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EXTREMADURA

‘Confesiones del apócrifo Cervantes’, del cacereño Jaime Covarsí, teoriza sobre la autoría un Quijote falso

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Miguel de Cervantes, por Juan de Jáuregui

Miguel de Cervantes, por Juan de Jáuregui

El escritor cacereño Jaime Covarsí ha compuesto su nueva novela "Confesiones del apócrifo Cervantes" alrededor de uno de los misterios más fascinantes que rodean la universal obra del escritor alcalaíno: la autoría de la segunda parte del Quijote, que el autor desvela trazando un juego entre ficción y realidad.

En la obra la "investigación policial y filológica se fusionan" para teorizar sobre el progenitor de esta misteriosa obra, a través de una narración en primera persona y con saltos temporales.

La identidad de ese autor desconocido, a lo largo de los siglos, ha sido atribuida por los expertos a escritores contemporáneos de Cervantes, incluido Lope de Vega, el más famoso adversario del escritor alcalaíno, de cuya muerte se cumplen ahora 400 años.

"La ficción te permite solucionar enigmas que la vida real no es capaz de sentenciar", afirma Jaime Covarsí (Barcelona, 1975) en declaraciones a Efe, después de la presentación de su novela en el Ateneo de Cáceres, ciudad donde creció y donde reside actualmente. "La filología posibilita descubrir pistas entre las líneas de un texto para resolver un enigma", señala el también autor de "El bastón de Avellano".

Un enigma que, en la ficción que arma Covarsí, se origina con la aparición de unas cartas manuscritas que resuelven uno de los misterios más cruciales de la literatura española y universal: la autoría del Quijote apócrifo. El hallazgo de esas misivas y la muerte de un catedrático de Literatura de los Siglos de Oro precipitan la trama de 'Confesiones del apócrifo Cervantes' (TAU ediciones).

El origen de la novela "no es autobiográfico, pero se basa en mis experiencias como filólogo, cuando fui profesor en la Universidad de Sevilla y realicé una investigación sobre Avellaneda", recuerda Covarsí, quien asegura que se ha dejado llevar por su propia memoria histórica para estructurar la narración.

Son numerosas las hipótesis sobre la cuestión del Quijote de Avellaneda, la más aceptada, por su significación literaria, es la de que la escribió Lope de Vega, quien mantenía una relación antagónica con Miguel de Cervantes.

"Ambos estaban enfrascados en una lucha de egos, porque los dos pugnaban por ser los escritores que se hicieran con la comedia del Madrid de la época", asevera Covarsí, que manifiesta que es una teoría fallida. "Lope era un hombre de una calidad literaria muy grande, y un autor muy prolífico; no es lógico que se enfrascara en escribir una obra de mil páginas. Otra cosa es que el escritor fuese próximo al círculo de Lope".

"Además, el Quijote apócrifo tiene muchos aragonesismos, por lo que todo apunta a un autor aragonés o a que bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda se escondiera Jerónimo de Pasamonte, que fue soldado en Lepanto, y que se dio por aludido en el Quijote de Cervantes", donde se le tilda de "embustero y ladrón" y, como venganza, decidió escribir la segunda parte, reflexiona el autor.

No solo la venganza o el despecho dibujan el origen de esta misteriosa obra apócrifa, "hay que tener en cuenta que cuando se publica el Quijote, el mercado moderno del libro ya existía, y la obra de Cervantes tuvo un gran éxito desde el primer momento, por lo que es fácil imaginar que este Avellaneda quisiera subirse al carro de la popularidad de la obra cervantina".

De hecho, la intención del desconocido autor de la segunda parte apócrifa del Quijote fue la de suplantar a Cervantes e impedirle la continuación de su obra. "Un texto sabroso, que no llega al nivel del Quijote, pero al que merece la pena acercarse", concluye Covarsí. 

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