de la democracia?

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