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Aigua.coop, la cooperativa de la ciudadanía

La Societat Minera Olesana, en la provincia de Barcelona, demuestra que otra forma de gestionar el agua es posible

Gracias a la gestión ciudadana, el precio del agua es un 60% inferior al de municipios vecinos

La cooperativa ha puesto su soporte técnico, administrativo y jurídico al servicio de otros ayuntamientos interesados en adoptar el sistema

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Una persona toma agua de un grifo

El precio del agua puede bajar considerablemente con autogestión ciudadana. GEMENACOM

Otra forma de gestionar el agua es posible. Una forma que no es del todo pública, ni del todo privada, ni del todo mixta. Una forma que es de la ciudadanía: se trata de gestionar el agua municipal mediante una cooperativa de consumo. Eso exactamente es lo que viene haciendo la cooperativa Comunitat Minera Olesana, ubicada en Olesa de Montserrat (Barcelona), bajo la sombra del macizo montañoso más representativo de Catalunya.

La Societat Minera Olesana se creó hace casi 150 años, en 1868. Entonces eran 114 copropietarios, agrupados en una comunidad de autoabastecimiento. En 1992 esta comunidad adquirió la fórmula cooperativa. Hoy cuenta con más de 10.000 personas asociadas, y abastecen a unos 24.000 habitantes.

“Hay una gran diferencia entre recibir el agua de una gran empresa, aunque sea mixta con el Ayuntamiento, que entrar en una cooperativa de consumo”, explica Joan Arévalo, presidente de la Comunitat Minera. “Si yo recibiera el agua de una empresa público-privada (Agbar, Aqualia, etcétera), no podría participar en el Consejo de Administración. La base del cooperativismo es la participación. Todos tienen el deber de participar. Los propios usuarios son la empresa”. 

Esta participación tiene un resultado positivo, al menos en Olesa: el precio del agua allí es un 60% inferior en relación con los municipios vecinos. Además, la calidad del agua medida en trihalometanos (THM, que se consideran partículas cancerígenas) es de las mejores de la comarca del Baix Llobregat, gracias al tratamiento con permanganato potásico, dióxido de cloro, y doble filtración: arena y carbón activo de origen vegetal.

La experiencia de Minera Olesana es muy singular; tanto que junto a Grup Clade, del que forma parte, han constituido la plataforma Aigua.coop. Allí ponen al servicio de otros municipios todo el soporte técnico, administrativo y jurídico que necesiten los colectivos emprendedores y los ayuntamientos interesados en adoptar el sistema cooperativo para gestionar los servicios públicos esenciales, como el abastecimiento del agua municipal

“La recuperación de la gestión directa (municipalización) no tiene la garantía ni la seguridad que tiene un modelo donde los servicios están participados por los propios usuarios, contando con la implicación de la mayoría de la ciudadanía”, señalan en la cooperativa. “El modelo de gestión privada o público-privada puede estar muy bien gestionado, pero tiene elementos que lo distorsionan. Por un lado, el deseo de obtener beneficios de la actividad que se presta, y por otro, la creación muy frecuente de estructuras desmesuradas para justificar unos sobrecostes que no son los propios de los servicios. Hay que tener en cuenta que esta prestación de servicios esenciales como es el abastecimiento de agua se da de forma monopolista y en un mercado cautivo”. 

El modelo de gestión propia del agua es perfectamente viable económicamente. La Comunitat Minera presenta una altísima capitalización, y unas deudas mínimas con terceros a pesar de invertir unos 400.000 euros anuales en la mejora de la red. El resultado económico anual es intencionadamente mínimo: del orden de 2.000-3.000 euros, porque lo único que se pretende cubrir son los costes de estructura. El resultado social anual es muy elevado, con un ahorro para las familias de Olesa de más de un millón de euros.

Más municipios

En el modelo propuesto por Minera Olesana y Clade, el Ayuntamiento pasa a ser colaborador y participe de la cooperativa, constituida para autogestionar el servicio integral de agua del municipio. En este año de trabajo, Aigua.coop ha conseguido llamar la atención de varios municipios de la provincia de Barcelona, Girona, Terres de l’Ebre, y otras comarcas.

“También se han interesado en Valladolid y se han reunido en Madrid para estudiar el modelo, aunque allí están muy decididos a hacer una acción directa desde el Ayuntamiento, lo cual no soluciona el problema, porque en cuanto cambie el color del Ayuntamiento será fácil volver a privatizar el servicio”, explica Arévalo.

En 2019 habrá elecciones municipales y en el proyecto se confía en que se sumen nuevos consistorios. El aumento de municipios de izquierdas, en las últimas elecciones, permitió incrementar la cantidad de ayuntamientos interesados en que los propios usuarios participen, de forma directa, en la gestión del abastecimiento de agua.

A pesar de que en Aigua.coop saben que en los próximos años vencen muchas concesiones de suministro de agua en Catalunya (el 80% de la gestión del agua catalana pertenece a empresas privadas o mixtas), hay varios escollos por sortear, y todavía no se ha formado ninguna nueva cooperativa de aguas. La mayoría son obstáculos jurídicos, aunque existen también otros. En Sant Hilari Sacalm, por ejemplo, uno de los problemas es que las infraestructuras mismas de suministro no son públicas.

“Nuestro caso no es muy habitual, porque tenemos que adquirir la infraestructura. Normalmente las infraestructuras son públicas. Y luego hay problemas jurídicos”, explica Jennifer Gallardo Bustos, concejal de Hacienda y Servicios Públicos del municipio. “La situación que tienen en Minera Olesana es única porque la autogestión del abastecimiento de agua siempre ha estado en manos de los vecinos. La Comunitat existe desde antes de que acabara la etapa franquista, y tiene mucha historia y experiencia. En el resto de municipios hay que cambiar algunas regulaciones. Nosotros tenemos que elegir en los próximos meses cómo vamos a gestionar el agua. Estamos investigando, pero la idea de la cooperativa nos ha sorprendido y nos ha creado mucho interés”.

Tanto en Sant Hilari como en otros ayuntamientos, uno de los problemas es la composición de los pliegos para adjudicar el servicio. Por competencia, está prohibido que se pueda dar prioridad a una fórmula jurídica, aunque sea la mejor para la ciudadanía.

Existen también leyes locales o de sostenibilidad que frenan las iniciativas. Además, según Arévalo, “se están poniendo muchas trabas para que los ayuntamientos recuperen la gestión del agua. Hasta los sindicatos tienen dudas. Dicen que si se da una nueva concesión, la situación laboral de los trabajadores estaría en juego. Esto no es cierto porque la gestión se puede subrogar; es decir, que los mismos trabajadores formen parte de la nueva cooperativa”. 

Los asuntos legales de muchos municipios se encuentran ahora mismo en los juzgados. En Aigua.coop son optimistas. La mejor de las opciones es la que debería ganar, y para ellos la mejor opción es la cooperativa.

[Este artículo ha sido publicado en el número de septiembre de la revista Alternativas Económicas. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]

 

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