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Cespa claudica en Zalla tras diez años de descontrol del vertedero contaminante

La empresa de limpieza construirá finalmente una depuradora para filtrar los líquidos y evitar la circulación de los amonios y sulfuros causantes de los fuertes olores que se cuelan cada día en las viviendas de 500 vecinos.

La instalación arrastra un incumplimiento continuado de las medidas correctoras impuestas hace cinco años por el Gobierno vasco y ha registrado vertidos de agua contaminada en un río cercano. 

El llamado vertedero de Las Laguna, que ocupa una superficie de 30 hectáreas en un monte público, es uno de los seis destinados en Euskadi a albergar residuos industriales no peligrosos.

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Vista panorámica del vertedero de Cespa en Zalla.

Vista panorámica del vertedero de Cespa en Zalla.

El vertedero de Zalla, una instalación que arrastra un historial de incumplimientos por contaminación y malos olores, contará con una depuradora que pondrá fin a las molestias diarias que afectaban a cerca de 500 vecinos de la zona. Cespa Conten S.A., la empresa que gestiona la instalación ha accedido,después de tres años de solicitudes varias por parte del Ayuntamiento, a poner remedio a esos males que traían de cabeza a los afectados.

El llamado vertedero de Las Lagunas ocupa una superficie de 30 hectáreas en un monte público y empezó a funcionar en 2005 con una concesión hasta 2023. Es uno de los seis vertederos vascos dedicado a albergar residuos industriales no peligrosos.  

La compañía de limpieza se ha comprometido finalmente a invertir 1,6 millones de euros en la depuradora que servirá para filtrar los líquidos, que procedentes de los vertidos depositados hasta la fecha, se envían directamente al colector general. De esta forma, se evitará la circulación de amonios y sulfuros, causantes de los fuertes olores que padecen los vecinos de Sollano, por la red de saneamiento.

El alcalde de la localidad aplaude la medida acordada con la empresa anque considera que debía haberse aplicado muchos antes. "Lo que se tenía que haber exigido desde el principio, en 2005, por los entonces gestores del Ayuntamiento, el PNV, se llevará  a cabo 10 años después. Y se hará  gracias a la presión social ejercida por los vecinos, en especial por los afectados directamente, y  por la perseverancia mostrada por la actual corporación municipal", ha declarado Javi Portillo. "Esperamos que esta sea la solución definitiva que acabe de una vez por todas con las afecciones que han venido padeciendo los vecinos", ha manifestado el concejal Manu Maestre.

4 millones de toneladas de residuos

El actual Gobierno reprocha a sus antecesores que tras el historial de denuncias realizadas por los afectados "ni el Consorcio de Aguas, que en 2013 rebajó respecto a 2011 las exigencias medioambientales a Cespa, ni el Gobierno Vasco que recientemente ha permitido el depósito de más y en mayor cantidad de sustancias comprometidas, han requerido a la empresa ningún tipo de medida semejante".

Desde el Ayuntamiento hacen hincapié en que el vertedero es una instalación activa, "como lo demuestra que ya se han llenado 7 de las 11 celdas, lo equivalente a 4 millones de toneladas de residuos. Semejante cantidad de despojos, más lo que se prosiga vertiendo necesitan ser controlados y tratados".

El acuerdo también contempla la realización de análisis más exhaustivos que los realizados hasta ahora y se incrementará el número de sustancias a examinar. También, se remitirán los resultados al consistorio con mayor celeridad, por lo que se mejorará la detección temprana ante cualquier problema. Además, el Ayuntamiento creará una Comisión Mixta con la propia empresa para analizar las causas de las filtraciones de lixiviados; así como, para programar las soluciones para erradicar dichos vertidos.
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