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ARAGÓN

Los #AccionaPapers y demasiadas preguntas sin responder

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Creo que no soy el único aragonés conmocionado por los los #AccionaPapers.

Al fin y al cabo, la gente normal no recibe regalos de grandes empresas (más bien al contrario) y, en todo caso, cuando una cesta de Navidad cambia de manos en el sector privado o entre personas corrientes, es siempre porque el que la regala considera que tiene algo que agradecer al que la recibe.

Si los receptores de los regalos son, en cambio, cargos electos y quien los paga es una corporación que obtiene millones de euros en contratos públicos cuya adjudicación depende de las decisiones que esos mismos cargos puedan tomar, de los informes que puedan aprobar o de las llamadas que puedan hacer, entonces ya la cosa se pone turbia y uno no puede evitar preguntarse: ¿qué es lo que está agradeciendo la empresa al político?

Pensemos en los trajes de Camps pagados por el Bigotes o en los viajes de Ana Mato a Eurodisney pagados por la Gürtel.

Porque da igual si el regalo cuesta miles de euros como los bolsos Louis Vuitton que Rita Barberá nos dice que eran regalos habituales cuando sus secuaces saqueaban Valencia o si hablamos de una cesta de Navidad de 171 euros. El compadreo y los favores cruzados entre empresas y cargos electos no son aceptables en una democracia sana. Comportamientos de este tipo hacen sospechar que se están tomando decisiones que no tienen el bien común como principal objetivo y que instauran una suerte de capitalismo de amiguetes en el que no prosperan las empresas más eficientes o innovadoras sino las que tienen más amigos en las instituciones y menos escrúpulos.

Como recoge Eduardo Bayona en este completo artículo, “Acciona fue uno de los principales adjudicatarios de obra pública en la comunidad en la primera década de este siglo. A la contrata de Plaza se le suman otras como la Ciudad del Motor de Alcañiz (50,5 millones), el aeródromo de Caudé (4,1) y la urbanización de la plataforma turolense Platea (1,8). Resultó concesionaria de la autopista autonómica ARA-1 —insolvente con una deuda de más de 40 millones cuando esperaba ingresar 154 en 30 años— y también obtuvo adjudicaciones como la del fallido hospital de Teruel, otorgada por 62 millones y por cuya rescisión ahora debe ser indemnizado por 3.”

Contratos —todos ellos— que hoy vemos bajo una luz diferente.

Pero es que, además de sus efectos perjudiciales para el juego limpio y para la salud de la economía, hay que decir que prácticas como esta suponen una falta absoluta de decoro. Que alguien reciba una cesta de Navidad de una multinacional (y no la devuelva indignado) mientras mucha gente que le ha votado no puede pagar la hipoteca o calentar su casa en invierno es muy difícil de explicar a la ciudadanía.

Por eso, cuando el tabloide de Eduardo Inda publicó este martes que numerosos altos cargos de los principales partidos aragoneses (esencialmente todo el mundo que mandaba algo en Aragón entre 2005 y 2011) habían recibido regalos de la empresa Acciona, mi primer impulso fue desconfiar de la veracidad de la noticia. Al fin y al cabo, tanto el tabloide que publicaba los papeles como su director tienen una más que dudosa reputación y se les sabe asociados con lo más granado de esas cloacas del Estado que tienen mucho que ver con las actividades extraescolares del oscuro Ministro Fernández Díaz.

Sin embargo, este miércoles mi sorpresa aumentaba varios puntos cuando el propio Javier Lambán admitía haber recibido aquella cesta de Navidad de parte de Acciona, dando así veracidad a la noticia. En el comunicado enviado al tabloide, el actual Presidente de Aragón y Secretario General del PSOE de Aragón añadía que el suyo fue el regalo de menor cuantía… como si eso justificase el haberlo recibido. Al decir eso, cabe destacar que reconocía implícitamente conocer la existencia de otros receptores así como el coste de sus respectivos obsequios.

Creo que hay que decir que las declaraciones de Javier Lambán son claramente insuficientes. No basta con declarar su “rechazo frontal a cualquier caso de corrupción”. El rechazo a la corrupción se demuestra con hechos y no con palabras. Tampoco es lícito el argumento de que la Comisión de Investigación sobre PlaZa supuestamente depuró responsabilidades políticas. Ya dijimos desde PODEMOS que esa comisión se cerró en falso y creo que si atendemos a lo que se ha sabido en estos días se entiende muy bien uno de los principales motivos detrás de esta afirmación: Salvo honrosas excepciones, los partidos que participaron de esa comisión y los que aparecen en los #AccionaPapers son los mismos… eso sin mencionar que nunca se habló de los regalos de Acciona allí.

Argumentos que no cuelan y, sobre todo, muchísimas preguntas que faltan por contestar: ¿Se recibieron regalos sólo en 2005 o la práctica se extendió hasta 2011? ¿El actual Presidente de Aragón sólo recibió aquella cesta o hay más regalos de los que no nos ha hablado? ¿Qué otras personas aparecen en los #AccionaPapers?.

De momento, sabemos que figuran altos cargos y máximos responsables del PSOE, el PP y el PAR en el Gobierno autonómico, el Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial. Los más destacados el propio Javier Lambán, su ahora Consejero de Hacienda, Fernando Gimeno, el ex Presidente del Gobierno de Aragón y hoy Senador por designación autonómica, Marcelino Iglesias, su entonces mano derecha y Viceconsejero de Obras Públicas, hoy imputado en el ‘caso PlaZa’, Carlos Escó, el ex Vicepresidente, José Ángel Biel, la candidata del PSOE a la presidencia de la Diputación General en las elecciones de 2011, Eva Almunia, el ex Alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, o el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza desde hace décadas y ex Concejal de Urbanismo, Carlos Pérez Anadón.

Pero más allá del alcance de los #AccionaPapers y sobre todo, aún queda por contestar lo más fundamental: ¿Qué es lo que Acciona tenía que agradecer a estos políticos? ¿Por qué y para qué les hizo estos regalos?.

Hay que exigir respuesta a estas preguntas y hay que exigir que lleguen pronto. Implica a demasiados notables y poderosos de Aragón de todos los partidos y afecta de manera potencialmente muy grave a la confianza que los aragoneses y aragonesas tienen en las instituciones.

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