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EEUU salda su deuda con el héroe español de la Independencia 230 años después

El retrato de Bernardo de Gálvez colgará desde este martes de las paredes del Capitolio

EEUU salda una promesa con más de 230 años de antigüedad gracias al tesón de Manuel Olmedo y Teresa Valcarce

El héroe militar español recibirá también la Ciudadanía Honoraria de Estados Unidos, una distinción concedida hasta ahora a siete figuras históricas

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Héroe español Bernardo de Gálvez, a punto de ser ciudadano honorario de EE.UU.

Una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez y Madrid, en Washington D.C.

Este martes se salda una deuda que Estados Unidos contrajo hace 231 años y culmina por todo lo alto una aventura de casi una década, especialmente intensa en los últimos dos años. El retrato de Bernardo de Gálvez, el héroe español de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, colgará al fin de las paredes del Capitolio, tal y como prometió el Congreso el 9 de mayo de 1783.

Teresa Valcarce, desde Washington, y Manuel Olmedo, desde Málaga, son los dos personajes que  han protagonizado el reto para que el cuadro de Carlos Monserrate se exhiba en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

La figura del militar de Macharaviaya (Málaga), durante mucho tiempo olvidada, sigue recogiendo distinciones tardías: el pasado jueves el Senado aprobó por unanimidad su reconocimiento como Ciudadano Honorario de Estados Unidos, una distinción concedida hasta ahora a siete personas, Teresa de Calcuta, Winston Churchill o el marqués de Lafayette entre ellas.

El cuadro que colgará del Capitolio

El cuadro que estará desde el martes en el Capitolio.

Al otro lado del teléfono, Teresa Valcarce explica que ha extraído dos lecciones del proceso que culmina este martes. Una, como española; otra, como estadounidense. Como española, destaca la importancia del reconocimiento a figuras clave de la historia: "Y en España a veces nos cuesta reconocer a quien hace las cosas bien". Como estadounidense, agradece disponer de un sistema político que ampara casos como el suyo: "Estoy agradecida por la capacidad que tiene, que me permite involucrarme tantísimo, y ver que si exijo a mi país hacer algo tiene que responder. Y eso lo permiten las listas abiertas. Me he dejado la piel, pero sabía que habría recompensa".

Valcarce ha trabajado por una causa en la que no tenía otro interés más allá de que se reconociera en su país de acogida a un héroe compartido con España. Explica que lo ha hecho, con dedicación diaria, por "el amor a mi patria y por echarla de menos". "Solo quien se ha ido de España puede entenderlo", comenta, y aunque reconoce momentos de agotamiento, su carácter persistente y su aversión a la pasividad la ayudaron en el empeño.

Está agradecida, porque cree que el esfuerzo ha sido reconocido. "Aquí cuando te ven con pocos recursos pero haciendo esfuerzos muy grandes hay una tendencia a ayudarte, a empujarte hacia arriba", afirma. Ha recibido tuits, correos y mensajes de apoyo a diario, y en enero consiguió más de 4.100.000 firmas en apenas 24 horas en apoyo a la petición de que el cuadro de Bernardo de Gálvez estuviera en el Capitolio. Porque entonces, hace apenas un año, el éxito no estaba garantizado.

Manuel Olmedo y Francisco Cabrera descubrieron en 2006 una carta de 1779, en la que el representante del Congreso de Estados Unidos en Luisiana anunciaba a Gálvez su intención de encargar un retrato suyo para que colgara en el Congreso; cómo después apareció otro texto que reiteraba el ofrecimiento, y la aceptación de la cámara; y cómo ahí se perdía el rastro. También se ha explicado cómo en marzo de 2013 Teresa Valcarce, una española con orígenes malagueños que trabaja en Washington, conoció la historia, y empezó a mover cualquier hilo a su alcance, hasta dar con los que podían desenredar el ovillo.

Habló hasta 'con las paredes', y su tesón la llevó hasta senadores, congresistas y diplomáticos. También, a los medios de comunicación, ante los que insistió en la importancia de reconocer a Gálvez para las relaciones España-Estados Unidos. Fue portada en el Washington Post, que detectó que la historia era ella y tituló así: "Un retrato de la perseverancia para honrar al héroe español de la Revolución americana". Finalmente, en julio el Senado aceptó el retrato del militar pintado por el artista malagueño Carlos Monserrate. La otra cara del éxito de Valcarce y Olmedo es el fracaso de los conductos oficiales.

El jueves se conoció otra noticia. Bernardo de Gálvez, héroe, fundamentalmente, por su decisivo liderazgo en la batalla de Pensacola, será también Ciudadano Honorario de Estados Unidos. El Senado aprobó el nombramiento, después de que la Cámara de Representantes lo hiciera en el mes de julio. Falta ahora la ratificación del presidente del Congreso, que engloba las dos cámaras.

Siete personajes han recibido esta distinción a lo largo de la historia: Winston Churchill (1963), Raoul Wallenberg (un héroe durante el Holocausto, en 1981), William y Hannah Callowhill Penn (pioneros y fundadores de Pennsylvania, en 1984), la Madre Teresa de Calcuta (1996), el militar marqués de Lafayette (2002) y Casimir Pulaski (otro héroe de guerra), último en ser reconocido, en 2009.

"Me emociona haber sido partícipe de la recuperación de una página olvidada de la historia de España y de Estados Unidos", escribió Teresa Valcarce, en un correo dirigido a los medios. Durante 20 meses, se ha expuesto a diario a medios de comunicación, políticos y diplomáticos, y ha batallado por una causa que conoció por un artículo de periódico. El martes, la aventura llega a su fin: "Ahora voy a recuperar mi vida y empezar a leer todos los libros de historia que me han enviado a mi casa. Disfrutar de la lectura y de mi familia". Saldar una deuda de dos siglos bien vale el descanso.

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